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Mundo Diners al día

La supervivencia humana es un acto colectivo

por Gabriel Flores Flores

La sociedad de la nieve

¿Cuál es el hilo que une a '¡Viven!' y a 'La sociedad de la nieve'? Quizás una de las respuestas sea honrar la vida. La primera lo hizo al estilo Hollywood, con héroes de por medio. La segunda, dirigida por J. A. Bayona, muestra que la sobrevivencia humana es un acto colectivo.

Octubre de 1972. 45 personas, la mayoría jugadores de un equipo de rugby de Uruguay, se embarcan en un vuelo chárter con destino a Santiago de Chile. En su trayecto, a través los Andes, la nave choca contra una montaña. Más de diez pasajeros mueren por el impacto y otra docena durante el siguiente mes. Después de 72 días, solo 16 personas son rescatadas con vida.

Enseguida, el mundo se pregunta cómo esas 16 personas, más hueso que carne, sobrevivieron más de dos meses en una montaña en la que no había nada más que nieve. Días después llega la confesión grupal: antropofagia. Todos se alimentaron de los cadáveres de amigos, familiares y conocidos fallecidos. Ahí se dispara el morbo por esta historia. 

Ese morbo aviva el interés de periodistas de todo el mundo por contar la historia. En 1973,  el estadounidense Clay Blair publica el libro ‘Survive’, el chileno Héctor Suanes edita ‘El milagro de los Andes’ y un año más tarde se lanza ¡Viven!, del británico Piers Paul Read. La literatura lleva esta historia a la cultura popular y años después llegan las películas. 

‘¡Viven!’

En 1993, el director Frank Marshall estrena ‘¡Viven!’, una adaptación del libro de Read narrado por John Malkovich y protagonizada por Ethan Hawke. Al morbo de la antropofagia se une la parafernalia audiovisual de Hollywood. La apuesta no sale mal, la cinta engancha a millones de espectadores porque apela a la figura del héroe: Nando Parrales y Roberto Canessa cruzan los Andes para salvar a sus amigos. 

Y sí, Nando y Canessa cruzan los Andes, llegan a Chile y logran que las autoridades salven a los 14 sobrevivientes que seguían en la montaña. Pero lo que conmueve de esta historia no está en esa travesía ni en la antropofagia sino en la convivencia y la supervivencia diaria. Abrazar al amigo para que no muera de frío o de hambre, o, simplemente, de tristeza o de puro pesimismo. 

Otro de los aciertos de la película es la presencia de John Malkovich, que no solo es el narrador de la historia sino que interpreta a Carlos Páez, uno de los sobrevivientes, en su versión adulta. En su versión joven, su personaje es otro de los “héroes” de ‘¡Viven!’ que se gana el afecto de sus amigos y de los espectadores gracias a que mantiene vivo su humor y su ironía. 

‘La sociedad de la nieve’

En 2008, cuando la historia de la tragedia o del milagro de los Andes -según quién lo cuente-, formaba parte de la cultura popular, el uruguayo Pablo Vierci publicó ‘La sociedad de la nieve'. Lo hizo un año después del estreno del documental homónimo dirigido por Gonzalo Arijón. Una producción en la que entrevista a todos los supervivientes junto con sus familiares. 

¿Después del documental y del libro se podía contar algo nuevo sobre esta historia? El director español J. A. Bayona descubrió que no, pero que lo que sí se podía hacer era romper con el imaginario de que dos “héroes” cruzaron solos los Andes y salvaron a sus amigos y apostar por un relato donde lo de peso es la unión colectiva, la salvación grupal de una sociedad. 

Ese es el eje narrativo de ‘La sociedad de la nieve’, la película española que este año busca el Oscar a Mejor cinta en lengua extranjera. ¿Y qué hace esta sociedad?. Lo primero es organizarse para intentar convivir sin matarse entre ellos. Y con esto aparecen los acuerdos y los desacuerdos; unos tan básicos, como esperar un rescate o salir en busca de ayuda; y otros muy complejos, como comerse o no al amigo o al compañero muerto. 

En esta sociedad se lucha contra el frío y el hambre pero también se debate y se reflexiona sobre la vida y la muerte. Se acompaña en los momentos de dolor y se abraza en los pocos instantes de alegría. Como en muchas sociedades en esta también se crea memoria y se arma un archivo lleno de objetos para recordar a todos, sobre todo a los muertos. 

Ya no solo son Nando y Canessa cruzando los Andes. Son Roy Harley reparando el transistor para escuchar noticias y Gustavo Zerbino guardando los objetos personales de los fallecidos. Son los primos Strauch cortando la carne de cuerpos enterrados en la nieve y Carlos Páez cosiendo un abrigo para el frío. Y también es Numa Turcatti, el narrador de esta historia dándole voz a todos los muertos y profesando, el amor por los amigos. 

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Acerca de Gabriel Flores Flores

Periodista. Máster en Literatura Hispanoamericana y Ecuatoriana y Licenciado en Comunicación Social. Pasé por las redacciones del HOY y El Comercio. También fui librero. Desde hace más de una década escribo sobre literatura, teatro, cine, arte, series de televisión, gastronomía y coyuntura cultural.
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