Mi pequeño Pony
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Mi pequeño Pony

Por Juan Fernando Andrade
Edición 456 – mayo 2020.

Ciertos cinéfilos de carrera recomiendan ir al cine sin saber nada de la cinta que se va a ver. Ciertos lectores de carrera aseguran no recordar ni la trama ni los personajes de sus novelas favoritas. Y ahora que todos nos hemos convertido en espectadores en serie y en serio, nuestro editor adjunto nos introduce a su serie favorita sin dar mayores detalles. Mejor así.

… se le dice a algo experimental cuando el experimento salió mal.

William S. Burroughs

La primera vez que me drogué fue como si un ángel me besara.

Maximiliano Karma

1. INT. APARTAMENTO / COCINA – ANOCHECER

JF (38), DD (38) y LD (37) sentados a una mesa Pycca. Las hijas de DD y LD (entre cuatro y seis años) jugando en la sala: escuchamos sus voces, pero no distinguimos sus palabras. Sobre la mesa, entre varias otras cosas, hay un funda de plástico transparente, tamaño XL, llena de chifles, una tarrina de queso crema, y tres tazas humeantes: vemos la tira blanca que termina en la etiqueta de Hornimans.

DD toma un par de chifles, los unta de queso crema y se los lleva a la boca. Se cubre los labios con la mano.

DD (mientras mastica): Puta, loca, estos chifles son lo máximo, the perfect drug. Tienes que venir más, o por lo menos mandar chifles.

LD (soplando su taza): Sí, loca. ¿Sabes qué?, yo pensé que no iba a poder, o sea, volver a Manabí, vivir en Manabí, pero cada vez me gusta más, y me encanta que mis gordas estén creciendo allá. Me encanta como hablan.

DD: Te cacho full, L y yo hemos pensado en volver a Tierra Santa, pero con el camello del man es jodido.

Ambas miran a JF, la boca llena de chifles, los cachetes inflados.

LD (a JF): ¿No vas a decir nada?, acabas de regresar, ¿no nos extrañas?

JF termina de masticar, traga con dificultad, tose, y bebe un sorbo de su taza.

JF: ¡Hot, hot, hot! A ver… ¿Se acuerdan de Small Town, la canción que le escribió Lou Reed a Andy Warhol?

Las mujeres se miran entre sí. DD sonríe, baja la mirada y niega con la cabeza.

JF: “Lo único bueno de haber nacido en un pueblo pequeño es que lo odias y sabes que tienes que irte”. Cumplí seis meses de arresto domiciliario en Tierra Santa. Portoviejo es mi Vietnam. Tengo pesadillas. Me levanto gritando en la mitad de la noche.

Ríen y vuelven a los chifles con queso crema.

DD: Qué exagerado eres, shico.

JF: Te juro. Si no era por BoJack, no sé qué hubiera pasado.

LD se pone seria de repente, mira a JF y lo señala con el dedo.

LD: No quiero que le hagas esa broma a mi hija nunca más, ¿oíste?

JF levanta los manos, frunce el ceño, sonríe incómodo y no-tan-sorprendido.

DD (a LD): ¿Qué hizo este monstruo?

LD: Estábamos en la piscina y mi gorda le pidió que le haga caballito.

DD: ¿Caballito?

LD (gesticulando): La man lo agarra del cuello…

JF: Me ahorca.

LD:… y le pide que nade, eso es todo, y este bruto le dice: “Ya, pero me llamo BoJack, el caballo BoJack”, y mi gorda se pone a gritar: “¡BoJack, BoJack, BoJack!” ¿Puedes creer?

DD preferiría no reírse, pero no puede evitarlo. Cierra los ojos, se restriega la frente con los dedos.

JF (a LD): ¿Y qué querías que le diga?

LD: No sé, chucha, cualquier cosa… ¡Platero!, ¿por qué no le dijiste que eras el caballo Platero?

JF: Entre otras cosas, porque Platero era un burro.

LD: Y tú también.

Se hace un silencio.

DD: Ya, hermanitos, calma. Igual la nena ni idea de BoJack (mira a JF), ¿verdad?

LD: Igual, no quiero que ande gritando el nombre de ese man.

JF (indignado): ¿Ese man? Ese man es lo mejor que le ha pasado a la televisión, no sé, desde Alf.

