Mulholland Drive o la fuga imposible.
Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp

Mulholland Drive o la fuga imposible.

Por Gonzalo Maldonado Albán.

Edición 453 – febrero 2020.

Firma---Gonzalo-M---1Durante tres semanas Diane tiene pesa­dillas. Sueña que es Betty, una joven (Naomi Watts en su inocente esplendor) que llega a Hollywood a convertirse en una actriz famo­sa. Se aloja en el departamento que su tía Ruth le ha cedido temporalmente, pero al lle­gar descubre que alguien más está en aquel sitio, una mujer guapísima que dice llamarse Rita.

Rita ha perdido la memoria en un acci­dente de tránsito y Betty la ayuda a recons­truirla visitando los lugares que habría fre­cuentado. Las pesquisas de ambas solo apor­tan datos aislados sobre personajes siniestros —mafiosos y asesinos— y sobre la accidenta­da producción de una película.

La información es deliberadamente in­conexa e insuficiente para que el espectador extraiga conclusiones. El único dato que sí está claro es que, en los sueños de Diane, su alter ego, Betty, es una actriz talentosa que tiene propuestas de trabajo.

Betty y Rita no consiguen averiguar algo en concreto, pero su cercanía las convierte en amantes. Cuando la pulsión sexual finalmente se libera entre ambas, Diane despierta. Es, en ese momento, cuando el espectador puede atar cabos y descubrir los hechos: Diane es una actriz de medio pelo que trabaja en un teatro de vodevil. Enferma de celos y amargu­ra pagó para que asesinaran a su examante, Camilla Rhodes, quien la había dejado por un director de cine. Cuando despierta se entera, por boca de quien parece ser otra exnovia, que la policía la busca. Diane entiende lo que ha hecho y se suicida.

Con esta historia, el famoso y premiado David Lynch, director de El hombre elefante y de otra película inolvidable, Blue Velvet, ex­plora algo que los psicólogos llaman “fuga psicogénica”, que es la habilidad de crear, me­diante sueños, realidades paralelas que permi­ten a una persona escapar, al menos por un momento, del tormento de su vida cotidiana. A los ojos de Lynch, ese mundo onírico está habitado por personajes con rasgos afilados y maquillaje excesivo, o por gente mala que usa máscaras de oxígeno para seguir viva.

En las pesadillas creadas por Lynch, hay situaciones grotescas como la de un asesinato torpemente conducido que lleva a la muerte de dos personas más, o ridículas como la del marido que mancha con pintura las joyas de su esposa tras descubrirla en la cama con su jardinero.

Hay también escenas espeluznantes con­seguidas sin diálogos ni música de fondo, sino con un silencio espantoso por el que transitan rostros desfigurados por el dolor moral. De­trás de todas estas pesadillas, existe un rasgo común: la angustia del autor por conservar la autoría de su obra; de poder conducirla a su manera sin que escape de sus manos, sin que alguien más se entrometa.

¿Nuestra vida y nuestro trabajo son pro­ducto de lo que nos pasa cuando estamos dormidos?, se pregunta Lynch. Sea lo que sea, la realidad es inescapable, parece con­cluir el director de cine. La fuga es imposible y ni siquiera las mejores películas que sea capaz de hacer podrán evitarlo.

Firma---Gonzalo-M---2

 

 

“El camino de los sueños”, título en español de la película dirigida por David Lynch, ganó el Premio a mejor director del Festival de Cannes, mientras la Asociación Nacional de Críticos de Cine concedió a Naomi Watts el Premio a mejor actriz. Junto con “Blue Velvet”, “Mulholland Drive” es una muestra del angustioso talento de Lynch.

Comparte este artículo
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on email
Email

Más artículos de la edición actual

En este mes

Yourcenar la posibilidad de una isla

Por Diego Pérez OrdóñezFotografía: Shutterstock | cortesíaEdición 456 – mayo 2020. La tradición de aislamiento creativo tiene antecedentes notables. Vienen a la mente dos casos,

En este mes

Mi madre, la extremista

Por Jorge OrtizEdición 456 – mayo 2020. Cuando llegó a Moscú, en mayo de 1960, con un pasaporte checoslovaco y una identidad falsa, fue recibido

Columnistas

Las palabras congeladas

Milagros Aguirre Acabo de escuchar en un audio, que me ha enviado un amigo que vive lejos, una antigua leyenda que dice que en una

En este mes

En tiempos de coronavirus

Algunos inventos y conceptos de higiene y manejo sanitario repotenciaron su utilidad a raíz del covid-19. Guantes Arduo combate a la antisepsia y la asepsia

También te puede interesar

Columnistas

La mejor serie.

Por Francisco Febres Cordero. Ilustración: Mario Salvador. Edición 442 – marzo 2019. Es una serie que no admite desperdicio. Está en la segunda temporada. Los

Columnistas

Cosas que no mueren.

Por Milagros Aguirre. Ilustración: Adn Montalvo Estrada. Edición 440 – enero 2019. Si creyeron que las tabletas y los dispositivos electrónicos acabarían con él, se

Ana Cristina Franco

Formas de caer

Por Ana Cristina Franco “La vida es un viaje en paracaídas y no lo que tú quieres creer“, dice una parte de un poema del

Ana Cristina Franco

Del arte de desnudarse sin sacarse la ropa

Por Ana Cristina Franco   1. Llorar y desnudarse Siempre que digo que soy tímida, porque lo soy de manera casi patológica, aparece alguien que

Columnistas

Dos poetas en Nueva York.

Por Diego Pérez Ordóñez. Edición 455 – abril 2020. Nueva York, ruidosa, frenética, resplandeciente, casi siempre deslumbra por su verticalidad. Buena parte de los detalles