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¿Escogería no nacer?

por Anamaría Correa Crespo

Nacer

Cuando escucho a las personas que luchan en contra del aborto, a favor de la vida del no nato, me asaltan dudas perturbadoras. ¿Qué será de la vida real del niño que está en el vientre y cuya madre se debate entre parirlo o no? Si la vida de por sí es complicada, ¿cómo será la de un niño no deseado por su madre? ¿Qué será de la existencia de una criatura que tiene todas las condiciones en contra?

Sé que lo que estoy escribiendo hoy resultará escandaloso para algunos de ustedes, pero yo les pregunto sin ambages: ¿será que realmente ese niño quiere nacer? ¿Es defender su vida el mejor favor que le podemos hacer? ¿Estamos seguros de que él, ella, nosotros mismos hubiéramos dado un sí categórico a la vida, si es que alguien nos hubiera preguntado si queríamos existir? Sabiendo lo que sabemos, ¿cheque en blanco?, ¿están seguros?

Hemos construido la idea de la vida como un valor y libertad máximos. Pero si lo pensamos con un poco más de detenimiento, la vida, nuestra vida y la de toda la humanidad, no surge de un acto de libre albedrío, pues fuimos condenados a ella, lanzados a la existencia, por decirlo de algún modo. Nadie pidió nuestro consentimiento.

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