
Acordemos que los libros también cumplen años o dan una ‘vuelta más al sol’, como dicen por estas tierras. En ese contexto, un puñado de ellos llegará este 2025 a los 100 añitos, una buena oportunidad para decirles: ¡Feliz cumpleaños! ¡Happy birthday! o ¡Tanti auguri!
Entregados los parabienes, se puede aprovechar el centenario de estos libros y usarlo como pretexto para varios propósitos: volver a ellos y empezar una relectura, leerlos por primera vez, acercarse a sus autores o a sus adaptaciones escénicas o cinematográficas.
Entre esos libros, escritos en un periodo de entreguerras, están El gran Gatsby, de Francis Scott Fitzgerald; El proceso, de Franz Kafka; La señora Dalloway, de Virginia Woolf; Manhattan Transfer, de John Dos Passos;e Inquisiciones, de Jorge Luis Borges.
El gran Gatsby
Long Island, Nueva York. Jay Gatsby es joven y millonario. Son los ‘locos’ años veinte estadounidenses. Su mundo está lleno de fiestas de disfraces, jazz y excesos. Tiene todo menos a Daisy Buchanan, una joven socialité que ya está casada.
Lo interesante es que la historia de Fitzgerald no solo va de chico se obsesiona con chica, sino que refleja los problemas de los años que siguieron a la Primera Guerra Mundial y los que precedieron a la Gran Depresión de 1929, dos momentos cruciales en la historia de EE.UU.
Con el paso del tiempo, El gran Gatsby no solo se convirtió en un clásico de la literatura universal sino que se coló en la cultura popular a través de series de radio, obras de teatro, óperas, videojuegos, cómics y adaptaciones de películas, la última y una de las más populares se estrenó en 2013, con Leonardo DiCaprio y Carey Mulligan como estelares.

La señora Dalloway
Al igual que Fitzgerald, a Virginia Woolf también le interesó retratar lo que pasaba en la alta sociedad, pero no en la neoyorquina sino en la londinense. Y lo hizo a través de Clarissa Dalloway, casada con un diputado conservador y madre de una hija adolescente.
La historia cuenta un día de junio de 1923, en el que la señora Dalloway se dispone a dar una fiesta en su casa aquella misma noche. Mientras pasea por las calles de Londres, ultimando los preparativos, examina las decisiones que ha tomado a lo largo de su vida.
Con esta novela, Woolf rompió el molde literario de la época, al incorporar dentro del relato monólogos interiores de los protagonistas, en los que reflexiona sobre temas como la salud mental y las condiciones de vida de las mujeres de la época. Desde 2018, a mediados de junio, la Royal Society of Literature celebra el Dalloway Day.

Manhattan Transfer
Si en El gran Gatsby aparecen el glamour y el éxito del Nueva York de los años 20, en Manhattan Transfer el escritor estadounidense John Dos Passos muestra la otra cara de la ciudad y retrata la vida de fracaso y necesidades de decenas de personajes que transitan por una estación.
Por sus páginas desfilan trabajadores portuarios, camareros de grandes hoteles, traficantes de alcohol, prostitutas, sindicalistas y abogados. Son franceses, italianos, irlandeses o caribeños y todos con un mismo objetivo, conseguir dinero de la forma más rápida y fácil.
Una de las razones por las que la crítica ha señalado a esta novela como la mejor de Dos Passos es el uso que hizo de la técnica literaria de collage, una novedad de hace cien años, y que le permitió al autor tejer distintas historias, entre ellas la del periodista Jimmy Herf.

Inquisiciones
Borges tuvo muchas versiones literarias. La de los años 20 estuvo marcada por la influencia del ultraísmo, un movimiento literario que se originó en España en 1918 y cuyo programa incluía, entre otros recursos, el uso de la metáfora y las referencias a objetos del mundo moderno.
Por esos años, Borges escribía sobre todo poesía, pero en 1925 incursionó en la prosa y apareció Inquisiciones, su primer libro de ensayos. El título fue publicado por la editorial Proa y su primera edición tuvo apenas 500 ejemplares; se volvió a reeditar recién en 1994.
En Inquisiciones, Borges da cuenta de sus intereses literarios y reflexiona sobre la obra de autores como Sir Thomas Browne, Berkeley, James Joyce, Quevedo, Góngora y Unamuno. La frase que usó para abrir y cerrar el libro fue esta: “Quizá la historia universal es la historia de unas cuantas metáforas”. En esta misma línea, en 1952 publicó Otras inquisiciones.

El proceso
“Alguien tuvo que haber calumniado a Josef K. porque, sin que hubiera hecho nada malo, fue arrestado una mañana”. Así comienza El proceso, la novela más popular de Franz Kafka y lectura de referencia en las facultades de Derecho, en Occidente.
Desde el momento en que es arrestado, K. vive una auténtica pesadilla. Ante unos jueces enigmáticos que aparentemente ignoran los detalles del caso, acaba repasando su vida en busca de algún hecho que haya podido merecer la denuncia y su detención.
La novela fue publicada de manera póstuma en 1925 por Max Brod, amigo de Kafka, basándose en el manuscrito que el autor escribió en 1914 y 1915. La novela se ha llevado al cine y al teatro. La versión más conocida es la de Orson Welles, que apareció en 1962, y en la que se permitió añadir un final distinto al original.


