Carlota Jaramillo en el corazón de Calacalí
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Carlota Jaramillo en el corazón de Calacalí

Por Víctor Vergara


A decenas de metros de distancia, en Calacalí te reciben las ondas sonoras de la voz de Carlota Jaramillo, la ‘Reina del Pasillo Ecuatoriano’. 

El Museo-Casa dedicada a una de las artistas de mayor impacto musical del siglo XX en Ecuador recibe a visitante con los temas ‘Esta pena mía’, ‘Para mi tu recuerdo’, ‘De terciopelo negro’ y ‘Faltándome tu’.

María Isabel Carlota Jaramillo Jaramillo nació en el corazón de la parroquia de Calacalí (9 de julio 1904), en el noroccidente de la provincia de Pichincha. Ella es el más grande símbolo cultural dentro de cada uno de los moradores de esta localidad.

Las dificultades vividas durante la pandemia por covid-19 obligaron a confinar temporalmente los preciados bienes de Carlota Jaramillo y todos sus recuerdos. 

Desde julio de 2021, está abierto de nuevo al público con el aforo adecuado para enseñar las intimidades, proezas y recuerdos sobre la carrera de la gran intérpretete de la historia de amor ‘Sendas Distintas’.

Su voz embellece cada fotografía, cuadro y curiosidad de la gran reina musical. Todo se vive en una gran casa de adobe, refaccionada en 2004 por el Fondo de Salvamento del Patrimonio Cultural (Fonsal). 

Ahora pertenece al Sistema de Museos y Centros Culturales Quito (SMQ) y desde 2015 es dirigido en base a la total autogestión y pasión por Claudia Oña. Ella detalló a Revista Mundo Diners todos los elementos relacionados a la recordada cantante en el siguiente video:

Carlota Jaramillo rompió barreras

En 1922, en conmemoración del primer siglo de la Batalla de Pichincha , en un concurso de interpretación musical del Teatro Edén de Quito, el dúo de las hermanas Jaramillo (Carlota e Inés) cantaron el ‘Para mí tu recuerdo’, letra de Arturo Borja y  música de Miguel Ángel Casares. 

Allí, las dos jovencitas lograron el primer lugar, cuyo premio fue una guitarra española, que aún se conserva en la Casa-Museo. 

“Terminaba el colegio y hubo una velada de grado. Como siempre, a mí me tocó interpretar un número de música nacional. Un periodista, Lucas Noespinto y el maestro Ramos Albuja habían estado presenciando el acto. Al otro día, el periodista escribió una crónica en la que bondadosamente se me elogiaba y el maestro [Ramos Albuja] vino a mi casa para decirme que debía dedicarme al teatro y al género lírico (…) Como sentía inclinaciones por ello le dije que sí, aun cuando no contaba con el consentimiento de mi casa”. (Muñoz García, 1992:89)…

El 10 de agosto de 1952, Carlota recibió por parte del entonces presidente del Ecuador Galo Plaza Lasso (1948-1952) la condecoración denominada Orden Nacional Al Mérito en el Grado de “Caballero de Manos”. Ella fue la primera mujer en recibir este reconocimiento.

Ello significó un logro insólito para una mujer en ese entonces, en un escenario y en una época cuando era mal visto que una mujer usara pantalones, derechos sociales limitados, tuvieran presencia protagónica en un escenario o incluso ostentaran un cargo público. Carlota rompió ese paradigma.

El primer disco grabado por Carlota fue realizado en Radio El Prado de Riobamba en 1938, la considerada primera radio del país y pionera en la región.

En Quito, actuó en las radios HCJB, HCK, Quito, Gran Colombia y Bolívar. En Guayaquil actuó en las radios Ondas del Pacífico y Cenit. Durante nueve años, mantuvo un programa de gran sintonía en Radio Gran Colombia.

Su cuñado, Ángel Leónidas Araújo Chiriboga fue el compositor y poeta especializado en escribir las historias de amor convertidas en pasillos para la intérprete. Él escribió ‘Amor grande y lejano’ interpretado por Carlota Jaramillo. 

En 1942 grabó junto a Luis Alberto Valencia el eterno pasillo ‘Sendas distintas’, compuesto por su esposo, el riobambeño Jorge Araujo Chiriboga.

En tierras internacionales, viajó a Perú y Colombia en calidad de actriz y cantante, donde laboró en el teatro de Cali y en la radiodifusora La voz de Cali.

Una faceta poco conocida 

En 1926, Carlota se graduó, con 22 años de edad, en el colegio Normal Manuela Cañizares de Quito. Su vocación por la docencia la ejerció de corazón. Incluso, impartió clases como profesora normalista a niños y jóvenes.

“Vienen alumnos (al museo) que habían sido alumnos de ella o compañeros que fueron de esa noble institución y personas de la tercera edad que compartieron ese amor por la docencia también”, contó Claudia.

La voz de Carlota se apagó el 10 de diciembre de 1987, tras una caída accidental en su casa.

Su catálogo discográfico no es muy numerosos, sin embargo; su repertorio es de antología que atraviesa la eternidad:

Temas más recordados:

Almas gemelas (Ángel Leonidas Araujo)

Amor lejano (Amor grande y lejano) 
Nunca (Ángel Leonidas Araujo)

Solo (Nicolás Fiallos)

Te vi llorar (Ángel Leonidas Araujo)

Para mi tu recuerdo (Miguel Ángel Casares)

Faltándome tú (Carlos Falquez Bentancourt)

Honda pena (Guillermo Garzón)

Corazón que no olvida (Segundo Cueva)

Plegaria (Ernesto Quiñonez Pérez)

Sendas distintas (Jorge Araujo Chiriboga)

Despedida (Carlos Guerra Paredes)

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