Ahn Chang Hong y su primera vez en Ecuador
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Ahn Chang Hong y su primera vez en Ecuador


La soledad, ansiedad, vacíos del ser humano, el miedo y sus cegueras forman parte de las preocupaciones artísticas del pintor coreano Ahn Chang Hong (Busan, 1953). A través de sus obras, se muestra por fases el lado trágico de la historia de su país, como lo fue el período colonial japonés.

A él le llama la atención reflejar las necesidades de los individuos. En el aspecto colectivo, el crecimiento del capitalismo, las desigualdades sociales y reflexiones existenciales de la vida y la muerte caracterizan sus piezas, de diversos tamaños, que se pasean entre la pintura, escultura y arte digital.

Ahn Chang Hong visitó Ecuador por primera vez en noviembre de 2021. Fue una ocasión especial por dos razones: la primera vez que un artista surcoreano presenta su obra en Quito y la celebración del 60 aniversario del establecimiento de Relaciones Diplomáticas entre Ecuador y Corea.

Sus piezas se exhibieron en la Casa-Museo Guayasamín y en la Capilla del hombre. Ahn Chang Hong se considera a sí mismo como un observador crítico de las élites y las altas esferas políticas del poder, que oprimen a los sectores más vulnerables de la sociedad a través de la codicia.

El artista coreano conversó con Revista Mundo Diners desde el lugar de su exposición. Con la mirada de forma permanente puesta en el público, ligera curiosidad y sonriente ante los amables gestos de apreciación de los asistentes, comenta acerca de su admiración por Oswaldo Guayasamín (1919-1999) y el significado de sus series plásticas.

La exhibición especial de Ahn Chang Hong en Quito incluyó 60 obras (20 óleos, 17 figuras tridimensionales y 23 estructuras de cemento en relieve). Uno de sus tópicos fue el miedo de las personas de todo el mundo ante la pandemia por covid-19. 

A la par de los cuadros de Guayasamín en el museo, ambos mundos artísticos se unieron por varias semanas. Se demostró que entre occidente y oriente converge una similar idea: luchar contra las hegemonías políticas y económicas por medio de la compasión, el altruismo y la empatía. 

‘La Moda de los Fantasmas’ se titula su colorida serie de varias recreaciones que nacieron como experimentos en lápiz digital sobre tablets. Llevados a óleos sobre lienzos de 162×113 cm, muestran imágenes modernas y resplandecientes.

Obras que pertenecen a la serie ‘La Moda de los Fantasmas’, de Ahn Chang Hong, expuestas en la Casa-Museo Guayasamín en Quito, bajo la coordinación de la embajada de Corea en Ecuador y otras entidades gubernamentales. Foto: Víctor Vergara

Ahn Chang Hong borra en trazos las facciones humanas de vestidos de alta costura, como un reclamo a la seducción que acapara la industria de la moda y la publicidad, que incita al consumismo sin razón y falsas creencias de la belleza humana.

“Al caminar por la selva de concreto de los centros, uno ve las hileras de todo tipo de carteles publicitarios, y los maniquís en la vitrina seducen a las personas que pasan con sus cuerpazos y prendas lujosas. Susurran a que abran sus billeteras para comprar sueños inalcanzables. ¡Vamos todos, luzcan como yo, tu también puedes ser protagonista! Las personas, incluso con pasos apurados, echan un vistazo con sentimientos de inferioridad y envidia y observan las vitrinas llamativas con celos en los ojos”, indica Ahn Chang Hong.

Otra serie que se destacó fue ‘Ceguera’. 17 estatuas con ojos abiertos de forma permanente, con grandes agujeros y sin expresión facial, representaron los sentimientos de frustración e impotencia del artista hacia las personas que pueden ver, pero que están ciegas a los absurdos de la realidad actual, controlada por grandes poderes.

Foto: la serie ‘Rostros’ hace que la mirada del público se acerque a cada máscara, para contemplar expresiones faciales crudas, sus texturas rudas en cemento y líneas atrevidas. Foto: Víctor Vergara

La propuesta plástica de este artista asiático invita a profundizar en el diálogo e interpretación del arte contemporáneo y, a su vez, encontrar denominadores comunes entre inclinaciones artísticas coreanas y ecuatorianas.

Por Víctor Vergara

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