¡Cuerpos humanos plastinados… y reales!
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¡Cuerpos humanos plastinados… y reales!

Escudriñar con la vista hasta lo más profundo del ser humano, literalmente. ‘Bodies, Cuerpos Humanos Reales’ es una exhibición de carácter científico con más de 30 millones de visitas en todo el mundo.

Cualquier ecuatoriano puede visitar esta curiosa muestra hasta el 17 de abril de 2022 en el norte de Quito. Riñones, pulmones, intestinos, cráneos y órganos sexuales como nunca antes vistos.

Revista Mundo Diners realizó un recorrido por las siete salas que dividen esta exposición. Los cuerpos son de origen asiático, no reclamados o donados a la ciencia. Ésta última, una tendencia que va en aumento.

Lo alucinante es pensar que alguna vez esas personas, hoy plastinadas, anduvieron por la Tierra. Vivieron sus vidas como cualquier otro. Ahora aportan a la comunidad educativa y académica posando eternamente, con sus miradas al infinito.

El doctor alemán Gunther Von Hagens (1945) es el responsable de perfeccionar la técnica de plastinación. Una práctica científica que reemplaza los líquidos corporales por un tipo de plástico, que se endurece y preserva los órganos y tejidos, casi en su estado natural. Para plastinar un cuerpo, es necesario casi un año de trabajo de varios especialistas.

Toma alrededor de 45 minutos pasearse entre los ocho cuerpos presentes, cinco torsos y unos 100 órganos, colocados cuidadosamente en vitrinas iluminadas.

“Esto que fue pensado principalmente para las facultades de medicina, ahora se abre al mundo y público en general. El interés es enorme, porque la gente quiere ver el cuerpo por dentro, o ver la parte del cuerpo que me duele. Es lo interesante de la muestra”, detalla el director de la exposición Hernán Ganchegui.

Bodies cuerpos humanos reales
Foto: Víctor Vergara


Los niños tienen muchas preguntas. Y salen con más preguntas. Los adultos en cambio observan mucho, se acercan lo más que pueden a las vitrinas y detallan cada centímetro de estos órganos eternizados, desafiando los estragos del tiempo.

Una oportunidad para contemplar la anatomía humana como una máquina milagrosa. Como una obra de arte. Ser más conscientes incluso de cada una de nuestras posiciones que efectuamos con el cuerpo, de forma cotidiana.

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