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Drive my car, una adaptación*

por Salvador Izquierdo

EDICIÓN 485

Película Drive my car de Ryusuke Hamaguchi ganó Óscar.
Hidetoshi Nishijima, de pie y Tôko Miura, al volante, en Drive my car, de Ryusuke Hamaguchi.

La película Drive my car (2021), de Ryusuke Hamaguchi, última ganadora del Óscar a mejor película extranjera, es una adaptación del cuento corto, con el mismo título, de Haruki Murakami, proveniente de su libro Hombres sin mujeres (2014).

La película es una expansión del cuento. La versión escrita plantea la anécdota central: Kafuku, un actor profesional, viudo, con problemas de vista, debe contratar a una chofer, Misaki, para que conduzca su Saab (amarillo en el cuento, rojo en el filme). Esta situación le permite relatar sus recuerdos. Rememora la relación compleja que tuvo con su difunta esposa, la hija que perdieron (que tendría más o menos la misma edad que Misaki), y la amistad que tranzó con Takatsuki, otro actor y examante de su esposa.

Kafuku sostiene que el sentido de la actuación es “dejar de ser quien eres por un período y luego volver a ser uno mismo”. Esa habilidad le permitió seguir en su relación marital, a pesar de las inexplicables traiciones, y le permitió forjar la extraña amistad con uno de los examantes de su mujer. La versión cinematográfica expande este concepto porque redefine los procesos creativos no en términos utilitarios (me sirve actuar para “hacerme el loco” sobre temas o sacar información que me conviene), sino en cuanto a un proceso de sanación.

El Kafuku del filme es actor y director de teatro. En este rol orquesta todo tipo de intercambios exigentes entre los participantes del drama y, finalmente, prepara el escenario para que él mismo sea capaz de enfrentar el dolor de su pasado desde un presente renovador.

En el cuento, Kafuku actúa en una adaptación de la era Meiji (1868-1912) de Tío Vanya, del escritor ruso Antón Chéjov (1860-1904). La versión de la pieza teatral que se representa en el filme es mucho más contemporánea e incluye el uso de varios idiomas de manera simultánea. Esta fragmentación del drama, no solo en varias voces sino en varios idiomas, refuerza la noción de que los vínculos comunicativos están rotos. La pieza, en el mejor sentido chejoviano, provocará que alguno de esos vínculos se reestablezca, muchas veces en los lugares menos esperados.

El título Drive my car alude, inicialmente, a un famoso tema de los Beatles que apareció en el álbum Rubber Soul de 1965. Murakami ha usado canciones de los Beatles como títulos antes (Norwegian Wood, 1987) y, de hecho, el siguiente cuento de la colección se titula Yesterday, haciendo alusión al tema de Paul McCartney.

Portada libro 'Hombres sin mujeres' de la que se basó la película ganadora del Óscar.

La colección de cuentos, como sugiere el título (Hombres sin mujeres), plantea tramas en las que varios personajes-hombres NO tienen, al presente, parejas-mujeres a su alrededor. El cuento “Drive my car” arranca con una pequeña descripción de cómo una mujer al volante de un servicio de transporte contratado “es imposible de ignorar”.

Se sugiere, por lo tanto, una incursión en la problemática de los roles de género. Con la película queda claro que existen más posibilidades. Drive my car puede ser un mensaje trascendental, como diciendo: me pongo en tus manos, haz lo que quieras conmigo, yo seguiré esa deriva y con suerte no responderé desde el ego, sino desde la complicidad.

* Agradecimientos a Santiago Roldós y Pilar Aranda por participar conmigo en un conversatorio sobre esta película en el marco de la séptima edición del Festival Internacional de Cine de Quito. De ese conversatorio sale este texto.

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Acerca de Salvador Izquierdo

Escritor, co-fundador de Editorial Festina Lente y actualmente Decano de la Escuela de Formación General de la Universidad de las Américas. Su último libro se llama Cómo estás?
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