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El origen de las fiestas de Quito

Los orígenes de las fiestas en Quito se remontan a siglos atrás. Inicialmente, las celebraciones giraron en torno a las tradiciones españolas.

El 6 de diciembre de 1534 se fundó oficialmente la villa de San Francisco de Quito en el territorio de la actual capital. Lo hizo en el conquistador español Sebastián de Benalcázar, con el respaldo de un cabildo nombrado meses atrás. En esta época de fundación, Quito no era más que un asentamiento en forma de cuadrícula, que comprendía el área actual de la Plaza de la Independencia.

“La calle que sirvió para el trazado de Quito fue la actual Benalcázar. Esa calle ya estaba en la época de los incas. De esa calle se valieron. Por eso se le llama también ‘Calle Cuerda’ porque trazaban a cordel para que saliera recta la cuadrícula de la villa”, relata a Revista Mundo Diners el cronista quiteño Patricio Guerra.

A lo largo de todo el siglo XVII y XVIII, los festejos coloniales solo estuvieron ligados a los acontecimientos vinculados a la realeza española como los logros bélicos, la bienvenida a nuevos mandatarios de la Real Audiencia de Quito o las fiestas por la Virgen de la Merced. No existía una fiesta colectiva para celebrar a la ciudad.

A mediados de siglo XX, diversos actores de la sociedad quiteña se pusieron de acuerdo para fomentar una festividad dedicada a la ciudad capital.

El origen de las fiestas capitalinas


César Larrea, jefe de redacción del diario ‘Últimas Noticias’, el periodista Luis Banderas y músicos del canto popular como Luis Alberto ‘Potolo’ Valencia y Gonzalo Benítez fueron parte del grupo de personas ilustres que impulsaron la idea de celebrar a Quito. Consecuentemente, la planificación se inició a finales de 1959.

El 6 de diciembre de ese año, dúos y tríos de músicos salieron a las calles y balcones del sector de La Ronda y barrios aledaños para cantar sus ‘serenatas quiteñas’ a las madres y jóvenes de la capital. Estas serenatas rompieron los moldes de costumbres conservadoras.

“Muchos jóvenes no tenían un acceso directo para conocer a otras muchachas. Una manera era acudir al pie de su balcón con músicos a cantar diversas melodías. La sociedad en ese entonces era muy cerrada. Ya en la década de 1960, se permitía un contacto más directo entre varones y mujeres. De esas fiestas sin duda surgieron muchos enamoramientos”, relata a este medio el arquitecto e historiador Alfonso Ortiz.

Desde 1960, las fiestas de Quito sirvieron como una forma de celebración muy popular. Sin tintes solemnes.

En el siguiente audio, se pueden escuchar varias serenatas populares de la época:


El canelazo se popularizó como uno de los protagonistas de las fiestas. Al programa de celebración también se sumaron las fiestas taurinas. Esta era una tradición de origen español se instauró décadas después de la fundación de Quito.

A principios de siglo XIX, todavía no existían estructuras arquitectónicas adecuadas para las corridas de toros en Quito. Fue en 1917 cuando se inauguró la Plaza Belmonte, el primer lugar de encuentro masivo para la tauromaquia, con una capacidad de tres mil personas. En 1930 se inauguró la Plaza Arena con capacidad para cinco mil asistentes.

“Los toreros venían incluso de otras latitudes como Colombia, México o Perú, donde había una fuerte tradición taurina. También había toreos locales. Se desarrolló una gran afición y se mejoraron las ganaderías con toros de casta para ofrecer un mejor espectáculo en las arenas”, agrega Ortiz.

Décadas después, las fiestas taurinas se unieron a las festividades capitalinas. Más aún, con la apertura de la Monumental Plaza de Toros Quito el 5 de marzo de 1960. De esta manera, esta actividad se convirtió también en un dinamizador de la economía local. A partir de 2011, las corridas de toros se prohibieron, como resultado de una consulta popular.

En el siguiente video, el canal de Youtube ‘CR La Chulla Historia’ amplía otros detalles de los inicios de las fiestas de Quito. Por ejemplo, la inclusión de los juegos de cartas y los ‘campeonatos del 40’.
En 1966, se eligió oficialmente a Elenita Cárdenas como la primera Reina de Quito.


Para Ortiz, las fiestas de Quito perdieron, hace años, la idea original con la que nacieron. A principios de 1960, Quito era una ciudad pequeña con menos de un millón de habitantes. El abrupto crecimiento de la urbe provocó la desarticulación social de sus moradores. “Hacen falta maneras para que la gente se involucre más con la ciudad”, refiere el historiador.

En este 2022, se celebran los 488 años de fundación de la capital, lo cual coincide con el Bicentenario de la Batalla de Pichincha.

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