NOTA DE LIBRE ACCESO

Hola, soy tu amigo secreto

Par Líneas

Por Juan Fernando Andrade | @pescadoandrade

Only what can happen does happen.

– Dr. Manhattan –

En la revista somos tan pocos que todo el mundo es de confianza.

La razón por la que voy contando mi vida a mis amigos, empezando por las personas que leen esto antes de que se suba y se publique, es muy simple.

Debes entender que una vida como la mía es posible.

Una vida como la mía puede darse. Pudo pasar, pasó, seguirá pasando.  

Lo mismo pienso de ti. Veo cómo eres, lo que haces, te escucho cuando hablas y te leo cuando escribes.  

Una vida como la tuya es posible, puede darse.

Tu vida está ocurriendo frente a mí y en tiempo real, por eso entiendo que es posible. Y distinta.

No pido más pruebas.

Al resto de la gente tampoco le pido mucha trama, sobra con saber que respiran: la respiración es la presencia, el aire caliente es la presencia.

Tu existencia me convenció, hace mucho, de que no somos iguales ni enemigos.

Por eso me gusta encargar/leer/editar/leer/editar/despachar testimonios de otras personas, de otros autores.

Entre más íntimos, mejor.

Las palabras de un solo ser vivo son todas las estadísticas que necesito.  

Y sí, claro, obvio: cada vez que escuchamos con atención al semejante corremos el riesgo de ser engañados. A mayor intimidad, mayores posibilidades y proporciones del engaño.

Te doy ahora lo mismo que me estás pidiendo: la verdad.

Ese es mi regalo.

Este también: a número de vidas, número de amores. Vamos, carajo.

Amigo secreto navidad
Foto: Shutterstock

Me incluyeron en un grupo de WhatsApp, se llamaba Cena Navideña.  

Para mí el WhatsApp es una brujería nueva, contemporánea, lo uso apenas desde hace pocos meses.

No sabía cómo salirme del grupo y pensé en escribir lo siguiente: Qué belleza la gente. ¿Cuántos años de cárcel hay en este grupo? Jaja. Ya en serio: muchachos, una pregunta, ¿cómo me salgo de un grupo de WhatsApp?

No lo hice. Googleé. Luego seguí las instrucciones. Funcionó, quién diría.

Tengo razones particulares para no comprometerme con la cena navideña a la que fui invitado.

Si me preguntan, a mí, qué me robó la revolución, diría que a mis amigos.

Me mantengo en dos grupos, el de la familia y el del trabajo.

En el primero escribo de vez en cuando, pero reacciono a casi todo, especialmente a las fotos de los niños. En el segundo respondo cuando se me hace una pregunta puntual.

He aprendido a vivir lento. Si esto va a ser corto, hagámoslo lento.

Reclamo tiempo para mí, para leer, para escuchar música, para caminar.

(No para leer mientras hago otra cosa o escuchar música mientras hago otra cosa o caminar sin darme cuenta de que estoy caminando).  

Tiempo para que nos enamoremos.  

Es navidad y este regalo pido.

¿Eres mi amiga secreta?

Si no lo eres, cuéntale.

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