LD: El man desayuna pastillas con vodka directo de la licuadora.

JF: Si te fijas, siempre le pone una zanahoria: desayuno de campeones. BoJack es la fuente de la vida eterna. La vida misma.

LD: Yo la dejé de ver hace rato, prefiero sufrir por cosas (mira a JF) im-por-tan-tes. Además, me cabrea que romanticen eso de la depresión y la adicción y de tirarse a todo el mundo. O sea, el man no es un héroe, es un dañado de mierda.

JF: ¡Ese es el punto! Y el man no es un dañado; o sea, sí, es súper dañado, pero lo importante, en lo que deberías fijarte, es en que está dañado: solo, roto, vacío. Y cuando uno está vacío, créeme, tiene que llenarse con cualquier cosa que haga el efecto Sal Andrews: lista al instante para actuar al instante. Y sí, hace cagadas, full, pero al final, paga, hay consecuencias. ¿Viste el final?

DD (a JF): ¿¡Ya viste el final!?

JF: Obvio, se estrenó el 31 de enero, y fue la mejor manera de empezar el año. O sea, el 31 de diciembre, justo a la medianoche, mientras reventaban los fuegos artificiales, yo empecé a ver, de nuevo, toda la serie, desde el capítulo uno, y me puse al día. Esa huevada es impresionante, crece y crece y crece.

LD niega con la cabeza. Se pone de pie, va hasta la hornilla, rellena su taza con agua tibia y vuelve a sentarse. Cruza las piernas y apoya la taza en su rodilla.

DD: ¿Y? ¿Se muere?

LD (a DD): Ojalá se muera. ¿No tiró con la hija?

JF: ¡Nada que ver! Tiró con la man que hacía de su hija en la tele, o sea, con la actriz, y cuando ya estaba grande y era una estrella pop más dañada que el man.

DD (triste): Aaawww… Sarah Lynn. Sobredosis, ¿no? Y la heroína se la da él, ¿cierto?

LD: Eso es todo lo que pasa en esa serie: sexo, drogas, trago, muerte. Y otra vez, romantizar la decadencia. Y encima le perdonan todo porque es una celebridad.

DD: Ni eso, fue una celebridad.

LD (a JF): ¿Te gustaría que un día yo le contara a mis hijas que tienen un tío como BoJack? Porque ese man, además, es un egoísta de mierda, cree que se hace daño solo él, pero le hace daño a toda la gente que lo quiere, ¿entiendes?

LD toma la mano de JF y la aprieta con cariño.

LD (en voz baja): No vuelvas a decir que eres BoJack Horseman, ¿ya?

Los hermanos se miran fijamente a los ojos.

DD toma un trago de su taza.

La cocina está a oscuras. Anocheció y nadie se dio cuenta.

En la sala, una de las niñas dice: Es mío porque yo lo vi primero.

*

Palabras de Raphael Bob-Waksberg (San Mateo, California, 1984), creador de BoJack Horseman, durante una conversación con Marc Fennell, conductor de Video Junkee. Australia, 2017, semanas antes del estreno de la cuarta temporada. Raphael Bob-Waksberg se viste como un hípster que no sabe cómo se viste un hípster, pero parece mayor: es calvo, tiene barba y lentes. Ríe mucho, antes y después de cada respuesta. Acaba de casarse y parece feliz. Me cuesta creer que esa persona haya creado ese personaje.

• No quería hacer un show sobre la depresión, pero la gente me dice que lo capturé muy bien, ya sabes, cuán dañada y rota puede estar el alma de una persona.

• Una de las premisas del show es que el éxito no te hace feliz, solo te hace sentir más vacío. Decirle a la gente que las cosas buenas nos pasan porque hemos sido buenos, como recompensas, y que las cosas malas nos pasan como castigos es muy peligroso.

• Entramos a Netflix antes de que estrenaran un nuevo show cada semana. El que se vende eres tú, no tu show. Es decir, te vendes como una persona que debería tener un show de TV en el aire porque tiene cosas que decir. Les hablé de BoJack y dijeron: “Esta idea es rara, pero este es el tipo de persona que debería tener un show de televisión”.

