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Con Lo invisible vuelve el cine ecuatoriano

por Arsenio Sevilla

Luego de su estreno mundial en el prestigioso Festival Internacional de Cine de Toronto (TIFF), la cinta ecuatoriana se encuentra al fin con el público nacional.

UNO:
Un hombre mira a una mujer

Lo invisible
Fotografías: Cortesía

Luisa está de espaldas. Vemos su moño perfecto en forma de espiral, sus hombros, sus aretes, algo de piel. Aunque no hay nada más en cuadro, presentimos un mundo elegante y frío a su alrededor. Presentimos una cárcel. El universo visual y sonoro de Lo invisible, cuarta película del cineasta ecuatoriano Javier Andrade, está rodeado de una energía latente siempre a punto de estallar y estallando.

Los orígenes de una película pueden ser varios: una imagen, una frase, un recuerdo, un olor. En el caso de Lo invisible, se trata de una mezcla de varias. Una de ellas fue una pintura que Javier encontró en un museo de Nueva York, “Ante el espejo” de Manet. La obra muestra a una mujer de espaldas. Había algo en la composición, en la textura, en ese aire impresionista, que atrajo de inmediato su atención. Lo que más lo sedujo fue el hecho de que el rostro del personaje permaneciera oculto. Le asombró lo que esta imagen decía sin decir.

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