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Lo onírico y semi-abstracto de Luis Medina

Del realismo mágico al paisaje. Del paisaje a lo neofigurativo. De ahí al arte abstracto. Las diferentes fases de exploración creativa del artista plástico ecuatoriano Luis Medina Enríquez (Amaguaña, 1962) lo llevan a explorar incansablemente. No le gusta encasillarse.

La muestra titulada ‘Exploraciones del Territorio y la Naturaleza’ abierta hasta el 20 de noviembre de 2022 recopila cuatro enormes series de óleos y acrílicos trabajados por más de 30 años de su carrera.

Desde el Centro Cultural Metropolitano, el pintor detalla a Revista Mundo Diners las diferentes facetas que ha vivido en cada línea de trabajo pictórica.

“Estas exploraciones de la naturaleza significan adentrarse en la memoria histórica de los pueblos, especialmente de Alangasí. La gente del campo ama entrañablemente su tierra. Pienso que esa es su gran identidad”, cuenta.


La serie ‘más mágico, más real’ expresa su realismo mágico, influenciado bajo el trabajo de uno de sus maestros, Gonzalo Endara Crow. En estas piezas toma personajes tradicionales de su querido pueblo rural Alangasí (afueras de Quito) y los acopla a su propuesta artística.

“Pintar es vida, sin pintar es muerte”, resalta Luis desde uno de los salones de la exposición.

“Son personajes muy cotidianos para la gente de Alangasí. Para la gente que viene de afuera, son personajes mágicos y extraordinarios”.

‘Arborizarte’ recoge los ideales de la naturaleza, vistos desde la óptima de Luis Medina. El árbol toma un protagonismo emblemático. El árbol como un defensor y estandarte de lucha por la naturaleza.

Las obras se van desdibujando. El realismo mágico desaparece y los árboles se convierten en objetos neo-figurativos.

‘Mujeres, señoras y vírgenes’ plantea una reivindicación a la mujer campesina. A la que une siempre a la familia, por medio del amor y el trabajo. Mujeres vírgenes dentro de un contexto mágico.

En la exhibición también se muestra su serie ‘Abstraccionismo espacial’, de tinte abstracto y muchos espacios fríos con colores azules y violetas intensos. Un discurso pictórico que gira en torno a la necesaria salvación y rescate de la naturaleza de la actividad humana.

Luis Medina vivió en Sangolquí, Píntag y Alangasí. En este último lugar pasó la mayor parte de su infancia y adolescencia. En 1989, egresa de la Universidad Central del Ecuador como arquitecto.

“En todas las composiciones que yo propongo, hay la visión de la arquitectura. Bueno, imagínate, fueron siete años de formación en arquitectura. Cuando armas un cuadro, tiene que ser algo estable y armónico. Esas son las bases de la arquitectura”, dice.



A partir de 1990, ejerce su carrera como artista plástico, sin aferrarse a su carrera académica. Contabiliza unas 20 exposiciones individuales, 14 de ellas internacionales.

También ejerce como profesor de artes a jóvenes y adultos en Valle de los Chillos. Su hijo, llamado también Luis Medina, se dedica al arte digital.

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