
¿‘Alfabeto ruso’ escrito por una argentina? Sí, se trata de la escritora Marina Berri, que estuvo en Quito presentando un libro que indaga en la cultura rusa a través de sus recuerdos.
La cultura de la cancelación nos hace creer que si borramos de un plumazo al otro -sea una persona, un país o una opinión- anulamos las injusticias o enmendamos errores. Pero aquello solo dinamita el puente que haría posible llegar a un diálogo y a la paz. Así lo explicó durante una charla en la Feria del Libro de Quito Marina Berri, autora argentina de ‘Alfabeto ruso’ (El Fakir, 2025), cuando le mencionan que, en este tiempo, escribir sobre aquel país equivale a ser políticamente incorrecto.
De todas maneras, la autora no tiene afán de polemizar, su libro más bien navega entre un mar de palabras para llegar al corazón de aquella cultura, mostrándola incluso con sus claroscuros, desde sus dibujos animados y cuentos infantiles hasta el despotismo y los exilios siberianos.
El origen de un libro

Marina Berri llegó a Rusia en la adolescencia, aunque no de forma física, sino a través de los relatos de Tolstói, Pushkin y Dostoyevski e incluso afirma que las páginas de sus novelas eran como un trineo que le hizo deslizarse por las calles congeladas de San Petersburgo, aun antes de visitar un aeropuerto.
Sin embargo, no pensó en aprender la lengua de ellos hasta un viaje al Perú, gracias a un dentista ruso que, por casualidad, se sentó a su lado en un autobús mientras visitaba los Andes. Él le dijo: ‘¿por qué no la estudias?’
A su regreso a la Argentina, ella se propuso esa tarea, mas, no fue sencillo y solo las recomendaciones que le hacían amigos y profesores sobre películas, dibujos animados o música la ayudaron a mejorar en el aprendizaje.
Esos descubrimientos culturales terminaban en libretas que, tras un viaje a Rusia y en medio de la pandemia, se convirtieron en parte de su libro ‘Diccionario de ruso’. Este, a diferencia de otros que llevan tal título, no tiene como fin definir palabras, sino contar los hallazgos verbales de Marina Berri en su aprendizaje.
Aquel libro llamó la atención de la revista digital ‘La forma breve’, donde se publicaron cinco textos que no habían llegado a la imprenta con el ‘Diccionario’ y que, hoy, son parte del ‘Alfabeto ruso’. Este conserva la idea del otro, pero se introduce ya sin miedos o dudas en el alma del país euroasiático.
El ‘Alfabeto ruso’ de Marina Berri
La página 147 de 'Alfabeto ruso' contiene a la letra ‘Ш’, inicial de Шанго, es decir, Shángo, nombre de un elefante que vivió en la época de la Unión Soviética. Si el león es el rey de la jungla, aquella criatura era la reina del zoológico de Moscú. Se oponía a cualquier autoridad y logró expulsar a varios de sus cuidadores antes de que lo venciera el amor de una elefanta que, harta de la suciedad de su jaula, le hizo volverse tolerante, aceptando que la limpiaran.

Esta historia pertenece a Vera Chaplina, naturalista y escritora que vivió entre 1908 y 1994. Marina Berri la atrapa como en una burbuja -la inicial de Shángo- y parece hablarnos a través de ella sobre el malestar soviético que se debatía entre la rebelión y el conformismo ante los déspotas de esa y cualquier época.
Y así las letras del alfabeto cirílico, en mayúsculas y minúsculas, se convierten en el pretexto para hablar de los rusos. Desfilan por cada hoja Moscú, las torres del Kremlin o hasta alguna escena de una película de Serguéi Solovióv, pero convertidos en ensayos cuya brevedad y sutileza los acerca más al haiku japonés que a un libro de Dostoyevski.
La autora explica que nunca tuvo la intención de hacer una obra académica o un ensayo social, sino un libro de viaje a Rusia pero desde las palabras y para los ojos -a veces admirados, a veces temerosos- de un explorador que, en lugar de cerrar la puerta a lo desconocido, la abre y se dispone a aprender.
Berri explica:
Tengo parte de mi corazón en Rusia y no puedo cancelar todo lo que hay allá. La literatura, no. Además, hacerlo no resuelve nada. Me parece que el camino más sensato es conocer al otro.
En cualquier caso, en ‘Alfabeto ruso’ no hay juicios de valor, sino una observación poética pero pausada de Rusia a través de sus creaciones, pero con el tamiz de la curiosidad y los intereses de la autora. Ella, quizá sin pretenderlo, nos dice con sus páginas que la palabra humaniza, pues se trata del elemento imprescindible para tejer los recuerdos.
Acerca de Marina Berri
Marina Berri nació en Buenos Aires en 1982, es licenciada en Letras y doctora en Lingüística. Trabaja como docente universitaria y hace investigaciones sobre semántica y lexicografía. Su elemento son las palabras y los diccionarios.
Sin embargo, la mayoría de su obra es de ficción. Su primera novela ‘Fantasmas’ se publicó en Argentina en 2021 y cuenta la historia de una niña de ocho años que explora el mundo cotidiano desde su fantasía, luego aparecieron el libro de cuentos ‘Arvejas negras’ que ganó el segundo premio de la Fundación El Libro, la novela ‘Moscú ya no existe’ que también fue galardonada por la Editorial del Gobierno de la provincia de Buenos Aires y que se puede descargar gratuitamente.
‘Alfabeto ruso’ recibió el Premio de No Ficción Latinoamérica Independiente que otorgan en conjunto editoriales de Bolivia, Brasil, México, Argentina, Venezuela, Uruguay, Colombia, Puerto Rico y Ecuador y, gracias a él se publicará, en todos esos países.


