Picasso sigue vivo, ¡joder!

Hace poco el suplemento semanal de El País dedicaba varias páginas a Pablo Picasso, a propósito de que en abril de 2023 se cumplirán cincuenta años de su muerte y están en marcha exposiciones, coloquios y congresos sobre esa obra que transformó el arte del siglo XX.

Picasso
“Las señoritas de Aviñón”, 1907. Fotografías: Alamy Photo Stock

Este recordatorio sirve de pretexto para volver la mirada a su trabajo, revisar pasajes de su vida, preguntarse sobre su vigencia y sobre lo que significó para otros artistas.

También sobre el impacto en el mercado: algunas de sus obras han superado récords de ventas en las subastas de Christie’s o Sotheby’s. Una de las versiones de “Las mujeres de Argel” (hizo quince versiones entre 1954 y 1955) se llegó a vender en 179 millones de dólares. Picasso rompió las costuras del XX como rompió las costuras de la pintura de su época (y de todas las épocas, dan ganas de decir) y ya lo tenemos instalado también en el XXI. Sigue sin frenos a los cincuenta años de su muerte. Su obra, desde la más académica hasta la más subversiva, nos corta el aliento todavía porque Picasso no es solo el triunfo de Picasso, sino el éxito de la especie”, escribe Juan José Millás.

Picasso fue un grande. Un genio irrepetible. Una figura polémica, amado y odiado, pero nunca ignorado.
Nació en 1881, en Málaga. Fue bautizado con el nombre Pablo Ruiz Picasso y se quedó con el apellido de su madre. Fue un artista infatigable, pleno de hallazgos. “No busco, encuentro” es una de sus frases célebres. De sus trazos y sus formas nació el cubismo, pero no tuvo problemas en volver a la figura clásica, pasar al abstracto, ir a la escultura, probar todos los materiales, todas las posibilidades y todos los ismos. Y luego de eso, seguir encontrando.

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“Las señoritas de Aviñón” (1907) marcó la ruptura y el comienzo del arte de vanguardia. Las cinco mujeres de ese cuadro, dos de ellas con máscaras africanas, serían como dinamita para la época, con ellas rompería con el realismo y con las formas tradicionales para representar el cuerpo humano. Picasso haría esos cuerpos juntando ángulos y geometrías.

Lo volverá a hacer con “Guernica”, el famoso cuadro en blanco y negro sobre el bombardeo fascista de la población vasca, así como con “El retrato de Dora Maar” (1939). Y hará trizas lo establecido. Y se volverá influencia fundamental para otros artistas (incluido Guayasamín), para otras generaciones, en otras partes del mundo.

Transgresor. Provocador. Carismático. Genial. Egocéntrico (“Dios es realmente otro artista, como yo”, dijo alguna vez). Misógino. Incansable. Esos son algunos de los adjetivos que lo definen, para bien o para mal. Lo cierto es que Picasso, además de ser el padre del cubismo —junto a Georges Braque—, cambió nuestra manera de mirar el mundo.

Es quizás el más grande artista del siglo XX no solo por la calidad de su obra, sino por su prolífica producción: más de 43 000 piezas en varias fases y estilos: oleos, dibujos, murales, esculturas, piezas cerámicas…

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Dinero, mujeres, gloria

A pesar de que en su cúspide artística se atravesaron conflictos como la Guerra Civil española y la Segunda Guerra Mundial, sus obras siempre encontraron mercado. En lo que respecta a las casas de subastas, sigue habiendo compradores que pagan enormes sumas de dinero por su obra.

“Otra de las rarezas de Picasso fue la de convertirse en dinero. Picasso no tenía dinero porque él era el dinero, todavía lo es. Pagaba en el restaurante donde solía comer con cheques que jamás se pasaban al cobro porque el dueño del establecimiento prefería enmarcarlos o guardarlos en la caja fuerte, ya que su mera firma era un capital”, añade Millás en El País.

Su nieto, Bernard Ruiz-Picasso, fundador del Museo Picasso de Málaga, lo define como un ícono pop al cien por ciento. “Un artista popular en todo el sentido de la palabra. Pintó a las prostitutas, a las floristas, a la gente del circo, pintó lo que había, la calle… su obra es una autobiografía. Contaba lo bueno y lo malo de la vida, no se dejaba nada, frente a tantos seres humanos a los que les da vergüenza decir la verdad. Puede que por todo eso guste tanto a los niños. Siento mucho placer cuando veo niños en un museo copiando las pinturas de Picasso”.

Cuando tenía quince años pintó su primer lienzo y al final de su vida había realizado 1885 pinturas, 7089 dibujos, 342 tapices, 30 000 grabados y litografías, 150 cuadernos de bocetos, 1228 esculturas y 2880 piezas cerámicas.

