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Venecia: romance a la enésima potencia

Esa es la percepción mundial de las callejuelas, puentes y canales que hacen de Venecia una joya del turismo en Italia. Hasta el 26 de noviembre, en la Bienal de Arquitectura de Venecia, se puede visitar la exposición ‘Time Space Existance’ de la fotógrafa ecuatoriana Anamaría Chediak.

El Gran Canal y la basílica de Santa Maria della Salute, en Venecia.

Venecia, capital de la provincia homónima y ubicada en la región del Véneto, se aferra al manto marino desde su fundación en el siglo V y, sin inmutarse, evoca los tiempos de la Serenísima República que a partir del siglo IX consolidó el dominio naval y comercial en el Adriático.

El irresistible encanto veneciano se esparce en 118 islotes que conectan más de 400 puentes y canales por los que transitan las tradicionales góndolas y vaporettos, los medios de transporte ideales para apreciar la belleza de la arquitectura bizantina, gótica, renacentista y barroca.

La larga lista de lugares emblemáticos empieza con la Plaza de San Marcos, el punto dominante de la ciudad en la que se encuentran famosas edificaciones como el Palacio Ducal, una obra maestra del arte gótico; la Basílica con paredes, bóvedas y cúpulas decoradas con delicados mosaicos, y la Torre del Reloj (o de los Moros) que por más de cinco siglos ha marcado el tiempo.

Además, en esa plaza conviven el pasado y el presente en históricos cafés como el Florian, fundado en 1720 y punto de reunión de célebres personajes como el seductor Giacomo Casanova; y el Quadri, con origen en 1775, por el que pasaron Stendhal, Lord Byron, Alejandro Dumas y Marcel Proust.

Una espectacular vista del Gran Canal se obtiene desde el Puente de Rialto, el más antiguo de la ciudad (data del siglo XVI), con su bello arco decorado de 28 metros y cimientos que sostienen doce mil pilotes de madera, precisa el portal web de promoción turística de Italia.

Otro símbolo que alimenta la fama veneciana es el Puente del amor, más conocido como Puente de los suspiros, que es el lazo de conexión entre el Palacio Ducal y las antiguas prisiones venecianas.

Se dice que era el lugar por donde pasaban quienes iban a ser encarcelados y suspiraban al ver por última vez la ciudad. Otra referencia es que fue una invocación del poeta inglés Lord Byron.

Plaza de San Marcos, Venecia.

Colecciones y oficios magníficos

Venecia es como un museo al aire libre con incontables palacios, templos y salas expositivas. Una de las visitas imperdibles es a las Galerías de la Academia que posee la colección de arte veneciano más importante en el mundo con 37 salas dedicadas a la pintura del siglo XIV hasta el siglo XVIII. 

Allí reposan obras de Mantegna, Bellini, Giorgione, Tiziano, Longhi, Veronese y Tintoretto, así como el dibujo anatómico de Da Vinci, Hombre de Vitruvio, que, por razones de conservación, se exhibe ocasionalmente.

El arte contemporáneo tiene especial despliegue en el museo Colección Peggy Guggenheim, ubicado en el palacio Venier dei Leoni, con exponentes trascendentales como Picasso, Pollock, Bacon, Dalí, Kandinsky, Magritte, Modigliani y Miró. 

En cuanto a oficios de muy larga data vale la pena conocer la famosa técnica artesanal del vidrio soplado que enorgullece a la isla de Murano, y descubrir los secretos del Museo del Encaje, en Burano, que documenta la evolución de esta habilidosa confección a través de piezas de entre los siglos XVI y XX.

Un jardín para Borges

La pequeña isla de San Giorgio Maggiore sobresale en la laguna de Venecia con un imponente complejo de abadía y basílica del mismo nombre, que se puede apreciar desde la Plaza de San Marcos. En una parte de su construcción intervino Andrea Palladio, célebre arquitecto de palacios, villas e iglesias del siglo XVI.

Precisamente, en esa isla hay un sitio dedicado a una de las figuras más relevantes de la literatura latinoamericana: Jorge Luis Borges. Se trata del “Laberinto Borges” una iniciativa de la Fundación Giorgio Cini que se inauguró en 2011 con ocasión del veinticinco aniversario de la muerte del escritor argentino.

El cuento de Borges, ‘El jardín de senderos que se bifurcan’, inspiró a Randoll Coate, un diplomático inglés que diseñaba laberintos, a crear un hermoso jardín serpenteante con 3200 plantas de boj que dan forma a relojes de arena, espejos, un tigre, un bastón y un enorme signo de interrogación.

Laberinto de Borges.

Exceso de turismo

La carga de siglos de historia se hace sentir en los cimientos y monumentos históricos. La Unesco, en particular, sigue de cerca el estado de este sitio patrimonial mundial y ha expresado su preocupación por “el exceso de turismo, el flujo constante de cruceros y los impactos negativos del cambio climático”.

Por ejemplo, la intensidad de las inundaciones aumenta, dice la Unesco, al añadir que “Venecia sufre la marea más alta en más de cincuenta años”.

Para proteger la ciudad de ese fenómeno natural, frecuente en otoño e invierno, desde el 2020 se activa un sistema de compuertas hidráulicas que frenan la entrada del agua desde el mar Adriático. 

Si su visita coincide a la ciudad en “acqua alta” se enterará por la alerta de las sirenas y podrá desplazarse por pasarelas peatonales, aclara el sitio turístico de la capital del Véneto.

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