Pablo Guarderas, entre lo abstracto y vivir el momento

Soltarlo todo. Dejar de controlar todo. Respirar hoy. Vivir para el presente. La obra del artista plástico ecuatoriano Pablo Guarderas (Quito, 5 octubre 1964) desprende mensajes a múltiples direcciones y sin rodeos: la libertad es la máxima expresión de felicidad y estado consciente del momento.

‘Wild Awake’ es el título de la exposición de Guarderas que se presenta en la N24 Galería de Arte en Quito hasta el 20 de agosto de 2022. Un ‘despertar salvaje’. Y salvaje es precisamente una de las mejores palabras para describir su técnica. No busca ser original, más bien, que su mensaje llegue con claridad hacia la memoria visual de los espectadores.

La muestra propone 14 piezas, entre lienzos y papeles, que expulsan el resultado de procesos exploratorios vividos por el artista quiteño durante el período de confinamiento que experimentó la humanidad a mediados de 2020 debido a la pandemia por covid-19. Sus recursos favoritos: el acrílico, lápiz y óleos.

Detenerse frente a su obra significa escudriñar por una mirilla su eterna búsqueda de sentirse libre. “La libertad viene cuando te conectas con el ahora, eso te permitirá vivir diferente, apagando el deseo del control y del saber”, cuenta Guarderas de forma muy convencida a Revista Mundo Diners.

Pablo Guarderas artistas
Pablo Guarderas en su muestra ‘Wild Awake’. Foto: Victor Vergara



Una vez que se alcanza ese estado, las posibilidades son infinitas. De este modo, el artista consiguió canalizar sus energías contra los lienzos, con el uso de cromáticas simples, trazos sueltos que juegan con los vacíos e incluso las propias huellas de sus manos.

‘The Endless Eternal Expansion’ (2020) es un ejemplo adecuado para ello. 140×148 cm de incontrolables ondas que prometen destrozar todo a su paso para hacer un borrón y cuenta nueva a la psiquis del observador. También, una alusión paralela al Big Bang hasta las formas de los átomos. De lo más grande, a lo más chico.

“Mi rutina diaria es hacer dos horas y media de yoga, una mezcla de ejercicios físicos y de meditación, ese proceso me pone en silencio interno. También toco el piano para soltar la energía creativa. Cuando hago eso, me conecta y me suelta creativamente, de ahí voy al lienzo y cojo el pincel o el lápiz hasta que me paro. El cuerpo mismo te detiene y no me deja más”, explica el artista sobre su proceso creativo.



La fotografía fue una de sus primeras pasiones artísticas. Todo comenzó por allí de forma autodidacta. Buscaba siempre los ‘accidentes’ en el cuarto oscuro.

Guarderas es un fanático de disciplinas como el paracaidismo, yoga, montar caballos y viajes en motocicleta. Experimentar en la vida es un deber.

¿Qué pasa si perdemos el control y dejamos que la vida fluya? Muchas respuestas se consiguen a través de la filosofía zen o la corriente mística del sufismo, revela Guarderas.

Él tiene más de 40 años viviendo fuera del Ecuador. A sus 17 años de edad partió al mundo sin ver hacia atrás. Su sombrero blanco, su atuendo a full cuero, botas de vaquero y acento extranjero delatan su extensa estadía en países como Inglaterra, India, Grecia o Australia. Actualmente vive en Nueva York. Sin embargo, hoy se siente más ecuatoriano que nunca.

La pandemia por covid-19 le “reconectó con Ecuador”, dice. Durante el encierro, él aprovechó para crear su obra mientras visitaba a su madre.

‘Libertad’, ‘Vivir sin miedo’ y ‘Eternidad’ forman frases que conectan los tejidos abstractos de su serie, que se exhibe por primera vez en la capital ecuatoriana y espera llevar a otras ciudades del mundo.

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