Picasso.
“Interior con mujer dibujando”, 1956.

Quienes han estudiado su obra la dividen en períodos: etapa de aprendizaje, Período Azul (1901-1904), cuando aparecen sus personajes tristes, aislados, mendigos, enfermos, ciegos, una obra melancólica que retrata Barcelona y París de principios del siglo XX.

Luego viene el llamado Período Rosa (París, 1904-1907). Sus cuadros adoptaron más tonos pasteles al retratar la algarabía, la bohemia, el circo donde aparecen arlequines, juglares, acróbatas, comediantes. De esta época es la obra “Arlequin tenant un verre” que vemos en estas páginas.

Los críticos encuentran un tercer período, llamado Período Negro (1907-1909) debido a la influencia africana que aparece en su obra. Se lo llama también Protocubismo.

En realidad el Período Cubista (1909-1919) es como la huella de identidad del artista: la descomposición de planos, la naturaleza vista desde la geometría, eso inicia con Picasso y Braque, y tendrá seguidores como Duchamp, Léger y Gris.

En los años veinte el artista cambiará otra vez de estilo —el neoclásico— y de esa época son obras como “Retrato de Olga en un sillón”, “Paul vestido de arlequín” y “Mujer e hija a orillas del mar”.

Luego vendría el dolor. Cubista pero también expresionista (1937-1947). De esta época es el “Guernica”.
“Reflejo fiel de una época y de unas luctuosas y dramáticas circunstancias, “Guernica” nació para formar parte del Pabellón Español en la Exposición Internacional de París, de 1937. El motivo que impulsó a Pablo Picasso a realizar la escena, representada en esta gran pintura, fue la noticia de los bombardeos efectuados por la aviación alemana sobre la villa vasca que da nombre a la obra”.

“Concebido como un gigantesco cartel, el gran lienzo es el testimonio del horror que supuso la Guerra Civil española, así como la premonición de lo que iba a suceder en la Segunda Guerra Mundial”, se lee en la página oficial del Museo Reina Sofía, donde se exhibe, en Madrid.

Entre 1947 y 1954 Picasso dejó a un lado la pintura y se dedicó a la escultura y a la cerámica. A este período se lo llama Vallauris.

Ya anciano, se dedicó a revisar los clásicos desde la tranquilidad de su taller en un castillo de la Costa Azul. Rafael, Velázquez, Delacroix, Manet, Goya… el artista realizó varias versiones de lienzos famosos de otros autores.

Murió a los 91 años siendo uno de los artistas más famosos e influyentes del mundo. “El arte es la mentira que nos permite ver la realidad”, decía. Se podría añadir que, a través de su obra, podemos ver la historia del siglo XX, sus colores, sus personajes, sus dolores, sus mujeres, sus máscaras, sus escenarios, sus paisajes.

Ningún artista plástico ha vuelto a tener tanta influencia, porque el arte cambió y la revolución digital nos instaló en un mundo distinto y fugaz, que desaparece al instante, mientras Picasso permanece.

Exposiciones de cincuentenario

Málaga, París, Barcelona, Nueva York. La agenda de exposiciones sobre Picasso inició en la Fundación Mapfre de Madrid, con una muestra llamada Julio González, Pablo Picasso y la desmaterialización de la escultura. En el Thyssen-Bornemisza está abierta otra exposición curiosa: Picasso/Chanel. En el Museo del Prado hay una muestra sobre la influencia de El Greco en la obra de Picasso y en el Museo Metropolitano de Nueva York se expone El cubismo y la tradición del Trompe L’Oeil.

El Museo Picasso de Barcelona expone sobre Daniel-Henry Kahnweiler, marchante y editor de la obra del pintor español y el Museo del Hombre de París ha preparado para febrero una muestra sobre cómo el arte prehistórico nutrió la obra de Picasso.

El Museo Picasso de París exhibirá, en estos meses, su colección permanente pero en otro orden, junto a obras de otros artistas contemporáneos. Y en el Museo Picasso de Málaga se mostrarán sus esculturas en madera, bronce, cemento, hierro, acero y yeso.

Picasso.
“Au lapin Agile”, 1905.

El Centro Pompideu prepara más de 2000 dibujos y grabados, desde los inicios hasta las últimas obras de Picasso y el Reina Sofía de Madrid expondrá, desde finales de 2023, una muestra titulada 1906: la gran transformación, que dará cuenta de la contribución del artista al nacimiento del arte moderno.

Sobre Picasso hay centenares de libros, documentales, películas sobre su vida y sobre su arte, además de objetos de mercado: desde rompecabezas hasta cuadernos de colorear. Fue de los primeros que supo vender no solo su obra, sino a sí mismo como personaje, tal como su contemporáneo Dalí. Eso ayudó también a que el artista sobreviva a la segunda muerte que suele ser el olvido.

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