El poder femenino en el séptimo arte
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El poder femenino en el séptimo arte

Todos quienes pudimos estar allí estuvimos: en los eventos cinematográficos presenciales más relevantes de 2021. La pandemia ha sacudido el mundo del séptimo arte y varios elementos se han conjugado para modificar varias esferas de la industria. La nueva generación de creadores, que está sucediendo a los grandes nombres clásicos del cine de autor europeo, incluye un numeroso grupo de cineastas femeninas que han logrado imponerse con fuerza y talento.

Las mujeres han comenzado a marcar su presencia en el cine, en 2021; los tres festivales más importantes del mundo premiaron los filmes dirigidos por ellas, quienes coincidieron en el certamen de San Sebastián.

Las ganadoras fueron la debutante rumana Alina Grigore, que obtuvo la Concha de Oro por su drama social-familiar Blue Moon; la francesa Julia Ducournau que obtuvo la Palma de Oro en Cannes por Titane, y Audrey Diwan que se llevó el León de Oro en Venecia por El acontecimiento. El premio a la mejor dirección fue en el Lido para Jane Campion por Power of the Dog.

Alina Grigore (Bucarest, 1984).

En el resto de palmareses destacó también la presencia femenina. De las dieciséis películas en la Selección Oficial de San Sebastián, siete estaban dirigidas por mujeres y el certamen había programado filmes que albergan paridad en el género de sus protagonistas.

En cinco de ellas el papel principal era masculino a la par que los personajes femeninos. Una novedad fue la eliminación de premios de interpretación diferenciados por sexo. El jurado, compuesto en su mayoría por cineastas mujeres, otorgó la Concha de Plata a la mejor interpretación protagonista ex aequo a la danesa Flora Ofelia Hofmann por As in Heaven y a la norteamericana Jessica Chastain por Los ojos de Tammy Faye.

La georgiana Dea Kulumbegashvili, quien presidió el jurado de San Sebastián, admitió que en efecto el cine se encuentra en la cresta de una ola de cambio: “Curiosamente, de estos cuatro ganadores de los grandes festivales de clase A, tres son mujeres y sus jurados no las han evaluado desde el género”.

Sobre los numerosos éxitos actuales de las cineastas mujeres, dentro de una industria tradicionalmente machista, Alina Grigore dijo: “Me gusta lo que está sucediendo (…) con directoras que están combinando con valentía historias muy realistas con una expresión estética distinta”.

Blue Moon. La ópera prima de la rumana Alina Grigore (Bucarest, 1984) ganó la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián. El filme refleja la evolución de una joven que lucha por escapar de la violencia de su familia y lograr ir a la universidad.

Por su parte, la cineasta chilena Maite Alberdi, miembro del jurado, dijo: “Si bien estamos teniendo más visibilidad, los números de mujeres directoras no ha cambiado demasiado. En Latinoamérica solo el 20 % de las mujeres somos directoras y el 80 % son hombres. Tenemos que ganar mayor exposición hasta que esos números cambien”.

Julia Ducournau, directora de Titane, provocó un tsunami en el pasado Cannes al lograr la primera Palma de Oro en solitario para una cineasta. Con la estatuilla en mano, exclamó: “De repente, me asomé a un futuro accesible a todos. Veo películas que reactivan mi confianza en el cine como arte, y solo puede obtenerse desde la libertad creativa”, acotó. “Está claro que hay una presión a favor de algo obvio como la paridad y ser parte de esto me entusiasma”.

Ciertamente no faltaron las divergencias entre los autores renombrados por el futuro del cine como forma de arte y su sentir frente a estas nuevas tendencias. No nos referimos a plataformas ni a presupuestos, sino a esa experiencia que remueve la conciencia del público, la esencia de las obras, ya sean femeninas o masculinas.

Titane.

Lo que sí queda claro es que un festival sirve para descubrir nuevos autores, hurgar nuevas directrices y resaltar los mejores títulos. Cannes, especialmente, es un certamen que mueve la industria por los contactos que surgen y por los negocios que impulsan la producción, gracias a su magno Marché du Film.

El festival francés, que no pudo darse en 2020, lideró el año pasado el cine de la pospandemia, realizando una inusual edición veraniega y sacando pecho con películas de autor.

Los detalles en Cannes

La edición 74 fue interesante pero excesiva, aunque con 35 % menos acreditados que en años precedentes. Durante 2020 se retuvo el estreno de muchas películas para tener su premier mundial en la mejor vitrina cinematográfica del planeta, en una sección paralela a la oficial, bautizada Cannes Premieres.

Para su delegado general, Thierry Frémaux, se trató de un retorno poético con una sección oficial colmada de directores muy reconocidos: Paul Verhoeven con Benedetta, la historia real de una monja lesbiana italiana del siglo XVII; Wes Anderson con La crónica francesa; Asghar Farhadi con Un héroe, su retorno a su país natal; Sean Penn con Flag Day y los ganadores de Palmas de Oro previas Jacques Audiard, Apichatpong Weerasethakul y Nanni Moretti.

