Cazurro: de la caricatura a la novela gráfica

La melancolía, tristeza, emociones encontradas o incertidumbres existenciales caracterizan las historias de Cazurro. Jorge Sebastián Cadena Valverde (Quito, 21 agosto 1997) es el hombre detrás del popular alias en redes sociales.

No se considera un ‘artista’. Más allá de dibujar o animar personajes a la perfección, su mayor preocupación se basa en contar buenas historias.

Su popular carrera como caricaturista despega en redes sociales a mediados de 2018. Hoy acumula más de 125 mil seguidores en Instagram y 563 mil en Tik Tok.

En entrevista para Revista Mundo Diners, el joven ilustrador digital explica su proceso creativo. Como parte de sus futuros proyectos, nos adelanta detalles de su próxima gran ambición: una novela gráfica. Vea el siguiente video:


Cazurro es hijo único. La soledad le cobijó durante su infancia. Muy inquieto y de difícil concentración para una sola cosa. Los dibujos animados proyectados desde la televisión llenaron de colores muchas tardes solitarias.

De pequeño, su madre encontró una manera muy didáctica de entretenerlo: una libreta y lápiz para dibujar. El joven artista recuerda dibujar muchos de sus juguetes en esa libreta. Desde ese momento, comenzó la idea de crear personajes y diferentes narrativas.

Lamentablemente, se perdieron muchos de esos cuadernos de dibujos entre mudanzas. Por otro lado, las viñetas de los diarios populares le dieron la oportunidad de ganar una gran influencia de grandes caricaturistas argentinos como Caloi o Quino, quienes crearon inolvidables personajes como Clemente o Mafalda, respectivamente. De sus connacionales, admira mucho la obra de Roger Icaza.

“Mi papá también tenía muchas revistas de Condorito. También las leía mucho. Creo que tener eso para tratar de dibujarlo y distraerme me dio una pauta de que me encantaba el cómic y esta fascinación”, dice.

Las últimas hojas de sus cuadernos escolares estuvieron repletos de personajes, dibujados a mitad de sus clases en la Unidad Educativa Manuela Cañizares de Quito.

Dibujar es una tarea que ayuda a Cazurro a concentrarse. Incluso hoy confiesa que aún tiene problemas de atención. La única manera de mantenerse enfocado en una actividad consiste en dibujar o escribir una historia.

El artista obtuvo su licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Politécnica Salesiana. Tras unos breves estudios sobre cine, se volcó al formato del cómic. Un ejercicio que le garantiza fácilmente sobre papel y lápiz construir todas las aristas de una historia bajo su control.

Su próximo paso fue conseguir un alias. Según el Diccionario de la Real Academia Española, cazurro es un sinónimo de torpe, tosco o reservado. Él consiguió esa palabra en un poemario. “Yo me considero así, para unas cosas soy torpe, para otras soy muy bueno (risas) para contar historias”.

La obra de Cazurro no se apega a un estilo realista. Los exagerados rasgos de sus personajes son muy coloridos. Fantásticos. Unos muy altos o deformes. Ficcionales. Muy juveniles. Inspirados en frases de canciones de sus bandas musicales preferidas o escenas de películas. En otras ocasiones, como formas contestatarias a situaciones sociales o políticas.

Hay una gran gama de personajes. Tanto masculinos como femeninos. Aunque no hay protagonistas fijos. Muchos de ellos reflejan sentimientos muy íntimos de Cazurro. Para el creador, tener la disponibilidad de dibujar muchos personajes es un sinónimo de manipular muchos juguetes.



“Siempre tengo conmigo una libreta y lápiz. Mi materia prima, tanto frases como lo que escribo, salen de conversaciones que tengo con amigos, de canciones, de películas o de cosas que voy pensando cuando voy a casa. Reviso hoy lo que escribí ayer, para ver si estaba buena la idea. Lo único que es constante es la escritura”.

El papel y el lápiz no son una camisa de fuerza. Sus famosos videos animados los plasma con el software ‘Clip Studio Paint’. Pero más allá de eso, su estado de ánimo dictará los mensajes reflexivos o sociales de sus historias. Nunca ha topado la comedia. “¡Me gustaría hacer algo cómico algún día!”.

Ha perdido la cuenta de viñetas y animaciones creadas. El período de confinamiento por la pandemia de covid-19 a mediados de 2020 se convirtió en una oportunidad laboral. Tras tensos momentos emocionales por la situación del país, consiguió la forma de crear redes de contactos laborales para diversas colaboraciones pagadas.

“A la fuerza, aprendí que estos dibujitos se vuelvan el sostén económico de mi hogar por un tiempo. A vivir de ello”.

Desde ese tiempo, se enfoca en crear una novela gráfica titulada ‘La última canción’. Bajo el género de ficción, Cazurro contará la vida de un joven músico que conoce a una chica surrealista. Los hechos ocurrirán en diferentes sitios de Quito.

Esta obra se publicará en formato digital, bajo el apoyo parcial de un crowdfunding. Cazurro confía en que sus miles de seguidores respaldarán su nueva propuesta sentimental.

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