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Mundo Diners al día

Mario Mendoza: "el peor castigo es el encierro"

por Damián De La Torre Ayora

Mario Mendoza publicó ‘Leer es resistir’, un tributo a la lectura. El libro lo escribió durante el encierro por la pandemia y tiene relatos entretenidos que van más allá de autores y libros.

mario mendoza
El escritor colombiano Mario Mendoza durante su última visita a Quito.

Podría decirse que Mario Mendoza escribió ‘Leer es resistir’ para hacerle frente a la pandemia. La Covid, sin duda, agudizó su oficio como antídoto frente al encierro y la muerte.

Lo cierto es que este libro, publicado recientemente por Editorial Planeta, se empezó a concebir cuando el escritor colombiano casi muere con apenas siete años. Una peritonitis gangrenosa le arrancó mucho más que el apéndice, pero le otorgó un amor eterno por la lectura.

Y la lectura es la protagonista de esta singular obra, en la cual libros, autores y otras referencias muestran que este hábito es una práctica de resistencia. Mendoza, por medio de entretenidos relatos, expone que cuando se lee no se escapa, sino que se encara a la vida, lo que implica un mayor reto que enfrentar a la propia muerte.

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A los siete años casi muere, ¿cómo entiende a la vida desde entonces?

En cuidados intensivos escuchaba unas conversaciones tremendas de los pacientes, quienes compartían sobre qué harían si se salvan. Empecé a entender que podía morir. Desde esa edad tengo una profunda conciencia de la muerte y siento a esas charlas como motores reveladores como cuando descubres algo mientras lees.

¿La lectura también fue un paliativo?

Efectivamente, la lectura me ayudó a resistir la soledad. Mi tía me llevó ‘Cuentos de hadas franceses’ y desde entonces no he parado.  

Ha trabajado mucho con presos. ‘Leer es resistir’ nace en pandemia. ¿Cómo resultó escribir cuando se vivía un encierro?

Terrible. Tocó enterarte de la muerte de muchos amigos, familiares, escritores. Gente moría de Covid o de depresión como le pasó a mi madre, que tuvo una profunda tristeza al no recibir visitas. Un virus que mata y que provoca muertes colaterales te va hundiendo. Creo que quedarme quieto fue un grave error, sobre todo porque he sido nómada. Debí desplazarme a lugares abiertos, pero no se sabía mucho del virus al inicio. Quedarme quieto fue fatal. El sufrimiento está en la quietud: por eso el peor castigo es el encierro, el sedentarismo de prisión.

¿Leer implica moverse?

Sí, es una estrategia política, pues el que no lee está atrapado en sí mismo. Si tu lees puedes entender al otro, porque por momentos te conviertes en musulmán o en judío, puedes ser un transgénero o una anciana conservadora. El ego es la peor de las cárceles. Por eso uno es libre cuando lee.

¿Cómo hizo la selección de referencias literarias, históricas y cinematográficas para el libro? 

Resulta curioso, porque no están mis lecturas y los referentes que me han acompañado. Con este libro, no quería hablar con la pose del lector erudito y culto ni quería hacer un ensayo sobre libros. Tampoco quería teorizar sobre autores. Quería hablar sobre la lectura desde un punto literario, desde un arco dramático con personajes, sus tramas: quería hablar de la lectura desde un relato más allá de un libro o su autor. Entonces, lo difícil fue elegir estas historias que, con cierto suspenso, podrían permitirme hablar de varios temas. 

En algún momento fue docente. ¿Cómo motivar a la lectura sin adoctrinamientos?

Borges decía que la lectura obligatoria era absurda, porque es un contrasentido de la felicidad. Cuando fui docente, traté de que la lectura los seduzca más allá del libro o el autor. Optaba porque mis estudiantes tuvieran la libertad de leer lo que quisieran. Tenía que respetar sus gustos para no perderlos. Aprendí a pactar con ellos. Claro, eso implica un mayor trabajo, porque muchas veces me topé con libros que ni conocía y debía ponerme al tanto.

¿Alguna vez pactó que sus estudiantes lean ‘Satanás’?

No. Primero, porque cuando publiqué esa novela ya no era profesor. Pero, lo de fondo, es que no recomendaría ningún libro mío. Esa acción creo que es un acto pedestre, narcisista, ególatra, que me contradeciría.

¿Qué recomendaría?

Que lean a gente maravillosa como Jorge Franco, Santiago Gamboa, Ricardo Silva, Laura Restrepo, grandes narradores colombianos que admiro. Trataría de seducirles para que lean un libro tan precioso como ‘Lo que no tiene nombre’ de Piedad Bonnett. 

¿A qué no se resiste Mario Mendoza?

Uy, a la comida. Créeme que me controlo mucho, porque sino engordaría demasiado. Sería un gordo enorme, gigante, monstruoso, pero absolutamente feliz. 

Además de leer, ¿qué otro acto implica resistir? 

El apostar por la creación es resistir. Resistes cuando danzas, pintas, filmas.

¿Por eso ahora resiste desde el cine con ‘Los iniciados’?

Es una alegría esa película y me alegra más que acá (Ecuador) y en toda la región la puedan ver desde plataformas como (Amazon) Prime. Estuve muy cerca del proceso y fue otra manera de resistir.

¿Qué no ha cambiado del Mario de siete años con el de ahora?

Mi pasión por el deporte. En general, practiqué mucho deporte durante años. Dos lesiones me han sacado del ejercicio físico. Tengo una gran admiración por los deportistas, porque se parecen mucho a los artistas. Hay una nueva serie de Netflix sobre tenistas que fueron ‘top ten’. Solo pienso que los escritores deberíamos comportarnos de ese modo y contar con un entrenador físico y otro emocional. 

Si tuviésemos un ranking, ¿cuál sería su ‘top tres’ literario?

Esas listas son peligrosas (risas).

Pongámoslo así: tres autores con los que resistiría…

Me quedaría con el mexicano Paco Ignacio Taibo, el español Antonio Muñoz Molina y el norteamericano Paul Auster, quien ahora tiene cáncer y que resiste a este momento dolorosísimo con lo que mejor sabe hacer: leer y escribir.

Mario Mendoza

  • Mario Mendoza nació en Bogotá, Colombia (1964). Es un escritor que ha incursionado en el cuento, la novela y el cómic.
  • Ganó notoriedad con su primera novela ‘La ciudad de los umbrales' (1994) hasta consolidarse al ganar el Premio de Biblioteca Breve Seix Barral por ‘Satanás’, donde aborda la violencia en Bogotá y la presencia del mal en la sociedad urbana.
  • También se ha desempeñado como columnista, letrista de canciones y guionista.

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Acerca de Damián De La Torre Ayora

Damián De la Torre Ayora (Quito, 1984). Periodista cultural. Estudió Ciencias de la Educación, Lengua y Literatura y Comunicación Social. Fue redactor, editor y jefe de información de Diario La Hora y condujo el programa radial In-Cultos. Ganador de los premios Eugenio Espejo UNP y Artes Vivas de Loja.
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