
Los inamovibles es la primera novela de Gary J. Shipley traducida al español. La literatura de este escritor británico es reconocida por la mezcla de terror, 'body horror' y mundos bizarros.
Los profesores de escritura creativa suelen decir que el primer párrafo es una especie de muestra de lo que va a ser el resto del libro. Si bien lo anterior puede evidenciarse en muchas obras, hay anomalías como Los inamovibles de Gary J. Shipley (1972), en donde de ninguna manera es posible que alguien se llegue a imaginar lo que le deparan las páginas de esta nouvelle publicada por Holobionte ediciones.
Es cierto que ese primer párrafo deja entrever una pizca de la extrañeza que aguarda más adelante, pero lo que sigue es algo para lo que nadie está preparado.
Shipley sumerge al lector en la historia sin perder tiempo. En solo media página sienta las bases de una situación que irá empeorando y tornándose cada vez más bizarra: un hombre regresa a casa un día del trabajo y se encuentra a su esposa muerta en el pasillo de la entrada. Trata de moverla, pero no puede.
«Era como si estuviera pegada al suelo, empalada a alguna cosa, o a varias cosas, porque cada parte de su cuerpo estaba rígida».
La actitud del hombre es bastante extraña: no llama a la policía, a una ambulancia o pide ayuda a sus vecinos, solo trata de moverla y al ser incapaz se sienta en el suelo a su lado y ve pasar el tiempo. Tapa el cuerpo con unas sábanas para que sus hijos no lo vean y les dice que pasen por encima.
Transcurren los días y las semanas y el cuerpo no solo no se descompone, sino que la piel aparece recubierta por una membrana mucosa. Cuando intenta cortarla con un cuchillo la mujer sangra profusamente y debe coserla rápido para contener ese torrente inesperado. Los niños, siempre conectados a algún dispositivo electrónico, no preguntan por su madre ni se extrañan del bulto en el pasillo. Esto es solo el principio.

Horror corporal, weird y nihilismo
Aquel esposo descubre en internet un foro llamado 'Los inamovibles' y se da cuenta de que esta situación también le está pasando a otras personas: seres queridos que fallecen y que después es imposible moverlos.
El cuerpo de la esposa comienza a transformar a su familia, ejerciendo una suerte de poder sobre ellos al punto de que ya no quieren salir de la casa ni alejarse de ella, convirtiendo el pasillo de su apartamento en una especie de santuario.
Esta mutación a la que se entregan ocurre lentamente y el narrador se dedica a registrarla, a observar sus efectos como si le ocurriera a otro, como si se observara desde afuera. Una descorporización extrema, un horror corporal narrado con reflexiones filosóficas con un tinte oscuro y desolador.
«Tuve la impresión de que ninguno de los que estábamos en esa casa éramos humanos. Y si lo éramos, ser humanos no era lo que creíamos».
Gary J. Shipley
- Shipley es autor además de Dreams of Amputation (2013), Warewolff! (2017), 30 Fake Beheadings (2018) y Terminal Park (2020), entre otros. Los inamovibles es la primera de sus obras traducida al español por Federico Fernández Giordano. Fragmentos de su novela Warewolff! fueron incluidos en la antología de nueva ficción extraña Mundo Weird, edición de Ramiro Sanchiz y Fernández Giordano.
Conectividad infinita
Los inamovibles representa una fuerte crítica a la omnipresencia digital imperante, a nuestra conectividad sin fin, la cual ha aniquilado la forma de comunicarnos y hasta de pensar. El texto avanza en pequeños párrafos, repletos de una forma pesimista de ver el universo. El narrador dice que había estado “dormido” la mayor parte de su vida.
Para ser un texto con tantas reflexiones filosóficas sobre la existencia y nuestra condición actual se lee fluidamente. Por más insólita que sea la situación, tiene un desarrollo lineal y progresivo que, aunque no evita una sensación de repulsión en algunas partes, brinda (hasta cierto punto) una suerte de comprensión sobre lo que le sucede a esta familia.
Lo que la entidad representa no es claro, en el blog hay hipótesis, pero nada es concluyente. La transformación que sufren los familiares sobrevivientes y los que se encuentran en su radio más cercano no es emocional (sus emociones parecen haber sido anuladas por la tecnología y el internet), sino física, volviéndolos masas informes que mutan en soledad en algo que trasciende cualquier cosa que hayamos creído posible.
Se trata de una transgresión de las leyes naturales al dejar de manifiesto a la muerte como una etapa más hacia un estado inimaginable y no equiparable a nada conocido.
Esta novela, escrita con un lenguaje cristalino que trae reminiscencias a J. G. Ballard en su forma fría de narrar, entra de lleno en el weird (extraño o raro) llevándolo a extremos a los que pocos autores se atreverían a llegar, logrando una obra inolvidable en más de un sentido.
Shipley recuerda a escritores como Brian Evenson, B. R. Yeager y Ansgar Allen en los cuales el horror viene de la mano, o es causado por, o describe a su vez, una sensación de vacío en la existencia, una ausencia de significado y un ejemplo del dolor que implica vivir.

