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La gran polémica de El Conde

por Rafael Barriga

Pablo Larraín es, de lejos, el más importante cineasta chileno de ficción de estos tiempos. No solo que ha encajado muy bien en las grandes ligas del cine internacional con películas como Jackie o Spencer, sino que ha realizado obras importantes y necesarias sobre Chile, su presente y su pasado. El club, Post-mortem y No son todos filmes sobre Pinochet, su régimen y su conflictivo legado.

Película "El Conde"

En esa misma línea, aunque en un tono completamente distinto, aparece ahora la película El Conde, estrenada en Netflix en el aniversario número cincuenta del golpe de Estado chileno de 1973. Ahora Larraín saca, literalmente, a Pinochet de su tumba y lo convierte en un vampiro de 250 años de edad, que vive recluido en algún lugar poco accesible del sur chileno, acompañado de su leal sirviente —un extorturador militar— y su aparentemente aburrida esposa, Lucía Hiriart. Desde el principio, la fantasía de Larraín es novedosa, gótica y profundamente polémica.

Un laberinto de eventos

La trama es compleja. Resulta que Pinochet, siendo vampiro, tiene un pasado que se remonta a las luchas populares de la Revolución francesa, siendo leal a María Antonieta. En algún momento del siglo XX llega a Chile donde, ávido de poder y gloria, comete el golpe de Estado y todo lo que ya sabemos sobre los terribles años posteriores.

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Acerca de Rafael Barriga

Curador de contenidos, gestor editorial, cineasta y radiodifusor.
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