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La pérdida de una mascota, el duelo no reconocido

por Julia Gutiérrez

El impacto emocional que sufre una persona cuando fallece un animal de compañía es equiparable al de la muerte de un ser humano. La clave para superarlo está en la despedida, mediante un ritual o cierre adecuado.
Duelo de mascotas
Fotografías: Shutterstock.

Sentimos exactamente lo mismo que cuando fallece un familiar o alguien muy cercano: dolor inmenso, tristeza, vacío interior (desesperanza, angustia…). Sin embargo, cuando el ser querido que parte no es una persona, sino un animal de compañía, hay detalles que marcan la diferencia y pueden llevarnos a una situación todavía más dolorosa.

Se trata del duelo no reconocido, y tiene que ver con reprimir las emociones, para no mostrarlas ante amistades, compañeros de trabajo o entorno social. “Solo es un perro”, “solo es un gato”, “puedes comprar o adoptar otro”, son frases que se pueden escuchar de quienes no lo consideran importante o no muestran empatía ante el fallecimiento de una mascota. A todo esto, se suma un agravante que es el sentimiento de culpa, pues en muchos casos se ha tenido que tomar la decisión de eutanasiar al animal por enfermedad u otras causas relacionadas con la pérdida de su calidad de vida.

David Landázuri, psicoterapeuta de tercera ola, reitera lo explicado: “El impacto que supone la muerte de un animal de compañía es bastante grande, incluso hay estudios recientes que afirman que esta pérdida es equiparable a la muerte de un ser humano” y, por tanto, se generan patologías. Además, “existe la idea de que las personas no deberían sentirse mal por perder a una mascota. Entonces, es un duelo no reconocido”, señala el especialista.

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