Arte ucraniano en Quito, ¿dónde verlo?

En la esfera geopolítica continúa la tensión mundial sobre la incursión bélica rusa en territorio ucraniano. Cientos de víctimas mortales, refugiados y consecuencias económicas a escala global.

Los artistas plásticos ucranianos, tanto residentes en su país como en el exterior, rechazan con contundencia este ataque a su nación.

Y es que la reflexión llega hasta Quito. Las pinturas de Roman Opalinski (Gorodok, 1962) ​y de Sergej Ovcharuk (Lviv, 1963) llegaron hasta la capital ecuatoriana. Al verlas, es imposible no pensar en el conflicto Rusia-Ucrania, quiénes son sus autores, cómo viven y qué piensan de la reciente guerra armada y política que vive el mundo.

Revista Mundo Diners conversó a distancia con ambos artistas ucranianos. Ellos describen sus vidas, sus coloridos cuadros y, a la par, la atrocidad del conflicto en su país natal.



Roman no habla castellano ni inglés. Vía email respondió varias de nuestras preguntas, con la ayuda de Google Translator. Desde niño siempre le encantó dibujar, dice. Al nacer bajo la antigua Unión Soviética, nunca pensó en dedicarse a las artes. Tuvo suerte con un profesor de dibujo que le apoyó en su época colegial.

Roman Opalinski. Foto: Facebook


Su estilo pictórico se adentra en el surrealismo simbólico decorativo, con una gran influencia del arte bizantino. Después de la escuela estudió Arquitectura y luego ingresó a la Academia de Artes en Lviv.

“El conocimiento del arquitecto y la imaginación del artista, brinda la oportunidad de crear pinturas constructivas y al mismo tiempo ricas en contenido filosófico. También me resulta fácil combinar diferentes materiales, puedo combinar pintura sobre madera o lienzo con metal-plástico, que forjo en acero en la herrería o fundo en bronce”, responde Roman.

Para él, el arte bizantino marcó su vida. Su familia siempre fue cristiana. Creció con íconos religiosos en su hogar. Por ello, el período bizantino lo considera como un eterno “arte moderno” que no caduca. Otra corriente pictórica que le fascinó fue el impresionismo francés.

“En mis cuadros hay muchas tramas con diferentes escenas y muchas figuras. Trabajo durante mucho tiempo para encontrar figuras que absorban las tradiciones de vestimentas del pasado, el presente y que miren hacia el futuro. Estas figuras alargadas y planas también provienen de íconos bizantinos”, agrega en sus respuestas.

Artistas ucranianos
‘Swallows’ de Roman Opalinski. 2021. 40×60.

Lo que ocurre actualmente en Ucrania es la destrucción de su país, de parte de “sanguinarios”. Alega que el vecino país se dedicó a robar su cultura desde hace siglos. Hoy, Román reparte ayudas humanitarias a sus connacionales, tanto militares como refugiados.

Vive en Ucrania, en una región tranquila de Gorodok. “¡Le deseo paz al pueblo de Ecuador y que nunca sienta lo que está pasando el pueblo de Ucrania!”, escribe en exclamaciones. Esta frase tiene un peso enorme.

Sergej Ovcharuk, un ucraniano de colores

Este pintor mueve sus tendencias artísticas entre el impresionismo contemporáneo. Una mezcla de imágenes urbanas y obras sumamente coloridas. Tiene un apego infinito a elementos como la lluvia.

Su acercamiento a las artes plásticas se generó tras la influencia de su padre, que era un gran fanático de la pintura, aunque solo como un hobbie. Su familia viene de orígenes cosacos ucranianos que se remontan hasta el siglo XVI.


Se graduó de la Escuela de Artes Juveniles Jmelnitsky, tras ejercer la secundaria en esa ciudad. Recuerda que tuvo excelentes profesores allí. El gran tutor en su vida fue el reconocido artista ucraniano Vladimir Borodin (1941-2021). A los 18 años de edad dejó Ucrania para explorar el mundo entero.

Sergej Ovcharuk. Foto: cortesía

“Amo los colores. Me siento atraído a todo lo que me gusta. Me gusta ser impredecible. Experimentar y buscar cosas nuevas”, señala en videollamada desde la ciudad de Palanga, ubicada al oeste de Lituania.

Se especializa en el uso de óleo sobre lienzo. En paralelo a los pinceles, usa las espátulas porque se “complementan mejor” con los colores.

Su relación con Ecuador se reforzó cuando conoció al artista Christian Bakker en Nueva York en el año 2018. En 1985 se detuvo un par de días en los puertos de Guayaquil, cuando trabajaba como marino mercante alrededor del mundo durante ocho años.



Otro hecho relevante. Su condición migratoria es curiosa. Sergej vive actualmente en Londres, donde tiene residencia permanente, aunque su pasaporte es de Lituania. A pesar de todo, dice que está “orgulloso de ser ucraniano, aunque soy un ciudadano del mundo”.

Está convencido de que Rusia también “robó” muchos de sus elementos culturales del pueblo ucraniano, desde la asunción de Pedro I de Rusia, luego; con el Imperio Ruso (1721-1917) y la Unión Soviética (1922-1991)

Aclara que tanto el idioma ruso como el ucraniano son “totalmente diferentes”. Más allá de la guerra, “los rusos nos odian y por 400 años nos han ocupado y destruido y siempre hemos luchado contra ellos, desde los tiempos en que hemos sido guerreros (cosacos)”.

En Ucrania solo le quedan amigos, colegas artistas y primos lejanos. Su madre vivía en Ucrania hasta que falleció en 2019.

Las pinturas de Roman y Sergej pueden observarse en la galería The Collector’s Club, ubicada en la parroquia de Cumbayá, Quito.

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