Skip to main content

Olafur Eliasson, el artista que centra su obra en el espectador

por Ángela Meléndez

Diseno001a


Edición 460

Muchos consideran que nadie más en el planeta opera a una escala tan global como el artista danés, sobre todo porque el centro de sus creaciones es el espectador y la percepción que este tenga de su obra.

shutterstock 644237431 1
Fotografías: Shutterstock
shutterstock 1260948769 2
Fotografías: Shutterstock

Eliasson está convencido de que el arte puede cambiar la realidad. En otras palabras, cree que cambiar el mundo es transformar cómo experimentamos el mundo. Por eso, su obra no se limita al museo y la galería, sino que involucra a la esfera pública por medio de proyectos arquitectónicos, intervenciones en el espacio cívico, educación artística, formulación de políticas de sostenibilidad y cambio climático.

“Mi trabajo depende de que el espectador convierta las ideas en arte”, explica en un documental, y lo ha logrado de sobra con ideas tan sencillas como reproducir un arcoíris. Una de sus primeras obras fue “Belleza” (1993), al intentar recrear un arcoíris y descubrió que no se necesitaba de mucha ciencia, pues se trataba del ángulo del ojo correcto, el agua y la luz. La clave era que cada elemento esté en la posición y el momento adecuados.

“Si no hay ojo, entonces el ángulo no está y no hay arcoíris. La persona que está al lado no ve tu arcoíris porque su ojo está en otra parte. Es decir, depende totalmente de dónde esté el espectador”, una frase que resume el sentido total de su obra en la que la naturaleza es el pilar. Para él, el ecosistema se convirtió en una forma de crear un idioma con el que la gente pudiera identificarse, y lo hizo a lo grande.

El danés es conocido por esculturas e instalaciones a gran escala, en las que el agua y la luz son protagonistas, y donde, además, juega con la temperatura del aire para activar a los espectadores. Un ejemplo es “Reloj de hielo” (Ice Watch), que instaló en 2018 en el marco de la Cumbre del Clima celebrada en Polonia.

Con el propósito de generar conciencia, Eliasson trasladó inmensos bloques de hielo, recolectados como icebergs flotantes en Groenlandia, y los ubicó en dos locaciones londinenses a manera de reloj hasta que se derritieran. Los espectadores podían tocar los bloques e ir viendo su paulatino derretimiento. “Ice Watch hace que los desafíos climáticos que enfrentamos sean tangibles. La percepción y la experiencia física son piedras angulares en el arte, y también pueden funcionar como herramientas para generar un cambio social”, dijo en ese momento.

Años antes (2003) ya había sumergido al Museo de Arte Moderno de Londres en una puesta de sol permanente que fascinó a más de dos millones de visitantes. En el Proyecto clima, como se denominó la muestra, el artista proyectó una luz difusa con lámparas monocromáticas en forma de semicírculo, que se convertía en círculo gracias a los espejos del techo.

Según la web www.huellacultural.com, ese proyecto tuvo como objetivo convertir “el pensar en actuar” y mostrar la intervención del arte en la lucha contra el cambio climático. Fue allí donde Eliasson se hizo más conocido y alcanzó fama internacional.

En 2011 desarrolló un arcoíris transitable para el museo de arte ARoS en Aarhus (Dinamarca) y en 2014 recreó el cauce de un río para el Museo de Arte Moderno Louisiana, cerca de Copenhague.

Eliasson está seguro de que únicamente la vivencia condiciona al ser humano a tomar acción frente a uno u otro problema. “Los museos ponen grandes explicaciones para asegurarse de que la gente entienda, pero a veces terminan con la sensación de ‘debo ser muy estúpido, pues me tienen que explicar todo’, así que cuando digo que el espectador de una obra de arte es lo suficientemente inteligente para coproducir la narrativa le da la sensación de que es capaz de interpretarla”.

Todas sus obras revelan el esfuerzo de desarrollar la capacidad de ver algo más allá, y así invitar a los espectadores a tomar acción, entender su relación con el mundo y cómo pueden aportar al cambio. “Creo que mi arte no se centra en un tema específico, siempre he abarcado técnicas muy diversas: esculturas, imágenes, fotografía, instalaciones y arquitectura, lo que me interesa principalmente son las personas, las personas dentro de un espacio o espacios alrededor de personas”, afirma.

Actualmente, tiene su estudio en una antigua fábrica de cerveza en Berlín en el que convergen profesionales de diferentes ámbitos, desde historiadores de arte hasta arquitectos. Mientras su equipo se encarga del “cómo” en la creación de las obras de arte, él se centra en el “porqué” de esas piezas.

Imagen de perfil

Acerca de Ángela Meléndez

Editora general de Revista Gestión y directora política de Consultora Multiplica. Periodista profesional, editora de libros y colaboradora de Mundo Diners. Miembro del colectivo Periodistas sin Cadenas.
SUS ARTÍCULOS