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Mundo Diners al día

'Neisi: la fuerza de un sueño', un documental que renueva la esperanza 

por Andrea Rojas Vásquez

El documental 'Neisi: la fuerza de un sueño' narra la historia de una de las atletas más influyentes en el deporte nacional. Aquí, hay una mirada que conmueve, abraza la identidad y, sobre todo, invita a mirar a Ecuador con renovada esperanza. 

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Neisi Dajomes, en uno de sus entrenamientos. Cortesía de Retrogusto Films.

Sucede que el cine documental en Ecuador nos enseña mediante imágenes reflexivas el país que está en las calles lejanas, en las realidades periféricas, y en los seres humanos que no son visibles en los libros de historia.

¿Dónde están esos nombres? Queda, en su lugar, un rastro, una herida, una estela que termina atenuándose. Pero, cuando escribimos las palabras Neisi Dajomes, algo destella como una hierba salvaje que insiste en reverdecer entre la aspereza, y entonces, sabemos que hay nombres que, contra toda adversidad, se niegan al olvido. 

El hallazgo 

 “Uy, se desmayó la niña y está convulsionando, ¿qué pasa que no hay atención pronta ahí?, convulsiona la muchacha”… Esas fueron las palabras que, para los cineastas Daniel Yépez Brito e Irina López, fueron un latigazo de asombro y la certeza de un hallazgo. Era 2015, Daniel e Irina buscaban mujeres sobresalientes para la serie documental Ser Mujer, y, súbitamente, encontraron a Neisi. 

En esa época, Dajomes tenía 17 años, era la atleta más joven de la prueba de levantamiento de pesas y participaba en los Juegos Panamericanos en Toronto, Canadá. Tras su primer intento en la prueba olímpica, Neisi tambaleó, dio un par de pasos titubeantes y colapsó; pero, en su segundo esfuerzo, con los músculos todavía golpeados por la caída, levantó un total de 255 kg, y esta vez, triunfó, convirtiéndose en la subcampeona de la categoría de 69 kg.

Esa, la imagen de su cuerpo sacudiendo un relámpago en el piso, y su obstinación por la victoria, pondría su nombre en la esfera global. En palabras de Daniel: “cuando vimos el vídeo del desmayo de Neisi supimos que ahí había una historia grande, un poder de resiliencia”. 

Desde esa primera impresión, han sucedido 8 años. Irina, -productora-, y Daniel, -director-, han acompañado la vida de la atleta, documentando, episódicamente, el crecimiento de la joven, su entorno familiar y sus entrenamientos en el pequeño gimnasio de Shell en Pastaza. 

Tras varias competencias de alto nivel, en Tokio, ya en el 2021, Neisi obtuvo el oro en la categoría de 76 kg, convirtiéndose en la primera mujer ecuatoriana en ganar una medalla Olímpica. Su nombre, esta vez, fue un estallido de alegría y gloria. ¡Una heroína para el deporte nacional! ¡Bravo! 

El documental 'Neisi: la fuerza de un sueño', que estará en la cartelera de los cines locales desde la segunda semana de noviembre, retrata la historia de la deportista a punta de esperanza, risas y, una y otra vez, llanto. A propósito del estreno, conversamos con Daniel Yépez Brito, director del largometraje. 

¿Cómo se ha ido sosteniendo el vínculo con Neisi en estos años? 

Han actuado el tiempo y el espacio. Con el paso de los años, Neisi nos aceptó como seres humanos y cineastas, y, claro, también a la presencia de la cámara. Yo creo que las acciones nos dieron, mutuamente, la confianza. Ella sabía que nosotros la acompañábamos desde antes de su fama, y solo a nosotros nos permitió ingresar a su casa después del triunfo en Tokio. 

¿Qué lección te deja este documental? 

La importancia de tener un ideal, porque solo un ideal permite no rendirse. Como cineasta, hay muchos proyectos que no trascienden, que se quedan a medio camino por las dificultades, pero la motivación hace que uno tenga terquedad. Neisi siempre tuvo claro lo que quería y me ayudó a entender que, si uno tiene claridad, tiene que luchar por lo que quiere, y no solo esforzarse, sino escuchar la intuición y enfrentar las injusticias. 

No siempre hay que seguir las reglas, por ejemplo, la primera vez que Neisi fue una competencia se fue sin el permiso de su mamá, su madre se enojó, claro; pero, ella regresó con su primera medalla en la mano, y, si no hubiese esa rebeldía, no hubiese iniciado su historia. 

¿Qué esperas de la audiencia? 

Hago la película para mi gente, o mi pueblo que soy yo mismo. Cuando salí de la carrera de cine me dije: a ver, el panadero me ofrece pan, el peluquero me ayuda con el corte de cabello; todos están dando un servicio. Entonces, ¿qué tengo yo para ofrecer? Quiero que mi cine pueda ser visto por el panadero de mi barrio, el peluquero, la señora de las frutas, que llegue a la gente, porque yo también consumo de ellos y quiero retribuir con mi trabajo y transmitirles la inspiración que me ha dado Neisi. Deseo despertar ese orgullo identitario.  Y que nadie agache la cabeza. 

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Acerca de Andrea Rojas Vásquez

Escritora, Tcnlga. Agroindustrial y gestora cultural. Premio Nacional de Poesía Ileana Espinel Cedeño (2021). Autora de la plaquette Ay mi conejito era tan picarón en ritmo de raro adagio (Y punto, Loja, 2018), Matar a un conejo (El Quirófano, Guayaquil, 2020), Llévame a casa, por favor. (Libero Editorial, España, 2022) y Furia (Editorial Ruido Blanco, Quito, 2023). Actualmente estudia Lengua y Literatura en la UTPL y es freelance en trabajos editoriales. Ama a: una sábila bebé, una Almendra del Mar y un Gatito Bigotes.
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