El planeta entero está ya pendiente del campeonato mundial que comenzará el 11 de junio
El número de quienes lo practicaban era todavía pequeño, casi insignificante, no obstante lo cual ese nuevo deporte —intenso, fragoroso, bastante violento— ganaba adeptos año tras año en la Inglaterra Victoriana de mediados del siglo XIX. Su difusión tenía, sin embargo, una dificultad de fondo: cada colegio, cada universidad y cada club lo jugaba con sus propias reglas y, claro, era imposible organizar partidos entre equipos diferentes. Para colmo de complicaciones, no había acuerdo ni siquiera en el nombre de ese juego, porque unos le decían football association y otros football rugby.

Algo había que hacer, desde luego, y había que hacerlo pronto. Quien finalmente lo hizo fue Ebenezer Cobb Morley, un abogado joven e impetuoso, con fama de buen organizador, que en cuanto lograba escabullirse de las cortes y los códigos se dedicaba a la actividad física con una persistencia que asombraba. Le gustaba el remo, e incluso llegó a participar en competencias de élite. Pero cuando descubrió el fútbol lo adoptó con una pasión irrevocable. En 1862 fundó el Barnes Football Club. Fue entonces cuando se encontró con que no podía organizar torneos porque cada club lo jugaba a su modo.
Has llegado al límite de artículos gratis para este mes.
Si eres suscriptor de la edición impresa solicita tu acceso.
Si no lo eres, elige tu plan
Revista digital
DESDE- Acceso ilimitado a todo el contenido digital de revistamundodiners.com
Revista impresa + edición digital
DESDE- Revista mensual impresa + acceso ilimitado a todo el contenido de revistamundodiners.com
- Envío incluído