• Hollywood se cree muy progresista y bueno. Ahora mismo, sobre todo en California, la gente está diciendo: “Nos gobierna un demente, pero nosotros somos los buenos, solo tenemos que dar la pelea”. Hay racismo, misoginia, y como industria no estamos tomando los pasos para corregir eso, pero al menos estamos creando conciencia: Ya sabemos que El club de los hombres blancos es un problema. ¿Quién está haciendo los contenidos? ¿Para quién? ¿Sobre quién?

• En mi equipo, la mitad de escritores son hombres y la otra mitad son mujeres, lo que es muy importante para mí: es impresionante cuántos cuartos (de guionistas) están llenos solo de hombres, y hombres blancos, más específicamente. Hago un esfuerzo por contratar gente de color y, sobre todo, que tenga una perspectiva distinta a la mía.

• Después de la primera temporada, terminé shockeado por la poca diversidad que había en el reparto; en la segunda temporada tuvimos más actores de color, y en la tercera nos propusimos tener al menos un actor de color en cada episodio. Si no te pones metas específicas es fácil decir “Lo estoy intentando”. Luego nos propusimos hacer lo mismo con otros cargos: más mujeres dirigiendo episodios, más gente de color dirigiendo episodios.

• Estudié dramaturgia. La primera obra que escribí, en la universidad, era sobre mi relación con mi mejor amigo de la secundaria, muy autobiográfica, y cuando leyeron el primer acto, mis compañeros me dijeron: “Estos personajes son tan desagradables, tan antipáticos, que no quiero pasar tiempo con ellos”. Así que dije: “A la mierda, lo voy a contar todo” Y cuando escribí el final, me dijeron: “Ahora lo entiendo, todavía me caen mal, pero entiendo por qué ellos se caen bien”.

• Netflix nunca nos da números. No sabemos cuánta gente nos ve ni nada por el estilo, y mi equipo y yo estamos felices así, jugando en nuestra pequeña caja de arena… Al final de cada temporada me doy cuenta de que mis preocupaciones son las equivocadas: los fans aman los episodios que yo odio, y viceversa… Aún me siento como un amateur, pero aprendí a estar en paz con eso. Llegará el día en que todo el mundo se de cuenta del fraude que soy, pero no puedo asustarme por eso, va a pasar de todas maneras.

• El proceso es largo. Escribimos la trama y la discutimos entre todos, luego los escritores encargados hacen una primera versión, les damos notas, hacen una segunda versión, se la pasamos a los ejecutivos, ellos hacen comentarios, hacemos una nueva versión, luego vienen los actores, improvisan… Grabamos el guion con los actores y editamos lo que sería, básicamente, una obra de radioteatro: si eso es bueno, lo demás será increíble. Pero nuestros episodios tienen que ser de máximo veinticinco minutos y medio o no podríamos pagar la animación en Corea.

• He descubierto que el éxito, a veces, se siente bien. Me enamoré y me casé. No todo es miseria, algunas cosas son maravillosas.

*

2. EXT. PLAYA / SANTA MARIANITA – TARDE (FLASHBACK)

JF y SS (34) sentados a una mesa de madera, diminuta, bajo el techo de zinc de un frágil kiosco de caña-brava.

Sobre la mesa hay varias botellas de Pilsener vacías, y una, casi llena, que suda del frío; y dos vasos pequeños, tamaño chongo, prácticamente vacíos.

Conversan mirando el mar: gente revolcándose entre las olas, niños, sobre todo.

JF acaricia con su mano la nuca de SS y juega con su pelo.

SS (acento de quiteña aniñada): No entiendo por qué quieres volver a Quito, JF. Si yo pudiera, sacaría pasaporte manabita, juro.

SS lo mira, inclina la cabeza hacia un lado. JF sonríe, y le acomoda el pelo por detrás de la oreja.

JF: ¿Vendrías a visitarme?

SS: ¡Te digo que quiero nacionalidad manaba!

JF: Eso no es lo que pregunté.

Se hace un silencio.

SS: ¿Qué pasó con Alicia?

JF: No mucho, la verdad. O sea, un día empezó con eso de “¿qué somos?” Y no éramos nada. O sea, éramos dos personas adultas que estaban saliendo, conociéndose, tirando, y bacán, pero ya, hasta ahí. Y se cabreó conmigo y… nada… no sirvo para discutir.

