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Mundo Diners al día

El espíritu navideño de Dickens persiste en las historias del siglo XXI

por Sergio del Molino

El mundo cambia, pero los libros, las películas y las series navideñas se transforman poco. Al menos, las más populares. En este contexto, el legado de Charles Dickens aún se siente.

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Jim Carrey como Ebenezer Scrooge en la adaptación de ‘Cuento de Navidad’ de Dickens. Foto: Disney.

“Érase una vez -el año 2000, para ser exactos- un tiempo en el que las Navidades, Janucá y el Ramadán coincidieron en los mismos días. Los estantes de las tiendas se vaciaron de ingredientes para hacer dulces, los agentes de viajes hicieron horas extra para despachar billetes de vuelta a casa y se vendieron cantidades récord de juguetes y regalos. El mundo entero se llenó de felicitaciones cruzadas. En un abarrotado aeropuerto de Denver, Colorado, un grupo de extraños se dispone a abordar un avión sin sospechar que sus vidas van a cambiar, o que los milagros de esas vacaciones pueden suceder en cualquier sitio y a cualquiera, sin importar lo que celebren”.

Así comienza  'Three Holidays and a Wedding', de la escritora canadiense Uzma Jalaluddin, una de las apuestas comerciales más potentes de Penguin para el mercado del libro estadounidense, que cada año ofrece libros de género navideño como regalo de masas. La novela de Jalaluddin cuenta la amistad y el romance de un grupo de cristianos, judíos y musulmanes a los que una tormenta de nieve deja tirados en un hotel, donde se ven obligados a pasar las fiestas.

El material promocional de la novela incluye un reclamo para los lectores de 'The Matzah Ball', un éxito navideño de 2021 escrito por Jean Meltzer que cuenta el terrible y ñoño secreto de Rachel Rubinstein-Goldblatt, una joven judía a la que le encanta la Navidad. Quienes se emocionaron con el cruce interreligioso de Meltzer gozarán con la amistad y el romance ecuménicos de Jalaluddin.

Estos pelotazos navideños rara vez cruzan el Atlántico, por lo que el público europeo es ajeno a este género que inauguró Charles Dickens en 1843 con su 'Cuento de Navidad' (cuya talla literaria, de más está insistir, da varias vueltas galácticas al mejor de los libros contemporáneos: por eso ninguna ficción posterior le ha hecho sombra). Del fervor de campanillas y luces solo llegan las películas y los episodios temáticos de las series de moda, así como Mariah Carey, que suena en todas las tiendas. Sin embargo, la tradición narrativa navideña no se ha interrumpido nunca, disfruta de una grandísima popularidad y tiene su propio 'star system' de escritores.

En ese sistema, Jalaluddin es a la vez uno de los ejemplos más atípicos y previsibles: musulmana, columnista vehemente del Toronto Star y representante de la generación de los hijos de los emigrantes que intentan conciliar la cultura de sus padres con la occidental en la que han crecido, es la autora perfecta para cuadrar el círculo de lo ecuménico.

Porque la tendencia de la narrativa navideña actual no es perseguir a un público secularizado ni bajar el nivel de azúcar, sino arrastrar a los creyentes no cristianos hacia el espíritu de las navidades presentes y, sobre todo, futuras. Los Dickens de hoy no quieren redimir a Scrooge, sino al vecino islámico y al judío. Qué importa cómo lo llamemos, vienen a decir: todas las fiestas tienen luces y regalos para los niños. Celebremos, pues, juntos, y vayamos de la mano al centro comercial.

Este mercado literario se ha mantenido fiel a la cursilería de los villancicos más rancios, con unos diseños de portadas llenos de rojos, verdes y brillos que no dejan lugar al equívoco. Es una tradición indiferente a los intentos del cine y de la televisión por popularizar un poco el género. Ecuménica o cristiana, la historia siempre es la misma: el milagro de la Navidad resuelve los conflictos y ablanda el corazón de los duros.

