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Mundo Diners al día

Martin Scorsese: una leyenda del cine estadounidense

por Rafael Barriga

Martin Scorsese es el gran cronista de Estados Unidos del siglo XX y un ícono en la historia cinematográfica de todos los tiempos. Sus 42 largometrajes (veintiséis de ficción y dieciséis documentales) forman un cuerpo muy poderoso de ética y estética cinematográfica.

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Robert De Niro junto a Lily Gladstone y Leonardo DiCaprio.

A sus 81 años, acaba de lanzar una nueva película Los asesinos de la luna (The Killers of the Flower Moon), que pasó por salas de cine hace poco y se puede ver en Apple TV. Es un filme que, de alguna forma, es un epítome de muchas de sus preocupaciones de fondo y forma. 

Scorsese: un niño del cine

El cine liberó de la miseria a Scorsese. Su amor por las películas comenzó temprano, cuando empezaba a florecer la pubertad. Muchas de sus primeras experiencias ocurrieron en la oscuridad de la vieja sala de cine del barrio. Regresaba tarde en la noche a dibujar primitivas escenas y escribir primeros diálogos. Lo hacía en el pequeño departamento donde vivía, en el barrio italiano de Nueva York, junto a sus padres y hermanos.

Mientras escuchaba el rock and roll del momento en la radio que acompañaba sus noches, Scorsese ya se imaginaba ser el director de películas sobre conciertos de rock, sueño que eventualmente se volvió realidad en 1978. Ese año dirigió uno de los rockumentaries más celebrados de todos los tiempos: The Last Waltz, el registro del concierto de despedida de The Band, grupo que tuvo fama en los setenta y fue liderado por Robbie Robertson.

Compartida con su obsesión por el cine, el ecosistema religioso era de principal importancia para el joven Marty. “En un mundo en donde a nadie le importaba, las monjas irlandesas me acogieron. A los quince años, me parecía que mi única salvación era estudiar en el seminario”.

Un par de años después, sin embargo, Scorsese entró no al seminario, sino a la escuela de Cine de la Universidad de Nueva York. De fiel monaguillo, pasó a ser el enfant terrible del cine norteamericano de la década de los setenta.

El gran continuador de tradiciones

Toda consideración del cine de Scorsese nos lleva a las grandes tradiciones del séptimo arte. El hijo de la inmigración, del tugurio, rodeado de iconografías inolvidables, poniéndolas todas en la gran escala del cine. Momentos de brutal expresionismo, como en 'Toro salvaje' (1980), donde la sangre del ring de boxeo adquiere un impacto de horror.

Cintas francamente realistas, como 'Alicia ya no vive aquí' (1974) o 'Mean Streets' (1973) donde, en el campo abierto o el callejón de la barriada, la vida es tan dura como en la realidad. El gran espectáculo, a veces ridiculizado, 'New York, New York' (1977); a veces ensoñado, 'El aviador' (2004).

El cine de no ficción, notoriamente amoldado por su propia y única manera de ver las cosas (Woodstock, 1970; No Direction Home, 2006). El cine de militancia ideológica y polémica, donde Jesús ama en carne y hueso a María Magdalena y las pandillas de Nueva York claman por una imposible justicia ('La última tentación de Cristo', 1988; 'Pandillas de Nueva York', 2002). La tradición del cine y el crimen, donde Scorsese ha logrado los mejores triunfos, todas ellas nacidas en el barrio que lo vio nacer como 'Goodfellas' (1990) o 'Los infiltrados' (2006). 

En esa tradición 'Los asesinos de la luna' está cargada de intriga y acción. Los villanos de la trama son mostrados en toda su crueldad, en un lugar que recuerda a las películas del viejo Oeste, que han influenciado a Scorsese desde siempre. Pero este wéstern es diferente: está fotografiado con colores vivos que acentúan la belleza de la naturaleza circundante y los ropajes de los indígenas de la nación Osage, protagonista de su último filme

El filme, en su integridad —lo ha dicho Scorsese— se hizo como un homenaje a aquella nación, cuyos líderes apoyaron su realización. Hacia el final de la cinta, el propio Scorsese aparece en la escena, en lo que podríamos describir como un epílogo narrativo del filme y, tal vez, de su carrera. 

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Acerca de Rafael Barriga

Curador de contenidos, gestor editorial, cineasta y radiodifusor.
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