SS rellena los vasos de cerveza. Ambos toman el que les corresponde, brindan mirándose a los ojos, y beben hasta el fondo.

JF rellena los vasos de cerveza, se toma la mitad del suyo y vuelve a la nuca de SS.

SS: Tú sabes cómo te quiero, JF, pero eres un imbécil. Pésimo break up, por si acaso. Esas cosas duelen… Ahora tiene novio, ¿sabías?

JF: No, pero me alegra. Merece ser feliz. Todos merecemos ser felices.

SS asiente con la cabeza, sonríe, devuelve la mirada al mar.

Se hace un silencio. En la playa, un hombre con barriga cervecera se acerca al mar, lleva, colgada del hombro, una llanta de camión.

SS: Conocí a alguien. Ahorita está en Chicago. Puro WhatsApp. Pero estoy bien, ¿sabes?, tranquila.

JF acerca su rostro al de SS, enreda su brazo en el de ella, le toma la mano.

JF: ¿O sea que nosotros…?

SS no le aprieta la mano, pero tampoco lo detiene. Quedan, digamos, trenzados.

SS (sonríe, se ve preciosa): No, no creo.

Se hace un silencio.

SS: ¿Qué estás viendo? Mejor dicho, ¿qué tengo que ver? A mí, el que me recomienda una buena serie me enamora.

JF: Entonces deberías casarte conmigo.

SS: JF. Ya. Basta.

JF se acerca, intenta besarla, pero ella mueve apenas el rostro y el beso (un piquito) se queda en la esquina de su boca.

JF separa su rostro del de SS. Regresa la mirada al mar.

JF: A ver… el evento más importante de este 2020 que se nos viene encima es la última temporada de BoJack Horseman.

SS baja la mirada. Cierra los ojos. Frunce el ceño. Se muerde el labio inferior.

SS (en voz baja): Me vas a matar.

JF: Eres, como diría mi madre, de lo last. ¿Sabías que fue la primera serie de Netflix que se hizo viral en China? ¿Sabías que en China está prohibido tener Netflix? Ya no sé cómo explicártelo. BoJack es… es… es la razón de ser de Netflix. O sea, si Netflix tuviera solo esa serie, yo igual pagaría los ocho dólares del Premium.

Sonríen. Brindan mirándose a los ojos. Un solo trago.

JF: Prométeme una cosa.

SS lo mira, seria.

SS: Hoy no va a pasar nada, por si acaso.

JF (sonríe): Vete BoJack, ¿ok? Tu vida va a cambiar, para bien, para mejor. Te lo juro. En cien años, las facultades de Letras y Filosofía, ojo, no digo las de Cine y Televisión sino las de Letras y Filosofía, van a enseñar BoJack. Además, la música es increíble. ¿Has escuchado James Henry Jr.?

SS niega con la cabeza.

JF: Take Me Down Easy. Pero ya, ahorita.

SS abre YouTube en su iPhone, pone la canción, se queda viendo el video.

La canción es lenta, acústica, cálida. La primera estrofa dice: Soy un árbol alto/ Lloro como un sauce/ Mis cicatrices se ocultan/ Mis ramas no se ven.

SS acerca sus ojos a la pantalla, se queda en silencio por un momento, luego mira a JF.

SS: ¿Es una serie de dibujos animados?

*

Mi top 6 (uno por temporada) de episodios favoritos.

1. T1/E6: BoJack, intoxicado y más herido que enamorado, se roba la D del letrero de las colinas de Hollywood para regalársela a Diane. Pero, obvio, al día siguiente no recuerda haberlo hecho.

2. T2/E2: BoJack tiene una relación con una mujer que acaba de despertar luego de haber permanecido en coma durante casi veinte años, es decir, la única mujer en toda Los Ángeles que no sabe quién es él ni, mucho menos, cómo es él.

3. T3/E4: BoJack acepta a regañadientes asistir a un festival de cine para promocionar su última película. La ciudad sede del festival está bajo el agua y no hay un solo diálogo. Hacia el final, BoJack escribe esto en un papel: “En este mundo, que es terrorífico, solo nos quedan las conexiones que hacemos con la gente”.