La tradición de películas navideñas es tan antigua como el cine mismo y combina obras maestras como 'Qué bello es vivir' a bodrios de usar y tirar. A mediados de los años 80 se renovó con notas de ironía e incluso cierto sarcasmo juguetón que el público celebró a placer: 'Gremlins', 'La jungla de cristal' o la saga de 'Solo en casa' llevaron la comedia, la acción, el terror y, sobre todo, el disparate sinvergüenza, al milagrerismo navideño.

Pero aquello fue una moda de su época que no ha llegado hasta el siglo XXI. 'Le pupille', una miniatura italiana de 2022 (dura 39 minutos) que pasa por ser una de las mejores películas de Navidad de todos los tiempos, según una lista de los críticos de The Guardian, es un cuento de Nochebuena en un orfanato de niñas en la Italia de posguerra, y contiene todos los tópicos sentimentales que se esperan de un clásico navideño. Este año tampoco se anuncian innovaciones, y todas las plataformas bombardean con producciones clónicas: comedias familiares con algún que otro guiño desenfadado, pero que terminan siempre con el consabido milagro.

Como todo género tiene su parodia, persiste también una tradición de terror y gore navideño. Este año destaca 'Qué bello es morir', una transgresión cínica del cuento clásico pensada para Grinchs y Scrooges sin redimir y amantes de los asesinos en serie. Esto, lejos de refutar la línea cursi oficial, la consolida: si lo ñoño no tuviera éxito, nadie sentiría la necesidad de burlarse de ello.

Las series de televisión, muy en especial las comedias, fueron las que mejor conservaron el espíritu de la narrativa navideña. Destacan algunos de los capítulos más recordados de 'Friends' (impagable el del Holiday Armadillo, muy en sintonía ecuménica con el libro de Jalaluddin citado al principio), 'Los Simpson', 'Frasier' o 'The Office'. Es memorable el capítulo en el que la comisión de fiestas de la empresa monta una fiesta de Navidad de temática marroquí.

La pérdida de la estacionalidad -ese consumo de series por atragantamiento y la costumbre de estrenar las temporadas de golpe, perdido el hábito del episodio semanal- ha arruinado esta tradición que mantenía el espíritu dickensiano, pero adaptado al tono y a la audiencia de cada serie, lo cual habría complacido al propio Dickens, siempre atento a los gustos de sus lectores. Era un reto para los guionistas de algunas de estas ficciones, ácidas e irónicas por naturaleza, encajar en el sentimentalismo kitsch sin traicionar el tono habitual de la narración.

Fue allí donde los clichés del género se pusieron más veces a prueba, y donde mejor demostraron su vigencia: lo navideño sobrevive a todo y combina con cualquier cosa. Entre las pocas que persisten representando ese espíritu de bondad absoluta está 'Ted Lasso'. Su creadora, Hannah Waddingham, ha producido 'Home for Christmas' para Apple, con actores de su serie y todo el buen rollo y las sonrisas que la caracterizan: sin picante y con muchísimo turrón del blando.

La Navidad también sigue inspirando alta literatura. El escritor siciliano Giosuè Calaciura publicó en 2018 una de las actualizaciones más hermosas, emocionantes y logradas del 'Cuento de Navidad' de Dickens. 'El tranvía de Navidad' (Periférica) recoge todos los misterios y anhelos de estas fechas, sin descuidar la reflexión sobre la historia sagrada y el significado del nacimiento del niño, llevando el pesebre evangélico a un vagón de tranvía de una ciudad italiana.

Artículo publicado el 19 de diciembre de 2023 en El País, de PRISA MEDIA. Lea el contenido completo aquí. Revista Mundo Diners reproduce este contenido con autorización de PRISA MEDIA.

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Acerca de Sergio del Molino

Es autor, entre otros, de los ensayos 'La España vacía' (2016) y 'Contra la España vacía' (2021). Ha ganado los premios Ojo Crítico y Tigre Juan por 'La hora violeta' (2013) y el Espasa por 'Lugares fuera de sitio' (2018). Entre sus novelas destacan 'La piel' (2020) o 'Lo que a nadie le importa' (2014). Su último libro es 'Un tal González' (2022).
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