
Señal inequívoca de que se pisa suelo parisino, el símbolo monumental de la capital francesa recibe cada año siete millones de visitantes.
La majestuosa estructura lleva de 137 años años manteniendo la teatralidad de su magnífica silueta metálica erigida para la Exposición Universal de 1889 bajo las órdenes del ingeniero francés Gustave Eiffel.
Eiffel patentó en 1884 un diseño capaz de alcanzar una altura superior a 300 metros, basado en ideas de los ingenieros Maurice Koechlin y Emile Nouguier y el arquitecto Stephen Sauvestre.
El proyecto recibió duras críticas por parte de un grupo de artistas e intelectuales, “apasionados por la belleza de París”, que arremetieron contra “la inútil y monstruosa torre” y la calificaron de “mancha de tinta” y “odiosa columna de hierro forjado”.
La respuesta del ingeniero francés fue simple: “Porque nosotros somos ingenieros, ¿creen ustedes que la belleza no nos preocupa en nuestras construcciones y que incluso al mismo tiempo que hacemos algo sólido y perdurable no nos esforzamos por hacerlo elegante?” Sostuvo que en la torre había “una atracción en lo colosal y un encanto propio a los que no se pueden aplicar las teorías de arte normales”.
El 31 de marzo de 1889 concluyó la construcción en un tiempo récord de dos años, dos meses y cinco días. Los cimientos demandaron cinco meses y el ensamblaje metálico veintiuno.
La torre debía ser desmantelada al cumplir veinte años, debido a una concesión, pero sobrevivió gracias a su utilidad para las telecomunicaciones, las observaciones meteorológicas y astronómicas, los experimentos científicos y fines estratégicos militares.
El ascenso en cinco elevadores hidráulicos, a partir de junio de 1889, resultó inaudito para la época. Paulatinamente, los ascensores se modernizaron y aún funcionan dos de las cabinas originales.
Además de increíbles vistas panorámicas, los visitantes disfrutan de restaurantes, tiendas y espectáculos. La noche reserva un momento único con los destellos del faro y la iluminación de veinte mil bombillas.
Cada año se realizan labores de mantenimiento. La pintura, el manto protector ante agentes externos como la contaminación y la oxidación, se renueva cada siete años. La mole metálica ha tenido diferentes colores, pasando por marrones, ocres y amarillos. A partir de 1968 luce el exclusivo “marrón torre Eiffel” que se degrada de más claro en la cima a más oscuro en la base.
El monumento que por sus 300 metros fue durante cuatro décadas el más alto del mundo inspiró a pintores como Georges Seurat, Robert Delaunay, Paul Signac, Marc Chagall, Nicolas de Stäel, Raoul Dufy, Maurice Utrillo y Bernard Buffet, entre muchos otros. Al igual que París y sus calles, es un símbolo atrapado en decenas de lentes de la cinematografía mundial.
También es una de las reliquias con mayor número de reproducciones fuera de su sitio original. Una de las más conocidas es la imitación en el hotel París de la ciudad de Las Vegas.
Carpintería metálica con precisión milimétrica
324 metros (altura con antenas).
1 665 escalones.
Metros cuadrados
- Primera planta: 4 415
- Secunda planta: 1 430
- La cima: 250
Peso total: 10 100 toneladas
- 7 300 toneladas de hierro
- 18 000 piezas de hierro
- 2 500 000 remaches
- 60 toneladas de pintura

Gustave Eiffel
Talentoso ingeniero y exitoso empresario con un centenar de obras, entre ellas, la cúpula del Observatorio de Niza, el puente de hierro de Burdeos y la estructura metálica de la Estatua de la Libertad en Nueva York.
También amó la investigación científica a la que dedicó los últimos treinta años de su vida. En la cima de la torre parisina instaló su oficina y un laboratorio. Murió en 1923 a los 91 años.

