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Mundo Diners al día

El 'ugly fashion' patea el canon de la moda 

por Andrea Rojas Vásquez

¿Sabe cuál es el nombre de la tendencia de moda que usa Rosalía, Bad Bunny o Naty Peluso? Irónico y excéntrico, así es el ugly fashion. Esta estética abraza la imperfección y ríe de las normas con elementos textiles, entre absurdos y grotescos.

ugly fashion
Fotografía tomada de harpersbazaar.com 

Es de madrugada. El paraíso artificial de Instagram y el culto al cuerpo me obsesionan. Una amiga me escribe: ya anda a "mimir", luego envía un sticker de Bad Bunny perreando con los ojos cerrados. Voy a dormir ahora, le digo; pero miento. Mi placer culposo es que todos los días veo reels de personas que se visten y desvisten ante la cámara con la intención de crear outfits que, probablemente, yo nunca use.

Ahora, después de diez minutos de scroll, me detengo en el video de una chica que se atavía con una cumbia suavecita de fondo. Allí está ella, su outfit consiste en un par de botas cowboy + mini falda a cuadros + camiseta con carita triste + chaleco de encaje + mochila de teletubbie. ¡Auch! El resultado del atuendo parece un meme mal recortado. Sin embargo, hay algo en ese estilo que, curiosamente, me recuerda a mi infancia. ¿Cómo es posible este suceso?

La celebración de la rareza 

Es una locura: durante años sentía que vestirme era angustiante, pero algo que me ha ayudado ha sido incorporar una visión poética: que anhela no solo la belleza sino la exploración, que se conmueve en la diversidad de pliegues y contrastes. Ahora siento que deslizar una tela sobre la piel puede ser un momento de diversión y gozo. 

Según el sociólogo Lipovetsky, “la moda es la búsqueda frenética de la novedad, y una forma de venerar el presente”. Y sí. Desde el estilo sobrio y minimalista hasta el maximalismo, la elección de la ropa reverencia nuestro cuerpo en el día a día.

Convencionalmente aspiramos a imitar la belleza canónica de la época. No obstante, ante una sociedad obsesionada con la búsqueda de la perfección hay un segmento en la industria de la moda que adopta elementos considerados feístas.

Kitsch, en su origen, significa juntar de cualquier modo, también, se refiere a lo anticuado, desagradable y de baja calidad. Es esa mezcla de incomodidad y rareza lo que permite crear una serie de piezas estrafalarias que desafían las normas sociales. 

No podemos hablar de feísmo sin mencionar a Balenciaga, Gucci, Vetements, Dsquared2, Ferragamo y Philipp Plein como marcas de lujo que han abrazado elementos feístas en sus colecciones.

¿Ugly fashion en Ecuador? 

El kitsch en la moda ha ido creciendo tanto en sus innovaciones como en la cantidad de marcas que lo incorporan. Pero, ¿qué sucede en Ecuador? Para el diseñador textil Gustavo Chimbo, el ugly fashion en el país es poco usual. Sin embargo, la población entre los 15 a 25 años es más osada, pues existe un desprendimiento de las convenciones gracias a los paradigmas de estilo de los influencers, y la creatividad personal.  

Jóvenes a los que les atrae marcas de lujo como Desigual, que destaca en la estética feísta con prendas que incorporan elementos transgresores como blazers al revés, diferentes tipos de telas, estampados discordantes, colores vivaces; y, diseño sostenible mediante técnicas como upcycling que genera piezas singulares a partir de textiles residuales. 

El feísmo en la moda ha encontrado su espacio en el mainstream. Influencers y celebridades como Rosalía, Bad Gyal, Nathy Peluso, Arca, Bad Bunny se han sumado a esta tendencia, llevando accesorios excéntricos. Esto ha contribuido a la aceptación de la singularidad en el estilo. 

La irreverencia del kitsch cautiva y causa un extrañamiento onírico. El feísmo es el arte de vestirse con gozo, como cuando siendo niños nos aproximamos por primera vez a los misterios del mundo. Ojalá la rebeldía sea una excusa para experimentar el cuerpo con renovada libertad. 

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Acerca de Andrea Rojas Vásquez

Escritora, Tcnlga. Agroindustrial y gestora cultural. Premio Nacional de Poesía Ileana Espinel Cedeño (2021). Autora de la plaquette Ay mi conejito era tan picarón en ritmo de raro adagio (Y punto, Loja, 2018), Matar a un conejo (El Quirófano, Guayaquil, 2020), Llévame a casa, por favor. (Libero Editorial, España, 2022) y Furia (Editorial Ruido Blanco, Quito, 2023). Actualmente estudia Lengua y Literatura en la UTPL y es freelance en trabajos editoriales. Ama a: una sábila bebé, una Almendra del Mar y un Gatito Bigotes.
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