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Cerati: visto desde ahora y para siempre

National Geographic puso al aire la biografía de Gustavo Cerati, uno de los tres artistas retratados en “BIOS. Vidas que marcaron la tuya”.  

Por Juan Fernando Andrade | @pescadoandrade

Escucho Fuerza Natural, el último álbum de estudio grabado por el músico argentino Gustavo Cerati. (1959-2014).

Es del 2009. Ya pasaron 13 años. El tiempo no perdona, pero da nuevas chances.

Post Soda Stereo, Cerati parecía entregado a las maquinitas, contemporáneo y adelantado, quizás un poco desfasado y más electrónico que guitarrero.

¿Es obligación permanecer atado a una guitarra? Obvio que no, pero el argentino era un guitarrista (y compositor, y cantante) todopoderoso. Sin ir tan lejos, nos quedó el último show de la banda en Ecuador, en el estadio Modelo de Guayaquil, en 2007. Esa noche fue intransferible, Cerati se puso el concierto encima y tocó un solo de guitarra tras otro, cada cual mejor que el anterior.

Daban ganas de decirle: Gus, haz lo que te de la gana, pero no sueltes el hacha.

No se pudo.

En mayo del 2010, luego de una presentación en Caracas, Venezuela, el músico fue directo al camerino, dijo que estaba cansado, y cuando llegaron a buscarlo lo encontraron acostado en el piso y con el pecho descubierto.

Pasó una noche en crisis, amaneció con el lado izquierdo del rostro paralizado, y en cuestión de horas entró en coma. Así estuvo cuatro años, hasta su muerte, en 2014.

“Fueron cuatro largos años”, dice su madre en el documental que le dedica NatGeo. Y ese es uno de muchos/muchísimos momentos de quiebre: sobre esto queda una sensación mística y dolorosa, pues los testimonios dan para pensar que durante ese tiempo Cerati mantuvo al menos parte de su consciencia. A ratos hubo la ilusión de verlo volver.

El documental consigue eso a lo que aspiran las grandes películas: uno sale de la historia sintiendo que conoció al personaje principal, afectado por lo que le pasó.

Trailer oficial de #BiosCerati

Arranca con la vida de Soda Stereo, que es la de un libertador que va por América Latina rompiendo la selva y conquistando a los que necesitan emoción y consuelo.

En el segundo acto, digamos, empiezan los capítulos del solista, que son los de un músico maduro probando (en todo sentido) sus propios límites. Y hay partes en las que su gente cercana dice y repite que Fuerza Natural no es sólo el último disco sino en el que más lejos llegó, en el que todas sus ideas se volvieron criaturas de carne.

Él mismo, en un video casero, dice algo como esto: si me retiro ahora mismo, cosa que veo improbable, me voy satisfecho.

Con eso en mente, y diría que con el documental cerca del corazón, volví a escuchar el disco y no paré de darle vueltas hasta ahora. (Quisiera recomendar temas, canciones clave, pero hoy insisto en que sea escuchado de principio a fin y más de una vez. Tengan la experiencia de un disco completo, no pedirán su tiempo de vuelta, créanme).       

Es el efecto documental. Uno ve la película, escucha el disco, se pone a googlear datos sobre la vida de Cerati y sobre todo a escucharlo en vivo. Uno sube el volumen y se pone de pie y canta y toca una guitarra de aire, como los grandes.

Es lo que pasa cuando el mensaje ha sido transmitido con claridad, encanto y misterio.

Entre las primeras líneas de Fuerza Natural están las siguientes: Puedo equivocarme / Tengo todo por delante / Y nunca me sentí tan bien.

Una premonición, dicen los entrevistados.

Yo creo que no. Que la música de Cerati no termina, muy al contrario, empieza cada vez que la escuchamos.

Película disponible en la plataforma Star + (parte de la serie documental BIOS)

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