4. T4/E11: 1963. La joven Beatrice Sugarman, bella y cotizada protagonista de la socialité, conoce a Butterscotch Horseman, un tipo de la clase trabajadora que no quiere trabajar sino convertirse en un escritor de la Generación Beat, como Kerouac o Ginsberg. Menos de un año después nacerá su primer y único hijo: BoJack Horseman.

5. T5/E6: El funeral de Beatrice Sugarman. BoJack es el encargado de decir el elogio, las últimas palabras. El capítulo entero es un monólogo. Frase clave: “Hoy murió mi madre y todo lo que recibí fue un churro gratis”. Frase clave: “Hoy murió mi madre, y el mundo es un poco peor, porque ya nunca podrá ser una mejor madre”.

6. T6/E15: BoJack se encuentra con todos los personajes que han muerto a lo largo de la serie, incluyendo a su madre y a (¿su hija?) Sarah Lynn. Llama por teléfono a Diane. D: “No hay nada que pueda hacer, BoJack. No soy real. Nada de esto lo es”. BJ: “Si ya nada importa, ¿podríamos hablar un rato más?”

*

3. INT. OFICINA – MEDIODÍA

Un espacio estrecho y modesto, nada especial, podría ser una revista o un banco que se quedó en los ochenta.

JF, sentado frente a su pequeña MacBook Air, mira el reloj en la pantalla. Son las 12:17.

JF (voz en off): Ok, hora del recreo.

JF abre su cuenta de Facebook. Va directo a los mensajes. Tiene varios, pero ninguno de SS. Igual busca el último que él le envió y se fija en la fecha, fue hace un mes, el 4 de febrero. Y dice: Hey, SS. I’m back. Back in Black. Y siempre tengo ganas de verte. Repórtate, ¿ya? Por cierto, ¿viste BoJack? ¿Lloraste? Yo sí. En fin, creo que este 2020 será un gran año. Estoy leyendo/escribiendo más que nunca.

JF mira fijamente la pantalla. Sonríe.

JF (voz en off): Esta hijueputa me dejó en visto.

RAPHAEL BOB – WAKSBERG y sus dos hermanas menores fueron criados en Palo Alto, California, por quienes él llama “dos judíos profesionales”. Su padre ayudó a los judíos rusos a emigrar de la Unión Soviética; su madre era dueña de una librería judía con su abuela. Él insiste en que sus padres eran lo opuesto al padre de familia de Palo Alto, estereotípicamente duro, a quien algunos atribuyeron la avalancha de suicidios que han sacudido la escuela secundaria de Bob-Waksberg en los últimos años, pero sí tuvo problemas. Fue expulsado repetidamente de la clase por ser disruptivo. Cuando el director se negó a dejarlo usar su amada gorra de ciclismo en una foto de la escuela, tomó represalias afeitándose la mitad de la cabeza en el patio. Se perdió las excursiones porque lo enviaron a la oficina del director muchas veces y corrió con un grupo de “bichos raros”, moviéndose por los pasillos con una energía frenética y ruidosa. Fracasó académicamente, pero algunas veces ganó liderazgo en las producciones teatrales de la escuela, lo que lo llevó a salir con una chica llamada Lisa Hanawalt, ahora diseñadora de producción y productora de BoJack. Bob-Waksberg maneja un personal de casi 100, pero maneja un Prius plateado que Michael Eisner (ejecutivo de televisión y expresidente de la compañía Walt Disney) le dio después de que le quedó claro que nunca tiraría su Dodge golpeado. Es un hombre delgado, que a pesar de su humor mordaz todavía llora en los comerciales de tarjetas Hallmark.

Fuente: www.nytimes.com /
El mundo según Bojack Horseman por Stephen Rodrick.

BOJACK HORSEMAN trata sobre un actor que vive en Hollywoo(d). Él es un caballo; su mánager, una gata persa de color rosa; su alter ego, un perro labrador, que también es actor. Por ahí está Todd, que es humano, pero el menos normal de todos ellos, y Diane, que es una escritora-redactora creativa de ascendencia vietnamita. ¿Y cómo es esto posible? En este mundo, conviven personas y animales antropomorfos. Es una comedia ácida que alterna sutil ironía ingeniosa con chistes más de trazo grueso parodiando el star system hollywoodense. Fuente: www.culturacolectiva.com
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