
Son días de fútbol y de poesía y en Mundo Diners decidimos juntar estos dos universos para armar nuestro equipo ideal. Al estilo de Sebastián Beccacece, técnico de 'La Tri', también dejamos fuera de la convocatoria a varias figuras. Ya saben, en la cancha solo juegan once.
Seguro se preguntarán bajo qué criterios elegimos a nuestros ‘jugadores’. Sobre el tema, solo diremos que como buenos directores técnicos no convocamos a los mejores, sino a los que nosotros creemos que se pueden adaptar más rápido al sistema táctico que proponemos en la cancha. En otras palabras, a nuestros favoritos.
*Las palabras y frases en negrita son nombres de poemas y versos de los autores.
El once de la poesía latinoamericana
Arquero
Mario Benedetti (Uruguay)
Quien mejor bajo los tres palos que un portero con un poema que se llama ‘Corazón coraza’; un arquero como Mario Benedetti, con la labia de Pepe Pancho Cevallos, que para arengar diga: Chicos ‘Hagamos un trato’ y les suelte versos como este: “Si otras veces me encuentra huraño, sin motivo/ No piense que es flojera/ igual puede contar conmigo”. Como decía Edgardo Bauza, con un jugador así uno va tranquilo a la guerra.
Defensas centrales
Octavio Paz (México) y César Vallejo (Perú)
Los buenos defensas centrales se caracterizan por ser jugadores sin miedo a chocar con el rival y salir jugando con elegancia. En nuestro equipo hay dos de esa clase, uno de ellos es César Vallejo. Sabemos que él sin titubear gritaría a los delanteros: “Hay golpes en la vida, tan fuertes… ¡Yo no sé! y les diría que se paren y sigan jugando; el otro es Octavio Paz, que de plano miraría a los ojos al rival y le diría: ‘!No pasarán!’.
Laterales
Mercedes Halfon (Argentina) y Piedad Bonnett (Colombia)
Para esta posición pensamos en jugadoras que sean el salvavidas de los defensas centrales cuando queden mal parados y les griten ‘S.O.S.’ y para eso está Piedad Bonnett. Como el DT de 'La Tri', nosotros también apostamos por la juventud, por alguien con ideas frescas pues, que le diga al rival cosas como: “El principal problema a afrontar es que siempre sucede todo al revés de lo planeado”; atentamente, Mercedes.
Mediocampistas de contención
Gabriela Mistral (Chile) y César Dávila Andrade (Ecuador)
Si en su medio campo la Selección de Ecuador tiene al ‘Niño’ Moi, nosotros tenemos al ‘Fakir’ César Dávila Andrade, el poeta ecuatoriano que jugó en las grandes ligas de la literatura mundial. En cancha, él está para hablar por todos los ecuatorianos como en ‘Boletín y elegía de las mitas’: “Yo soy Juan Atampam, Blas Llaguarcos, Bernabé Ladña…”. A su lado, la capitana que predica con el ejemplo, Gabriela Mistral.
Mediocampista de creación
Alejandra Pizarnik (Argentina)
Todo equipo cuenta con un jugador diferente, que juegue de taquito, que gambetee a sus rivales, que haga la pausa y meta el pase preciso, el 'delicatesen', como dicen los relatores deportivos. Un jugador ‘exquisito’ dentro de la cancha aunque afuera su vida, como la de Maradona, sea pura incertidumbre y entonces convocamos a Pizarnik, porque aunque la jaula se vuelve pájaro -parafraseando a la poeta-, la necesitamos.
Volantes
Carla Badillo Coronado (Ecuador) y Ernesto Cardenal (Nicaragua)
Sabemos que la izquierda es el lugar favorito de Ernesto Cardenal, por ahí siempre se movió con más soltura y hasta con agilidad. Además, todo equipo necesita su jugador místico, de esos que metan gol y agradezcan al cielo. Del otro lado está Carla Badillo, una joven sin miedo ni prejuicios para decirle al árbitro: “La vida es un terreno salvaje/¡Acostúmbrate!/Serás dueño de tu circo/pero nunca faltarán payasos…”.
Delantero
Vinicius de Moraes (Brasil)
No, Vinicius Jr. no es pariente de Vinicius de Moraes, lo que sí comparten es el país de origen, Brasil, la tierra de Pelé, Garrincha, Romario, Rivaldo y Ronaldo. Lo convocamos para que destruya defensas, meta goles y festeje. Para que salga corriendo y se abrace con la muchachada, para que con lágrimas de felicidad en los ojos recite: “Se necesita un amigo para dejar de llorar/para no vivir del pasado/en busca de memorias perdidas”.
DT
Nicanor Parra (Chile)

No hay nadie mejor para dirigir a un grupo de poetas que un antipoeta. Imaginen el aporte de un hombre con más de cien años al momento de armar la estrategia para ganar un partido. Además, si el encuentro termina empatado y hay que ir a penales, Nicanor seguro se pone creativo e inventa uno de sus ‘Artefactos’, escribe un mensaje y lo esconder en una botella de Coca-Cola; un papelito arrugado que al momento de desenrollarlo, el arquero lea: “Creo que moriré de poesía”.

