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La Mariscal y los recuerdos del ‘Pájaro’ Febres Cordero

Para las generaciones más jóvenes, La Mariscal es sinónimo de bulla y farra. Lo que no saben es que antes este barrio fue el epicentro de la vida moderna de una ciudad cuyo devenir giraba alrededor del Centro Histórico. 

Foto de archivo del barrio La Mariscal.

Antes del ‘boom’ de las urbanizaciones privadas, la vida de barrio era parte de la esencia de los quiteños. Primero fueron los del centro: San Roque, El Tejar, La Tola o San Juan; luego vinieron los del sur: Chimbacalle y La Magdalena. 

En el norte, el barrio que hizo roncha fue La Mariscal. La historia de sus años ‘dorados’ -entre la década de los cincuenta y setenta- es narrada por Francisco ‘Pájaro’ Febres Cordero en ‘La Mariscal. La inocencia perdida’. 

Ediciones El Nido acaba de publicar la tercera edición, la primera salió en 1988. Se trata de un libro en el cual el ‘Pájaro’, que vivía en La Floresta, cuenta las razones que convirtieron a este barrio en uno de los más populares de Quito.

La Mariscal

La Mariscal, ventana a la modernidad 

El ‘Pájaro’ explica que a mediados del siglo XX, La Mariscal se convirtió en el barrio que permitió cambiar la mentalidad “pacata” y “recoleta” de la ciudad, gracias a la presencia de ecuatorianos y extranjeros visionarios. 

Personas que abrieron espacios para la cultura y el entretenimiento: galerías de arte, librerías, tiendas de artesanías, cafeterías, restaurantes, drive inns y discotecas. Y otros que abrieron nuevos comercios, como el supermercado La Favorita. 

Con su pluma suelta y coloquial, el ‘Pájaro’ no solo retrata lugares sino también que habla de los vecinos del barrio; desde científicos de origen judío, como el doctor Alberto di Capua, hasta políticos, como el ex alcalde Rodrigo Paz Delgado. 

Uno de los vecinos más polémicos del barrio, sin duda, fue el ex dictador chileno Augusto Pinochet, que durante su estancia en Quito ocupaba el cargo de agregado militar y cuyo hijo estuvo bastante integrado al barrio. 

Su relato se mezcla con testimonios de personajes que vivieron allí durante sus años de infancia y adolescencia y con fotografías en blanco y negro de lugares icónicos del barrio como la casa de Olga Fisch o la de Benjamín Carrión. 

Límites de La Mariscal

Actualmente, los límites de La Mariscal están fijados entre la avenida Orellana por el norte, la avenida Patria por el sur, por el este la avenida 12 de Octubre, y por el oeste la avenida 10 de Agosto.

En su conjunto, el texto es una crónica que no solo recupera la memoria de un barrio sino que deja ver el desarrollo social y cultural de una ciudad que después del ‘boom’ petrolero de los años 70 creció sin mayor planificación. 

Para Valentina Febres Cordero, editora de Ediciones El Nido, el libro es un homenaje a ese sector de Quito que, a su hora, fue el más cosmopolita de la capital. “Un lugar de donde emergieron científicos, escritores, artistas y, además, toleró muchas nuevas maneras de concebir la vida”. 

Esta editora añade que Editorial El Nido ha vuelto a sacar a la luz este libro con un diseño renovado y poquísimos cambios en el texto, ya que su autor no ha querido que la crónica sobre este barrio de Quito pierda la ilusión y frescura con que nació.

Por su parte, en el prólogo, el  ‘Pájaro’ apunta: “Si al lector este libro en algo le remueve el recuerdo, en buena hora. Si los más jóvenes hallan alguna revelación, mejor.  Si no, que solamente quede como un secreto homenaje de reconocimiento que el autor quiere rendir a este pedazo de la ciudad que, de una u otra manera, formó parte de su ya lejana juventud”.

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