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Nudismo

por Fernando Hidalgo Nistri

Nudismo

Según la época, el cuerpo ha sido reprimido, liberado y glorificado; también ha encarnado ideas revolucionarias que movieron a colectivos como el del Monte Verità, una comuna nudista y librepensadora que se instaló en los Alpes suizos.

El cuerpo arrastra tras de sí una larga historia y ha sido motivo de fuertes y enconadas disputas. Unas veces ha sido denigrado, condenado y satanizado; otras ha vivido la gloria a más no poder.

Tan problemático ha sido el asunto que sobre este han vertido sus opiniones filósofos, teólogos, médicos y, hasta por último, modistos de las pasarelas de Milán o París. No cabe duda de que el cuerpo ha resultado un territorio fértil para la imaginación, un motivo con mucho poder para activar la fantasía. Incluso ha sido una rica fuente de metáforas profusamente utilizadas. ¡Qué mejor ejemplo, si no, que la fábula del rey desnudo!

La revolución del cuerpo

Adolf Koch
Adolf Koch (1897-1970) estaba convencido de que la gimnasia al desnudo podía curar a las personas explotadas por el capitalismo y fortalecer la autoconfianza del proletariado.

El nudismo fue un movimiento cuyos orígenes datan de comienzos del siglo XX y que cobró gran auge, sobre todo en los años posteriores a la Primera Guerra Mundial. Para entender bien esta cultura hay que contextualizarla en el marco de los progresos del saber médico y del higienismo. Si por algo se caracterizaron ambas disciplinas fue porque reclamaron el respeto a los derechos del cuerpo. Esta fue una reacción a todas esas prácticas religiosas que había impuesto una Iglesia severa y rigorista que se dedicó a torturarlo y atormentarlo. ¡Cuántas veces no fue flagelado para sofocar los arrebatos del deseo!

La modernidad, por el contrario, se esforzó por cuidarlo y atenderlo para forjar hombres fuertes y sanos. Gracias a esto sería posible crear una sociedad con un patrimonio genético en buenas condiciones y capaz de defenderse de las amenazas externas. En esta época, en un momento dado, la preocupación por la salud del cuerpo se consideró como un gesto de patriotismo.

Una de las manifestaciones en que se puede ver lo propensa que fue la sociedad a liberar al cuerpo es en la moda. Las mujeres, por ejemplo, empezaron poco a poco a despojarse de toda esa carga textil que las oprimía y las ocultaba. En su lugar se popularizaron prendas que abultaban menos y que mostraban más. Despojarse de ropa resultaba un acto de liberación con repercusiones de tipo político. La simplificación de la ropa femenina tenía otras ventajas. A la vez que mostraban mejor las formas femeninas, también facilitaban las maniobras en las agitadas lides amorosas.

Nudismo y revolución

Al nudismo hay que verlo como una manifestación de protesta surgida entre colectivos rebeldes y utópicos que aspiraban a romper con el orden establecido. Se trataba de una manifestación de lo que ahora se llamaría contracultura. En su faceta de movimiento de protesta social aglutinó a miles de contestatarios, hombres de izquierda y, sobre todo, anarquistas. Su gran pretensión era abolir las restricciones morales de la época y ampliar los márgenes de libertad personal. Esto suponía la reapropiación del cuerpo y recobrar el vínculo con la naturaleza.

Este pedadogo alemán impulsó el movimiento Cultura del cuerpo libre o FKK (Freikörperkultur) con raíces en 1920.
Este pedagogo alemán impulsó el movimiento Cultura del cuerpo libre o FKK (Freikörperkultur) con raíces en 1920.

La desnudez era una metáfora que expresaba los deseos de autenticidad y de un retorno a los orígenes. Despojarse de la ropa era algo así como despojarse de todo ese bagaje de adherencias impuestas por las convenciones sociales. Detrás del nudismo latía el deseo de recuperar a una humanidad oprimida por la irrefrenable ambición de lucro. No resulta extraño, pues, que reivindicaran a personajes como Rousseau y Thoreau, quien se aisló en los bosques de Massachusetts. La ruptura que se plantearon se complementó con la práctica del amor libre, con la desmitificación del sexo y con dar rienda a las audacias de la imaginación. Liberar los deseos de la carne también fue considerado un impulso revolucionario, una forma de desfogar instintos largamente reprimidos.

El nudismo alemán

Fue en Alemania donde más fuerza llegó a tener el nudismo, aunque también se practicó en el resto de Europa. En 1898 irrumpió la Freikörperkultur, una organización que agrupó a centenares de clubes que fomentaban esta práctica. Tal fue el éxito que en los años veinte contaba oficialmente con más de cien mil miembros. Vistas las cosas en perspectiva, el colectivo bien podría considerarse como un antecedente de los movimientos ecologistas y hasta de los hippies.

Para ellos el desnudo formaba parte de una protesta social contra el industrialismo y la contaminación ambiental. Adolf Koch, un pedagogo de izquierdas y padre del naturismo, albergaba el firme convencimiento de que hacer gimnasia al desnudo tenía efectos terapéuticos y elevaba la autoestima de los proletarios.

