
El escritor argentino Andrés Neuman es el autor de Hasta que empieza a brillar, una novela en la que repasa la vida de la filóloga, archivera y bibliotecaria española María Moliner, autora de uno de los diccionarios más populares en el mundo hispanohablante.
“El diccionario de María Moliner es el más completo, útil y divertido de la lengua castellana”. La cita es nada menos que de García Márquez y da cuenta de la importancia que ha tenido para escritores, académicos y lectores de todas partes.
Entre esos lectores está Andrés Neuman, que nació en Argentina pero que desde chico vivió con su familia en España. Después de años de investigación, descubrió que Moliner era mucho más que su diccionario y decidió escribir una novela sobre su vida.
Uno: María Moliner
Érase una vez en Zaragoza, España. Corría el año 1900. Para Enrique Moliner y Matilde Ruiz, el inicio del nuevo siglo coincidió con el nacimiento del segundo hijo, una niña a la que llamaron María. María, la adolescente que terminó el bachillerato; María, la joven que estudió la universidad; María, la mujer que se convirtió en archivera y bibliotecaria.
Sí, María la esposa de Fernando y la madre de Enrique, Fernando, Carmina y Pedro; María Moliner, la lexicógrafa que dedicó 16 años de su vida a escribir un diccionario con 80 mil palabras. Doña María, como la llama Andrés Neuman, quien de niño estudió y aprendió el significado de cientos de palabras gracias a ese diccionario.

Y aunque el tono de lo que está leyendo le suene a cuento de hadas y que ahora el nombre oficial del país en el que María nació sea Reino de España, esta novela no va de princesas ni de castillos, sino de una mujer que se empeñó en demostrar, a través de un diccionario, que lo formal y distante puede tornarse en algo más cálido y cercano.
A través de la vida de María Moliner, Neuman recuerda al lector que lo que hoy tomamos por obvio o ‘natural’ en la vida de las mujeres es el resultado de siglos de lucha por sus derechos. Solo hay que recordar que la Real Academia Española (RAE) existe desde 1713, y que el ingreso de la primera mujer a esta institución (Carmen Conde) se dio en 1979.
Dos: la España del siglo XX
En Hasta que empiece a brillar, la vida de Moliner y de la España del siglo XX van de la mano. Los años de la adolescencia y juventud estuvieron más cerca de la mano izquierda que de la derecha. Antes de la Guerra Civil Española recorrió su país intentando que las bibliotecas funcionaran. Quería que no quedaran españoles sin libros en sus casas.
Durante su vida adulta, María vivió el peso de la mano derecha. De esa mano -que señalaba, reprimía y castigaba- siempre permaneció distante. Con sus cuatro hijos ya universitarios empezó con la tarea monumental de escribir su diccionario. El de la RAE, que siempre le pareció útil, pensaba ella que se había quedado estancado en el pasado.

Para las nuevas generaciones las palabras guerra, dictadura o exilio tenían otro significado. Escuchaba hablar a sus hijos o veía programas de televisión y confirmaba que las ideas sobre patria, mujer, matrimonio, amor o libertad mutaban, tal como la lengua lo ha hecho siempre. La única palabra que se resistía era ‘generalísimo’.
Y mientras ese ‘generalísimo’ alargaba su estancia en el poder, más de tres décadas de dictadura, María alargaba su diccionario. Al final escribió dos volúmenes, que se publicaron en 1966. En poco meses, el diccionario, se convirtió en un éxito de ventas. Y, ¡oh, sorpresa! entre sus mejores clientes estaban muchos miembros de la RAE.
Andrés Neuman
- Con Bariloche, su primera novela, ganó el Premio Herralde.
- En 2009 publicó El viajero del siglo. Con esta novela ganó el Premio Alfaguara y el Premio de la Crítica.
- Formo parte de la primera edición de la lista Bogotá-39 y fue seleccionado por la revista británica Granta entre los mejores narradores en lengua española de su generación.
- También es profesor universitario y columnista.

Tres: el ‘brillo’ de las palabras
Cuando María Moliner le contó a Dámaso Alonso, amigo y miembro de la RAE, que estaba escribiendo su diccionario, él, con asombro, preguntó cómo lo hacía y ella, oronda, respondió: “Nada del otro mundo: escribo una palabra y me quedo mirándola hasta que empieza a brillar”, una respuesta que también delata su forma de ver la vida.
En esa metáfora, que suena más al ejercicio contemplativo de una asceta, que al de una mujer dedicada a enriquecer las definiciones de las palabras de una lengua, hay una postura política relacionada al uso del tiempo. Entre líneas, María nos dice que solo en la quietud uno puede descubrir el brillo no solo de las palabras sino del mundo.
En Hasta que empieza a brillar, Andrés Neuman incorpora como recurso narrativo recuadros similares a las fichas que utiliza María Moliner. En su interior hay palabras con la definición de la RAE y las que ella acotó, una de esas que 'brilla' es 'cuidar'.
CUIDAR:
“En pleno pico de adrenalina verbal, María buscó 'cuidar' en el volumen académico”:
1. Poner diligencia, atención y solicitud en la ejecución de una cosa.
“En una nueva ficha empezó honrando la etimología del verbo -pensar o discurrir-. Después recuperó el afecto":
1. Atender a que una cosa esté bien o no sufra daño.
“Le pareció oportuno aportar un ejemplo corriente. La mujer que cuida a los niños. Se volvió a la cómoda y espió la hilera de retratos familiares. Si cuidar descendía de pensar, su padre no había pensado tanto. Cogito ergo sum. Cuidamos, por lo tanto existimos”.

