Escucha el artículo
Con frecuencia llaman “monje loco” a Grigori Rasputín, el tenebroso consejero de la familia imperial rusa a principios del siglo XX. Ni monje ni loco. No tenía órdenes para ser fraile; de hecho, estaba casado y tenía hijos. Según el historiador Antony Beevor en su libro Rasputín y la caída de los Románov, tampoco muestra rasgos de demencia; se trataba de un campesino siberiano que aprendió a leer y escribir ya adulto. Sus manuscritos son breves billetitos con ortografía y caligrafía calamitosas.
No era joven cuando se convirtió en un stránnik, ‘peregrino’ mendicante que camina encadenado. Este tipo de personajes religiosos son característicos de la mística ortodoxa, cuya práctica es más vivencial, siempre en busca de manifestaciones tangibles de la divinidad, a través de milagros y visiones.
En el cristianismo occidental está más normada esta particular espiritualidad, cuya informalidad se combinaba paradójicamente con una rígida jerarquía clerical, en la cabeza de la cual estaba el zar en persona.
Has llegado al límite de artículos gratis para este mes.
Si eres suscriptor de la edición impresa solicita tu acceso.
Si no lo eres, elige tu plan
Revista digital
DESDE- Acceso ilimitado a todo el contenido digital de revistamundodiners.com
Revista impresa + edición digital
DESDE- Revista mensual impresa + acceso ilimitado a todo el contenido de revistamundodiners.com
- Envío incluído


