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La metamorfosis de los mercados madrileños

por Beto Valencia

Frutas y libros se pesan en una balanza y conviven con cortes de carne, comida de todos los tipos, galerías de arte y un bufete de abogados. Es el collage que ofrecen los mercados de Madrid.

Mercado San Fernando.
Mercado San Fernando. Fotografía: Beto Valencia.

Mi primera gran sorpresa en Madrid ocurrió en el lugar más inesperado posible. Sucedió hace unos diez años. Acababa de llegar a España y, tras varios días de adaptación al cambio de horario, estaba listo para llevar una vida normal. O al menos eso creía yo.

Una mañana necesitaba comprar algunas cosas para el almuerzo y decidí ir al antiguo mercado de San Fernando, ubicado a solo tres calles de mi casa, en el barrio de La Latina. Al entrar, me encontré con una carnicería gigante, atendida por al menos tres personas; había una larga fila para comprar.

“Parece ser un buen lugar”, pensé, así que me puse en fila. Mientras esperaba ser atendido, observé algo muy inusual; a solo dos puestos de ahí, se encontraba una pequeña librería. ¿Qué tan probable es encontrar una librería entre locales de frutas y verduras? Pedí que me guardaran el puesto y me acerqué a curiosear.

Mercados madrileños.
Fotografía: Beto Valencia.

El lugar había sido una antigua casquería (un sitio especializado en la venta de vísceras de animales) y conservaba su viejo rótulo, pero fue reconvertido en una acogedora tienda de libros de segunda mano. Más sorprendente aún fue la forma en que los vendían: ¡diez euros el kilo! Es decir, tú escoges los libros que quieres, luego los juntan y los pesan en unas antiguas básculas que antes se usaban en la casquería.

Pero, ¿a quién se le ocurre vender libros en un puesto de mercado?, se preguntarán. Tengo dos explicaciones para eso: primero por el alto precio de alquilar un local a pie de calle en Madrid; segundo, por la incesante necesidad que tiene esa sociedad de dar vida al espacio público. Esto ha logrado revitalizar algunos mercados de la ciudad que habían empezado a quedarse vacíos debido a la creciente competencia de las grandes cadenas de supermercados. Esto dio cuerda a una nueva generación de jóvenes emprendedores. Desde entonces, muchos mercados de Madrid han experimentado una curiosa transformación.

Lo que solía ser un espacio dedicado principalmente a la venta de alimentos frescos y carnes se ha convertido en un vibrante epicentro de creatividad y emprendimientos. Esta metamorfosis no solo ha tenido un impacto positivo en los puestos de venta tradicionales, sino que también ha fortalecido la comunidad local. La diversificación de ofertas ha atraído a un público más amplio y ha reforzado el sentido de pertenencia de los residentes del área.

Mercados madrileños.
Fotografía: Wikimedia.org

Negocios alternativos

Una década después, además de los clásicos puestos de frutas y legumbres, algunos mercados albergan una exótica variedad de negocios alternativos. Entre los más curiosos están un estudio jurídico que ofrece asesoría legal a los vecinos de la comunidad. Salas de exposición de arte donde artistas emergentes del barrio exhiben y venden sus obras. Puestos de ventas de pescado reconvertidos en espacios para talleres de yoga o manualidades, lavanderías automáticas e incluso oficinas de arquitectos. Eso, sin contar la innumerable variedad de pequeños locales con comidas del mundo o bares especializados en vinos y cervezas.

Mercado La Cebada.
Mercado La Cebada. Fotografía: Wikimedia.org

Domingo en el mercado

Para vivir la experiencia completa de la transformación de los mercados de Madrid, basta con asistir un fin de semana a San Fernando. A eso de las tres de la tarde, el lugar está en plena ebullición. Cientos de personas de todas las edades buscan sitio en las pocas mesas colocadas en los estrechos pasillos. La mayoría no tiene más remedio que permanecer de pie, lo cual tampoco les incomoda mucho, ya que en España la gente está acostumbrada a comer y beber parada.

De pronto, la magia ocurre de nuevo; las carnicerías, que entre semana son puestos tradicionales para la venta de carne, habilitan una plancha para asados, lo que les permite preparar en ese mismo instante la pieza que acabas de comprar. También puedes escoger entre varios puestos de comida mexicana, chilena, portuguesa, venezolana, japonesa o vegetariana.

Y es que en este mercado hay de todo: exposiciones fotográficas, murales e incluso música en vivo, por lo que no es extraño, de vez en cuando, ver en el patio central algún grupo tocando para el público. Más de una vez he ido con el pretexto de comprar verduras o frutas y me he quedado bailando por horas. Porque, además, los sábados este mercado cierra a las once de la noche.

¿Mercados o malls? ¿Ambos o ninguno?

Muchos de los mercados nacieron en la Edad Media. Uno de los más conocidos actualmente, en España, es el de La Boquería, en Barcelona, que empezó vendiendo carne en 1200.

Con el auge de las cadenas de supermercados, algunos de estos espacios tuvieron un punto de inflexión. Los asistentes y con ellos las ventas decayeron frente a la competencia que significaban las grandes franquicias que empezaron su auge en los ochenta. Uno de los damnificados fue el mercado de San Miguel, que hoy por hoy es un precioso edificio, declarado Bien de Interés Cultural y rehabilitado en 2009.

Su propuesta mutó de ofrecer productos “en crudo” a proponer platos gourmet acompañados de una variedad de vinos.

Mercado La Cebada.
Mercado La Cebada. Fotografía: ®FACEBOOK MERCADO LA CEBADA.

La lista de los que han debido mutar en su oferta sigue con el mercado de Maravillas, en el barrio madrileño de Cuatro Caminos, construido en los años cuarenta, al igual que otros de abastos como el de Nuestra Señora de África en La Recova, Tenerife. Este último lugar también pasó por una renovación que se cristalizó gracias a una cooperativa conformada por los comerciantes. Al parecer la gestión estuvo bien hecha porque en 2018 Nuestra Señora de África recibió la medalla de oro del Gobierno de Canarias y la medalla de oro de la ciudad de Santa Cruz de Tenerife.

Y aquí una pregunta: ¿a qué se deben las transformaciones de los mercados de España? En el estudio “Mercados, museos o malls” de Adrián Hernández Cordero, Stoyanka Andreeva Eneva se platea una reflexión sobre los modelos de intervención y gestión y los patrones que se reproducen. ¿La transformación de los mercados responde a una nueva forma de equipamiento del escenario urbano? El debate está abierto (MD).

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