Wilson Paccha pinta el lado onírico de la cultura pop
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Wilson Paccha pinta el lado onírico de la cultura pop

Por Víctor Vergara

Escenarios multicolores, personajes bizarros y pinceladas punzantes. Los cuadros del ecuatoriano Wilson Paccha (Quito, 18 mayo 1972) encierran universos con elementos de la vida cotidiana. 

Que no te sorprenda la aparición de un Bugs Bunny, Batman o Lionel Messi. Es su forma de jugar con la cultura popular mundial y atrapar a los espectadores en un juego de seducción artístico. Los excesos de la humanidad, el frenesí y los deseos sexuales carcomen cada centímetro de sus lienzos.

Sus aventuras por las artes plásticas fueron inyectadas por la influencia directa de su padre Luis Servilio Paccha, quien “dibujaba decente”. Aunque no era un artista en sí, más se dedicaba a la sastrería y a la artesanía. 

Wilson relata a Revista Mundo Diners que sus primeros dibujos a lápiz fueron meras copias de portadas de libros. Su padre le dio y abrió sus alas para dedicar su futuro al arte.

Wilson Paccha
El pintor ecuatoriano Wilson Paccha en conversación con Revista Mundo Diners desde Quito. Foto: Víctor Vergara

Desde la capital, envuelto en una suelta camiseta caricaturesca en blanco y negro, biela en mano y relajado, sin poses, recuerda parte de su infancia.

Como extrovertido y “diferente” describe Wilson su personalidad. Veía el mundo más allá de su barrio donde creció, en el Comité del Pueblo, en el norte de Quito. Sobretodo “las chicas” influyeron en sus pensamientos que posteriormente se plasmarían en sus obras.

Al tiempo que incursionó en la carrera de artes en la Universidad Central del Ecuador, las obras de los artistas Marcelo Aguirre, Carlos Rosero, Luigi Stornaiolo y Jorge Velarde tuvieron un fuerte impacto en su manera de ver la pintura.

Aunque “yo tenía mucha soberbia. Los acercamientos didácticos no los aceptaba, lo que sí aceptaba eran las dinámicas sociales”, reflexiona. 

Por el año 1993 integra la llamada ‘Liga Latinoamericana de Artistas’, conformada por un grupo de artista plásticos nacionales y europeos; llenos de “hambre y de ganar, de emancipar”. Recuerda con nostalgia que tuvieron “algunas exposiciones importantes”.

Desde 1997 empezaron sus exposiciones individuales. Con la suerte de representar al Ecuador en la IX Bienal de Grabado y Dibujo en Taipei, Taiwán y en la VII Bienal de Grabado y Dibujo en Vassa, Finlandia. En total, ha ganado 22 distinciones entre premios y menciones.


El enganche hacia lo popular de Wilson Paccha


Desde su adolescencia, Wilson estuvo consciente que para estar cerca de las audiencias se deben seguir las tendencias. La cultura popular juega un rol parcialmente notable en sus piezas. Desde caricaturas, figuras deportivas o el reguetón se convirtieron en patrones que se colaron en sus ideas.

Sin embargo, él no tiene reservas y se crea sus propios y estrambóticos personajes. ‘Vampi’ y ‘Bichota’ son algunos de ellos. 

Aparecen como retratos que reflejan la sonrisa codiciosa, el hambre humana y excesos de los pervertidos. Todo, en una colada de colores que se fusionan con otras carismáticas y frenéticas entidades. Mucho de ello es autobiográfico.

Hasta septiembre de 2021, Wilson expuso en Quito su muestra denominada ‘Manchas, tercena y flúor’. En el siguiente video, explica las razones de colgar sus obras inéditas acumuladas desde hace cuatro años.


Instagram se convirtió en su herramienta digital ideal. Por allí vio la oportunidad de estar en la red social “aniñada, para poder vender”. Allí ha vendido una que otra obra. No obstante, se mantiene alejado de sumergirse en lo absurdo y pérdida de tiempo en su celular.

Entre sus otras reflexiones, piensa que no existe una nueva generación destacada de pintores ecuatorianos. 

Sin generalizar, Wilson observa “mucha soberbia y egocentrismo” cegada por la excesiva información en internet y facilismos para exponer cualquier cosa. 

“A mi me costó muchísimo aprender a pintar mal, mínimo 10 años. Ahorita los jóvenes tienen mucho mimo. En Ecuador creo que somos muy complacientes, bueno; la historia lo dirá”, comenta.

Entre unas 500 obras oficiales y otros mil bocetos, dibujos y manualidades calcula Wilson la cantidad de sus propias creaciones. 

Actualmente, trabaja en su próximo sueño: una antología para exponer sus obras en un libro recopilatorio, para que cualquier lector lleve a su casa todas sus pinturas en una sola compra.

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