
Abril Altamirano
La Caída, Ecuador, 2024
El horror no está en lo que acecha en la oscuridad, sino que se esconde en lo cotidiano. Bajo esta premisa se desarrolla un libro de cuentos donde la ternura y la violencia se fusionan en cada página.
Sin caer en lo grotesco ni en apostar por imágenes exageradas para evidenciar lo terrorífico, el mérito consiste en la sutileza del manejo de un lenguaje próximo, como cuando se narran leyendas fantásticas; ese es el tono predominante. Quizás el susurro del misterio al construir cada frase es uno de los mayores logros de la autora, quien con sencillez puede plantear los peores temores.
La maternidad y la infancia, tanto su relación como el abordamiento de cada etapa, son la constante. Conocer el dolor tras visitar a una abuela, la incertidumbre por un embarazo no deseado o sentir angustia por tics como comerse las uñas, activan las sensaciones del lector.
En el cuento “Eclosión”, un guiño a la metamorfosis kafkiana está latente. Una niña preferirá criar tandacuchas, hasta en sus bolsillos, que cruzar palabra con alguien. Y “Vértigo y ventanas” contiene historias donde se evidencia que nunca estamos solos. Sea por un acto de conciencia o por uno de demencia, una voz interna siempre nos acompaña.
En definitiva, quienes sientan simpatía por la literatura de Horacio Quiroga disfrutarán de este libro, ganador del Premio Joaquín Gallegos Lara. Para quienes les sea ajeno, tienen la oportunidad de descubrir personajes que conviven con la hostilidad de la naturaleza y de su entorno más cercano.

