Mujeres en la Independencia ¿Qué hicieron?
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Mujeres en la Independencia ¿Qué hicieron?

El proceso de la Independencia americana está dominado por figuras masculinas. Los intelectuales fueron hombres; los pronunciamientos estuvieron liderados por notables latifundistas, comerciantes, abogados; la guerra fue comandada por militares varones, muchos de los cuales ejercieron luego el poder en los nuevos Estados.

La historia tradicional ha reducido el rol de las mujeres a episodios aislados de galantería y apoyo marginal a la acción de los soldados, o simplemente lo ha silenciado.

Mujer de la Independencia. Foto referencial. Shutterstock

Pero el papel de las mujeres en la Independencia fue muy importante. Muchas conspiraron contra los realistas, recogieron dinero y donaron joyas para armar los ejércitos, acompañaron a los soldados en las batallas (“rabonas” las llamaban), llegando a combatir y morir en ellas.

Las mujeres cocinaban para los soldados; auxiliaban a los heridos; rezaban las oraciones de difuntos y ayudaban a enterrarlos; a veces realizaban peligrosas labores de espionaje o enlace. Hubo madres que animaron a sus hijos a enrolarse en las filas insurgentes. Varias mujeres llegaron a ocupar cargos importantes en los ejércitos libertadores. Algunas fueron encarceladas y ejecutadas.

Esa presencia pública femenina fue polémica. La mayoría del clero, que era realista, inducía a las mujeres a mantener la lealtad a las autoridades monárquicas y denunciar a los patriotas. Y muchas lo hicieron. Se condenaba la insurrección y tildaba de pecadoras y hasta prostitutas a las que acompañaban a los ejércitos.

Especialmente las mujeres que desafiaban la moral colonial y se convertían en amantes de los jefes patriotas eran estigmatizadas.

La acción de las mujeres (como la de la mayoría de los hombres anónimos que lucharon por la Independencia) quedará desconocida. Pero se puede rescatar la de unas pocas como ejemplo de la lucha femenina por la libertad.

Aquí mencionaremos algunas de lo que hoy son los países andinos, en especial del Ecuador.

Mujeres de la Independencia

Manuela Sáenz fue quiteña, nacida en 1795. Hija natural de un aristócrata, se casó con un inglés. En 1822 conoció a Bolívar y se enamoró de él. Le acompañó en varias campañas y en su acción como estadista. Una vez lo liberó de la muerte. Por su propio mérito fue coronela del Ejército libertador. Murió exilada en Paita en 1856.

Quito. 1970. Fotografía de un pintura al óleo del artista Rafael Salas, con un retrato de Manuela Sáenz de pie junto a un busto de Simón Bolívar. Foto: Archivos del Ministerio de Cultura y Patrimonio de Ecuador

María Andrea Parado de Bellido nació en Ayacucho (actual Perú) en 1777. Fue madre de un soldado patriota e informaba a los insurrectos sobre las posiciones y característica de los ejércitos realistas. Fue apresada, interrogada y torturada, pero no traicionó a la causa. Fue fusilada en marzo de 1822 en Ayacucho.

Luisa Cáceres de Arismendi nació en Caracas en 1799. Casada con el patriota Juan Bautista Arismendi, le acompañó en la lucha y fue apresada por los realistas. Pese a las presiones para que Arismendi entregara la isla Margarita, ni él ni ella cedieron. En el calabozo dio a luz a una niña muerta. Murió en 1866 ya reconocida como patriota.

Luisa Caceres de Arismendi. Retrato en billetes venezolanos. Foto: Shutterstock

Rosita Campuzano nació en Guayaquil en 1796. A los veintiún años fue llevada a Lima. Allí se encontró con Manuela Sáenz. Fue perseguida y encarcelada por la Inquisición. Apoyó al ejército patriota y tuvo relaciones sentimentales con el general San Martín. Fue condecorada por su lucha por la causa. Murió en Lima en 1851.

Manuela Cañizares nació en Quito en 1769. En su casa se realizaron las reuniones de los quiteños contra las autoridades españolas. La víspera del 10 de agosto de 1809, cuando los patriotas parecían flaquear, ella los increpó y los mandó a tomar el cuartel. Fue perseguida los años siguientes y murió en 1814.

Dibujo al carboncillo de Manuela Cañizares, se encuentra agarrado el cabello y peinado a la mitad, lleva unos sarcillos y dos collares delgados, una chalina y un vestido con un bordado floral, en su mano izquierda sostiene un abanico y en sus muñecas usa unas pulseras. Reproducción: no existen negativos, 1 papel cartulina de 35×25 cm. Foto: Archivos del Ministerio de Cultura y Patrimonio de Ecuador

Juana Azurduy de Padilla nació en Chuquisaca (actual Bolivia) en 1780. Con su esposo Manuel Padilla lideró las guerrillas contra los realistas. Quedó viuda y perdió sus cuatro hijos, llegando a dar a luz en medio de la campaña. Vivió exilada. Volvió a su tierra y murió en la pobreza.

Policarpa Salavarrieta nació en Cundinamarca (actual Colombia) en 1796. Esta joven costurera, llamada popularmente La Pola, apoyó a los insurgentes en labores de espionaje. Fue apresada, pero se negó a delatar a sus compañeros. Las autoridades españolas la fusilaron cuanto tenía apenas veintiún años.

Fernanda Barriga, la “Negra Fernanda” fue una negra y dicen que quiteña. Se presume que nació en el valle del Chota, posiblemente en 1807. Sirvió como cocinera a Bolívar en Bogotá, le acompañó hasta Santa Marta y le atendió en su agonía. Vivió más de cien años. Al rememorar su figura, se honra a los miles de negros afrodescendientes que lucharon anónimamente por la Independencia.

Fuente: Enrique Ayala Mora (Ed.) (2008). Historia del Ecuador I, Época Aborigen, Época Colonial, Independencia. Quito: Universidad Andina Simón Bolívar Sede Ecuador, Corporación Editora Nacional.

Lea también:

Mentiras y medias verdades de la historia ecuatoriana

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