Las plataformas de cine

Julia Ducournau (París, 1983) se llevó la Palma de Oro en la edición 74 del Festival de Cannes, se convirtió en la primera mujer en solitario en ganar el codiciado premio en sus más de setenta años de historia.

Eso sí, no estuvo Netflix, que se rehusó a cumplir la regla de que las películas que se proyecten en el certamen tienen que estrenarse previamente en salas en Francia, pero no fallaron Amazon y Apple TV.

Estas plataformas forman parte del debate del futuro: plataformas versus salas de cine, que han permanecido cerradas en casi todo el mundo y que ahora están obteniendo récord de recaudación. Frémaux hizo referencia al borde del precipicio en el que vive asomada la industria desde el arranque de la pandemia y habló sobre el “triunfo absoluto y merecido”, de las plataformas “cuando el cine no podía mantenerse frente a esta pandemia”.

Iberseries

Bajo estas premisas y con el objetivo de convertirse en el mercado internacional de referencia de la industria audiovisual iberoamericana, se llevó a cabo en septiembre pasado la primera edición de Iberseries Platino Industria, con 1750 acreditados de la parte profesional del sector, ofreciendo más de sesenta conferencias sobre el estado de la industria para recordar las sinergias de la producción audiovisual iberoamericana.

Adrián Solar, consejero de la Entidad de Gestión de Derechos de los Productores Audiovisuales (Egeda) y presidente de Federación Iberoamericana de Productores Cinematográficos y Audiovisuales (Fipca), destacó que Iberseries Platino Industria “es un encuentro único en el que confluirán cadenas de televisión, productores, distribuidores, plataformas, compradores y profesores del sector audiovisual para hacer networking, una cita en el que se analizarán las sinergias con educación y turismo, sectores íntimamente ligados con el audiovisual”.

El olvido que seremos. La última película de Fernando Trueba (Madrid, 1955) ganadora del Goya a la mejor película iberoamericana.
Patria. El filme viene de la adaptación de la novela premiada de Fernando Aramburu (San Sebastián, 1959).

Más mujeres organizadas

Como parte del evento se llevó a cabo el Tercer Encuentro Iberoamericano de Mujeres Cineastas, con la presencia de la directora de fotografía de Bolivia, Daniela Cajias; la cineasta chilena, Maite Alberdi, y la montajista española, Julia Juániz.

El objetivo es destacar y consolidar el trabajo de las mujeres en el audiovisual para generar acciones multisectoriales que logren un cambio en la industria cinematográfica de Iberoamérica en materia de igualdad de género.

La Worldwide Audiovisual Women’s Association (WAWA) presentó también sus planes para reforzarse como red que promueve la generación de negocios entre mujeres asociadas y a favor de una mayor paridad en los equipos de trabajo de la industria audiovisual.

Premios Platino

Tras una alfombra roja de casi doscientos metros y un desfile interminable de estrellas y glamur en Madrid, los Platino lograron una velada mágica, se entregaron veintidós trofeos en un evento que reunió a los mejores talentos de veintitrés naciones iberoamericanas.

En la VIII edición de estos premios al cine iberoamericano, hubo dos grandes películas triunfadoras: El olvido que seremos, filme colombiano dirigido por Fernando Trueba y protagonizada por Javier Cámara (adaptación de la novela escrita por Héctor Abad Faciolince como homenaje a su padre), fue coronada como la mejor película iberoamericana de ficción, alzándose, además, con los galardones a la mejor dirección, actor protagonista, guion (David Trueba) y dirección de arte (Diego López). La serie Patria que relata el conflicto vasco, a través de la adaptación de la novela de Fernando Aramburu, encabezada por su creador Aitor Gabilondo para HBO, se alzó con cuatro de los galardones: mejor miniserie, mejor actriz protagonista (Elena Irureta), mejor actriz secundaria (Loreto Maureon) y mejor creador (Aitor Gabilondo).

El agente topo de Maite Alberdi se llevó los dos galardones por los que estaba nominada: mejor documental del año por su propuesta en equilibrio entre realidad y ficción, y Premio al Cine en Educación y Valores.

A la final, todas estas alfombras rojas han hecho que el cine logre vencer la pandemia.

Otras premiadas en San Sebastián

• Premio especial del jurado fue para Earwig de la francesa Lucile Hadzihalilovic.

• El galardón a la mejor dirección se lo llevó la danesa Tea Lindeburg por As in Heaven.

• El premio a la mejor fotografía recayó en Claire Mathon por Enquete sur un scandale d’etat.

• El galardón para la mejor película en la sección Horizontes lo obtuvo la mexicana Noche de fuego de Tatiana Huezo.

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