
Sandra Araya
Severo, Ecuador, 2024
No basta con estar vivos para reflexionar sobre la muerte. Hay que percibir el latido de lo cotidiano y tomar conciencia de nuestra fragilidad. Eso brinda Sandra Araya en Los enterramientos, donde se concentra en los rituales indígenas y en el sentido de pertenencia para dar rienda a su narrativa.
La novela, ganadora del Premio Miguel Donoso Pareja 2023, parte del hallazgo de tumbas indígenas en una hacienda familiar. ¿Cómo conviven los vivos con la memoria de los muertos? Araya toma esta interrogante para hablar del desarraigo cultural y la migración, no solo como un cruce de fronteras, sino como un viaje interno. Una especie de destino de pertenecer a varios mundos, por lo que es difícil arraigarse en uno solo. Ese transitar no se desliga de la premisa dantesca: antes de llegar al cielo, hay que pasar por el infierno.
Emma, en su afán por escribir sobre las prácticas de enterramientos colectivos, llega hasta el terreno de los familiares de Joel, padre de su hijo. Allí conoce a la nueva conviviente de su expareja, Canaima, quien está embarazada y ofrece un contraste entre fuerza y vulnerabilidad.
Estos personajes le permiten cuestionarse sobre las concepciones tradicionales de hogar y abordar la maternidad. Por un lado, se rompe el molde de lo normal o funcional; por otro, lanza una mirada íntima al diálogo constante entre generaciones. El pasar de hija a madre moldea las perspectivas de identidad. Lo cual no solo influye en cómo se afronta la muerte, sino en otra manera de encarar la vida.

