Luz Pinos consolida ‘pop sudamericano’ en su segundo álbum
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Luz Pinos consolida ‘pop sudamericano’ en su segundo álbum

Dedicarse a la música no era una opción, porque en el imaginario colectivo familiar era simplemente imposible. Luz Pinos (Cuenca, 30 enero 1992) rompió el molde. Desde su infancia percibió la influencia de Carlos Vives, Leonardo Favio, Leo Dan y Juan Luis Guerra en sus viajes familiares por la Sierra. Para ella, fueron definitivos.

Ella creció en Cochancay hasta los seis años de edad, cuando su familia se mudó a Guayaquil. Desde entonces ella se considera ‘guayaca’ de corazón. Y además se abrió su espectro social y musical, al conocer tantas otras propuestas musicales de esta clase.

“Empecé a escuchar más a Julio Jaramillo, mi abuelo me hizo escuchar a Margarita Lasso que yo no conocía, Pamela Cortés y Mirella Cesa”, recuerda Luz Pinos a Revista Mundo Diners, en una entrevista realizada durante sus ensayos previo a su presentación en Quito.

La adaptación de la famosa obra de teatro ‘Chicago’ a una versión ecuatoriana fue un reto. Ella estaba en una escuela de baile y ese fue el desafío puntual, para cantar y bailar al mismo tiempo.

“Fue un trabajo para sacar lo mejor de ti, muy profundo y muy cansado. Fue un autocrecimiento increíble, y yo no había escuchado jazz antes. Lo escuché difícil y ahí fue cuando me decidí explorar y estudiar jazz”, dice.

Tras finalizar la secundaria, estudió durante cuatro años el género de jazz en The New School de Nueva York. No se sintió sola porque conocía una amiga que estudiaba allí. Eso le alentó. 

Actualmente, ella se desenvuelve en los géneros de pop, bolero, danzón y la trova. En el siguiente video, se define en sus propias palabras. El ‘pop sudamericano’ es lo suyo, cuenta:

De las artistas ecuatorianas admira mucho a Patricia González, la considera una “intérprete increíble”. Las carreras de las guayaquileñas Nikki Mackliff y Ceci Juno fueron un respaldo para sostener la idea de que sí era posible realizar una carrera musical.

Su primer trabajo discográfico se cristalizó en 2017, bajo el nombre de ‘Mariposa Azul’, con 10 canciones en total. Desde Nueva York, ella inició una recaudación de fondos a través de internet para financiar parte del disco. 

Tras grabar una versión de ‘Amapola’, canción de Juan Luis Guerra; el mismo Juan Luis escribió un tuit felicitando a Luz Pinos por su gran interpretación. Esto significó un gran espaldarazo en redes sociales para que los ecuatorianos confíen en la maravillosa música de la cantautora cuencana.

Su sencillo ‘Mozo’ fue un éxito radial. “Me sorprendió. Es la canción que más ha sonado y todavía la aman y ponen en todos mis playlist, es mi hit que todos siempre esperan en mis shows”.


En agosto de 2017, Luz gana el galardón de ‘Artista Revelación en los Premios Unidad Ecuadorian Music Awards’. Sin embargo, ella reafirma que no compone música por los premios.

A finales de octubre de 2020, Luz Pinos realizó una minigira por Quito, Guayaquil y Cuenca. Tras el tiempo de pandemia por covid-19, confesó sentirse feliz y a la vez ansiosa por regresar a los escenarios.

Su hijo Matías fue su prioridad durante el confinamiento, aunque pudo escribir un par de canciones. No obstante, estar encerrada no fue su mejor condición para ello. 

“Llevo dos años sin cantarle al público. Bueno, he hecho muchos shows privados, pero hacer una gira tiene tanto trabajo de gente detrás y esfuerzo. El en vivo no se compara con nada. ¡Es mágico!”.

El ser madre impactó directamente en su música, dedicar su producción hacia “los amores de mi vida”. La maternidad es “una batería recargada”, aunque ejercer la carrera musical se hace cuesta arriba. “Es parte de la vida y puedo hacer las dos cosas. No quiero ver a un bebé o mi familia como un impedimento, sino todo lo contrario”.

Luz Pinos viene con segundo álbum

‘Ya no te quiero’, ‘Tengo algo que decirte’, ‘Capulí’ y ‘¿Qué voy a hacer?’ serán canciones que formarán parte de su segundo álbum (sin título definitivo aún) a estrenarse el primer trismestre de 2022, producido bajo la dirección de Cheo Pardo en Nueva York. 

“La canción ‘Qué voy a hacer’ habla de un amor, un amor fugaz, que se va a ir pronto. Es un nervio e incertidumbre cuando hay algo que sabes que no va a seguir mucho tiempo. Es romántica, sobre esos amores y emociones rápidas”, explica.

En Ecuador, es posible hacer música. Eso “depende de uno, donde sea que estés”, con el equipo humano correcto y la inversión necesaria, comenta. Esta cantautora no descarta seguir trabajando desde su querida Nueva York, para concretar conexiones con productores y otros músicos.

Por Víctor Vergara

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