Por lo menos en lo que se refiere a Alemania, la edad de oro del naturismo finalizó con la llegada al poder de los nazis. A partir de esta época, la práctica se ocultó y pasó a la clandestinidad. El autoritarismo del régimen prohibió la Freikörperkultur, no tanto por razones de tipo moral, sino por sus claras vinculaciones con movimientos de izquierda.

En 1900 Henri Oedenkoven e Ida Hoffmann compraron un terreno en Ascona y le dieron el nombre de Monte Verità: el Monte de la Verdad.
En 1900 Henri Oedenkoven e Ida Hoffmann compraron un terreno en Ascona y le dieron el nombre de Monte Verità: el Monte de la Verdad.

En realidad, si se analizan las cosas, los nazis no condenaron el nudismo, sino que su aparato de propaganda lo instrumentalizó hábilmente. Allí vieron una magnífica oportunidad para exponer y promover públicamente los “cuerpos bellos y perfectos del hombre ario”. ¡Qué mejor ejemplo de ello que los documentales de la cineasta Leni Riefenstahl en los que, a través de la desnudez, se exponían los valores de la raza germánica.

A raíz del fin de la Segunda Guerra Mundial el nudismo volvió a tomar impulso sobre todo en la antigua República Democrática Alemana (DDR, por su sigla en alemán). Pero para estas fechas ya se habían perdido las señas de identidad que lo habían caracterizado. Ahora más bien se trataba de una práctica que solo había quedado reducida a lo lúdico-deportivo. Según ciertas estimaciones, hacia la década de 1980, aproximadamente la mitad de la población había practicado alguna vez el naturismo. Tal fue la popularidad de la cultura del desnudo que el autoritario régimen de la DDR intentó prohibirla, pero sin mucho éxito.

La comuna de Monte Verità

Un capítulo aparte de la historia del naturismo fue la fundación en 1900 de la comuna de Monte Verità, una pequeña elevación situada en Ascona, en el cantón suizo del Tesino. Dos librepensadores, Henri Oedenkoven, el hijo de un prominente empresario de Amberes, y su compañera Ida Hoffmann crearon en esta localidad un espacio hecho para practicar una vida alternativa.

Como era la tónica de la contracultura de la época, su consigna fue derribar el orden burgués y crear un mundo nuevo conforme al socialismo primitivo. Este experimento social congregó a una multitud de desengañados de la vida que querían empezar de cero. Pero también se juntaron artistas, escritores, actores de cine, políticos prominentes y hasta revolucionarios. Entre los habituales estaban los pacifistas, los practicantes del yoga, los vegetarianos, etc.

Nudismo
En el Monte Verità coexistieron corrientes muy diversas. Anarquistas, feministas, socialistas, defensores de la psicoterapia y místicos de la naturaleza acudían en busca de una idea de libertad. El refugio de disidentes culturales y políticos.

Algunas celebridades asiduas a Monte Verità fueron Sigmund Freud, León Trotski, Mijaíl Bakunin, Herman Hesse, Isadora Duncan, Franz Kafka, Paul Klee, Max Weber, etc. Hay un nutrido registro fotográfico en el que se ve a varios de estos personajes desnudos en medio de los bosques alpinos. El denominador común que los animaba era la libertad. En estos territorios libertarios se practicaba el nudismo y un estricto vegetarianismo. Se rechazaban todas las convenciones que incluían matrimonio, ropa, partidos políticos, dogmas, etc. Por descontado, la propiedad privada estaba completamente excluida. Quizás con un poco de ingenuidad hubo unos cuantos convencidos de que la práctica del nudismo permitiría reimplantar un Edén moderno, expurgado de dioses tutelares y de viejos trasfondos religiosos.

Herman Hesse fue uno de los primeros en visitar el Monte Veritá.
Herman Hesse fue uno de los primeros en visitar el Monte Veritá.

La comuna de Monte Verità también fue una especie de sanatorio para gente agotada y que había sucumbido a las exigencias de la vida en sociedad. Ahí se hacían curas y terapias alternativas de sanación que estaban muy en la línea de las que hoy devotamente suelen practicarse. Este lugar se convirtió en una especie de laboratorio donde se experimentaba con novedosas corrientes psicológicas que, como la Gestalt, triunfaron entre el público. Aparte de ello también hubo mucha fiesta, desinhibición y mucho amor libre. La prensa maledicente de la época los llamó “los apóstoles del rábano”, por ser nudistas vegetarianos.

Finalmente, la utopía del Monte Verità terminó siendo un estruendoso fracaso. Hacia 1920 sus fundadores, probablemente cansados y decepcionados, optaron por vender el recinto a un banquero millonario, el barón Von der Heydt.

Este personaje, totalmente ajeno al mundo alternativo de la comunidad, construyó un hotel de lujo para gente rica y ajena a cualquier extravagancia. Años más tarde, otro empresario con gran visión de los negocios fundó un casino. Paradójicamente Monte Verità terminó siendo una distopía, todo lo contrario a lo que habían proyectado sus fundadores. Otro caso más que se suma a la larga lista de los fracasos de las utopías modernas.

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