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Mundo Diners al día

Cartas que son puentes y caminos

por Abril Altamirano

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'Camino de letras que desaparece en un sobre' es el último libro de Andrea Alejandro Freire. A través de cartas a sus artistas, autores y seres amados, plantea la escritura como un lugar de encuentro con los afectos.

CARTAS SIN RESPUESTA

La lectura y la escritura son el medio para sostener un diálogo imposible, puentes tendidos sobre la geografía y el tiempo. A través de los libros nos llegan voces ajenas a nuestra vida y nuestro contexto, pero en las que siempre es posible encontrar resonancias. Nos reconocemos en las palabras de los otros, hallamos en ellas nuestros deseos, miedos, dolores. 

Escribir puede ser, también, construir una contestación a aquello que otros autores nos han dicho. En lo que se escribe está todo aquello que nos ha marcado en nuestras lecturas; la escritura es, siempre, una reescritura de lo leído. Una respuesta. 

La capacidad de fabular un intercambio posible con voces del pasado, de la lejanía o de la imaginación es lo que plantea Andrea Alejandro Freire, en su libro 'Camino de letras que desaparece en un sobre', publicado en 2023 por Funes Editora. Se trata de una compilación de “cartas abiertas”, que no llegarán a un remitente ni obtendrán respuesta. Cartas escritas por el placer de escribir, letras movidas por el impulso de preguntar, contar e imaginar. 

Andrea Alejandro le escribe a la noche, al río, a su gata recién fallecida y a su lector desconocido. Escribe a amigos íntimos -personajes reales o inventados, que le han llegado a través de los libros, la música, el cine- en quienes vierte una divagación sin mesuras, una corriente de lenguaje sin rumbo fijo, por momentos serena, a ratos torrentosa. 

LOS PUENTES

Andrea Alejandro/A.A./Alejandro ojos de río/Alejandro, pies de obsidiana. Las cartas están siempre atravesadas por la búsqueda del nombre. Andrea Alejandro entabla el diálogo desde un cuerpo no binario que se cuestiona, se teme, se mira desde fuera y para adentro, se obliga a autoafirmarse y reconocerse. 

A Marguerite Yourcenar le cuenta que, como ella, le gustaría tener un nombre con olor a flor. A Purita Pelayo le pregunta, cómo escogió su nombre, y le agradece por poder llamarse Alejandro, por “darnos el regalo de nombrarnos, de existir y de habitar este país”.  

Y es que, en su impulso incontenible por fabular, Andrea Alejandro no se desprende de la realidad desde donde escribe. De la piel negra y marica que habita. Del Guayaquil apestado por la muerte y la corrupción en lo peor de la crisis sanitaria del 2020-2021. De su necesidad de dar cuenta de la muerte, el olvido, la desigualdad y la violencia que contaminan su paisaje. 

Escoge con cuidado en quién verter su confesión, en qué voces encontrar reconocimiento, empatía y refugio. En su carta a Antonin Artaud habla del afecto que uno siente “por la gente que está afectada como una misma”. Por eso amamos leer y amamos a nuestros autores favoritos: en ellos nos reconocemos. Andrea Alejandro se deja atravesar el cuerpo por los otros a través del arte y responde, entra al juego de la identificación, el eco, el calco: “transferir/duplicar/corresponder/multiplicar”. 

Parte del libro está dedicada a un intercambio epistolar inventado entre dos personajes icónicos de la cultura popular brasileña: el performer transformista Madame Satã y el cantante Cazuza. La ficción hace posible un diálogo entre dos que vivieron una historia cercana en tiempos distintos: ambos homosexuales marcados por el exceso y el desenfreno, Cazuza entró a la escena del espectáculo varios años después de la muerte de Satã; casualmente, el bar donde Cazuza solía presentarse, en Lapa - Río de Janeiro, llevaba por nombre “Madame Satã”. 

Andrea Alejandro se viste con la piel de ambos para imaginar una amistad asentada en las resonancias: los pone a hablar sobre cómo experimentan el arte y el amor, cómo viven la segregación por su forma de mostrarse, cómo enfrentan la violencia del mundo.

EL CAMINO

El camino de letras que se entreteje en sus cartas lleva, siempre, al mar. Al agua, a Yemayá. Con el pasar de páginas el paisaje cambia, pero la influencia de los cuerpos de agua sobre quien sostiene la pluma es invariable: “nunca antes me había sentido tan líquido y escurridizo”. 

El agua no es, en estas cartas, un mero elemento espacial o motivo recurrente. Es el lugar de enunciación de quien habla. Es el delirio y la divagación, el tránsito de un tema a otro, de la curiosidad inocente a la anécdota y al sueño: un cauce sinuoso. Escritura que se escurre sin pretensiones, simple, “mostrando las entrañas”, en un fluir del cuerpo y del pensamiento en el lenguaje. Un camino azul que se abre, se ramifica y se expande, salvando distancias inmensurables. 

'Camino de letras'… invita al lector a plantearse las mismas preguntas que Andrea Alejandro hace a sus remitentes imaginarios. ¿Cuál es tu olor favorito? ¿Cuál es el árbol que atraviesa tu historia? La lectura de estas cartas implica una pausa para buscar en lo interior, detenerse a escarbar en la memoria y encontrar la resonancia en uno mismo. 

Este libro es un constante fabular alrededor de las figuras admiradas-amadas. Preguntarse cómo son, qué les gusta, cómo llegaron a ser. Es, sobre todo, un agradecimiento al arte y la vida. Leer las cartas de Andrea Alejandro es sentir la escritura como una potente manifestación del amor hacia los otros. 

Su trayectoria

Andrea Alejandro Freire (Guayaquil, Ecuador, 1989) 

  • Performer, butohka, también trabaja en gestión cultural. 
  • Tiene una licenciatura en Creación Teatral por la Universidad de las Artes. 
  • Es parte del equipo editorial de Máquina Púrpura Ediciones, editorial independiente que aborda lo torcido, la estética abyecta, el pensamiento transfeminista y las disidencias sexo-genéricas. 
  • Dirige Las Maricas no olvidamos, espacio que trabaja en la sistematización, restauración, protección, edición, producción, difusión y la reivindicación de los archivos sexo-disidentes en Ecuador.

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Acerca de Abril Altamirano

(Quito-1994) Periodista cultural, escritora y editora. Ganadora de la beca Mary Wollstonecraft Shelley (Horror Writers Association, 2020). Miembro del Consejo Editorial de la revista Elipsis.ec.
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