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En Okinawa se habla portugués

por Adelaida Jaramillo

japoneses brasil
Las famosas farolas del barrio de Liberdade en São Paulo.

En Brasil se prepara sushi en abundancia. Ese puñado de arroz avinagrado, acompañado por un corte de pescado crudo que sale de las barras de los izakayas (restaurantes) brasileños, es uno de los platos que está unido a la historia de migración, adaptación y resiliencia entre dos culturas separadas por océanos, idiomas y tradiciones.

La intuición de ese futuro era insolentemente precisa”.

Después del banquete, Yukio Mishima.

En Brasil viven alrededor de dos millones de japoneses y sus descendientes. La mayoría se concentra en São Paulo, donde se encuentra el barrio asiático más grande de ese país: Liberdade, también conocido como Okinawa. Ahí a más de diecinueve mil kilómetros de la ciudad original, sus habitantes hablan portugués. Reconocerlo es fácil, porque su arquitectura conserva las líneas orientales: la entrada está resguardada por un torii gigante, ese portal rojo que es un símbolo del paso entre lo profano y lo espiritual para la religión sintoísta y que, en esta ciudad, protege el lugar en el que se asentaron los japoneses que llegaron a Brasil hace más de cien años.

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