En el Barrio Español de Nápoles Maradona es el dios omnipresente, el que bendijo el fútbol.
Una tarde en el caótico Barrio Español de Nápoles —donde todo parece estar a punto de estallar pero nada colapsa— fue suficiente para entender que ahí Maradona es omnipresente. Uno no lo busca: él se manifiesta.
Es fascinante ver cómo los napolitanos han elevado al argentino al panteón de sus creencias cotidianas. En una ciudad supersticiosa hasta lo más hondo, donde se cuelgan bolsas de sal en las puertas para alejar la mala suerte, creer en un dios terrenal como Maradona tiene todo el sentido del mundo. Y es que el 10 no solo les bendijo con su fútbol: les dio dignidad.
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