Skip to main content

Mundo Diners al día

'Crónicas prodigiosas': un libro contra el olvido

por José Luis Barrera

Jorge Ortiz, autor del libro Crónicas prodigiosas.
Jorge Ortiz ha probado diferentes facetas del periodismo desde corresponsal internacional hasta entrevistador. Foto: Víctor Vergara.
TIEMPO DE LECTURA 6 MINUTOS

Por las páginas del libro Crónicas prodigiosas, relatos para impedir el olvido desfilan personajes que transformaron al mundo, sin embargo, aquel no es un tratado académico, sino una colección de episodios estelares de la humanidad.

Entrar en la biblioteca de Jorge Ortiz es como bucear en sus escritos: hay por allí guerreros y novelistas que, en forma de ilustraciones o letras, hablan de la humanidad de otro tiempo.

Y en esa estancia manda el silencio, salvo cuando un teléfono móvil, el del anfitrión, empieza a quejarse a timbrazos porque lo ignoran. Ortiz admite entonces su desconfianza por esa tecnología que se está convirtiendo en el vehículo más efectivo de los bulos.

Él contesta pero, enseguida, deja el auricular y vuelve al mundo que le apasiona: el de la historia. Extrae de la estantería un libro sobre la Guerra Civil española que incluye fotos con olor a pólvora. Aquel episodio trágico -un tubo de ensayo para la Segunda Guerra Mundial- hoy parece disipado de la memoria colectiva…

Su libro se titula Crónicas prodigiosas, relatos para impedir el olvido, ¿el olvido o, en definitiva, el desconocimiento de la historia es el génesis del drama humano?

Sin duda. Creo que conocer la historia es fundamental porque sabiendo lo que hemos hecho, podemos enfocar la atención en nuestros aciertos y evitar los errores. Lamentablemente, la historia hoy es una disciplina cada vez menos interesante; mucha gente ha dejado de leerla, metiéndose en las redes sociales y olvidándose de los libros.

Portada del libro 'Crónicas prodigiosas'.

Al inicio de Crónicas prodigiosas usted explica que están escritas en tono periodístico, ¿de qué se trata?

No soy un historiador como sí lo es Enrique Ayala; él y sus colegas investigan, se meten en archivos, etcétera. Por otra parte, yo soy un buen lector de historia, entonces encuentro allí episodios y personajes que me apasionan y me generan curiosidad, me dedico a indagarlos y trato de escribir relatos cortos sobre hechos puntuales, pero trascendentes. Lo hago con rigor, de modo que no hay fantasía. Sin embargo, como he sido periodista toda mi vida, mi empeño es que el estilo sea ameno y ágil.

Además, cada una de estas 64 historias -de dos o tres páginas- tienen vida propia, no son monotemáticas ni siguen un solo hilo, así que si alguno no le interesa al lector, puede pasar al siguiente sin que haya un vacío.

A propósito, mencionó a los historiadores y a la gente que ya no lee historia, ¿acaso la academia ha convertido a esta disciplina en algo inaccesible?

Probablemente es así. Muchas veces los libros de historia son densos, pesados y de 800 páginas; no necesariamente la lectura más entretenida. La gente prefiere leer una novela o la mayoría ni siquiera abre un libro, optando por meterse en las redes sociales, aunque allí se encuentren mentiras y disparates; al final, entre todo eso, puede haber algo positivo.

Pero sí, creo que los libros académicos han alejado a la gente de la historia: sus trabajos son serios y valiosos, pero no accesibles para todos.

Hablando del periodismo: en uno de sus relatos menciona a Herodoto, el padre de la historia, quien iba por la Grecia antigua haciendo preguntas, aquello es lo que hace un periodista...

De alguna manera sí. Creo que el historiador y el periodista tienen más o menos el mismo ‘modus operandi’: preguntar, indagar. Por lo general, son seres curiosos que quieren entender lo que les rodea -por qué, para qué, cómo, cuándo, dónde-. Entonces averiguan y ambos, periodista e historiador, cuentan a su vez lo que han leído e investigado.

Creo que hay mucha semejanza, quizá por eso pasar del periodismo a la divulgación histórica fue para mí casi inconsciente, no deliberado.

Jorge Ortiz en su biblioteca.
El escritor explica que, por su oficio de periodista, está demasiado involucrado con la historia contemporánea del Ecuador, por eso prefiere no escribir sobre ella. Foto: Víctor Vergara.

Precisamente, muchos de los relatos aparecieron antes en revista Mundo Diners. ¿Cómo es el proceso de escoger y trasladar textos de una revista a un libro?

Esto empezó precisamente en la revista Mundo Diners: en algún momento la misma gente de allá me dijo: “¿por qué no reúnes en un libro los artículos que has escrito en los últimos años, aquellos que son ‘atemporales’?”

Con frecuencia, escribo sobre política internacional y los textos de ese tema son efímeros porque se refieren a circunstancias del momento. Pero también hay muchos que son de otro tipo: en realidad, empecé a escribir sobre historia porque me sorprendían personajes o hechos trascendentales para la la humanidad y que no son muy conocidos, de modo que me pareció interesante investigarlos.

Entonces era una buena idea compilarlos en un solo volumen. Así que la revista hizo la sugerencia y a mí me entusiasmó. Claro, para pasar los artículos al libro, los amplío, retoco, pongo un dato extra o le quito otro que resulta irrelevante, manteniendo, eso sí, la rigurosidad histórica y la amenidad.

Ha mencionado a los grandes personajes, pero ¿la historia es una construcción colectiva o solo depende de un puñado de nombres propios?

Es una construcción colectiva, pero sin duda hay personajes que han alterado la historia. Por ejemplo: Francia en los años de la Revolución, a finales del siglo XVIII, no tenía las condiciones para convertirse en una enorme potencia capaz de conquistar a media Europa; había demasiado conflicto interno hasta que apareció un hombre, Napoleón, quien fue un conquistador de gran visión y con un genio militar asombroso. Él no era parte del proceso que llevaban Danton, Robespierre, entre otros, pero cambió la historia.

En esa misma época en América había la necesidad de alcanzar la independencia. Era un anhelo que atravesaba desde los Estados Unidos hasta la Patagonia. Y hubo personajes que encarnaron tal espíritu, haciendo los cambios necesarios para romper con las potencias coloniales: Washington, Jefferson, Madison en los Estados Unidos, el cura Morelos en México, en América Latina Simón Bolívar, obviamente, pero además José Gervasio de Artigas, Bernardo O'Higgins, Sucre y San Martín.

Sí, la historia es una creación colectiva, pero también hay personas que han cambiado su curso gracias a su ímpetu, visión, coraje y, tal vez, ambición.

En la historia parece que hay héroes y villanos, ¿en realidad es así, existen humanos completamente buenos o malos?

Todo tiene matices. Creo más en el gris que en el blanco o el negro, pero dentro en esa gama hay colores más cercanos al uno o al otro lado…

Hay gente que ha hecho cosas muy bondadosas: en el libro menciono al papa Juan XXIII que, en los años anteriores a la Segunda Guerra Mundial, cuando ya había empezado la persecución de los judíos, tuvo la idea de bautizarlos para que se salvaran de los nazis. Él no era un gran teólogo, un pensador profundo, era un hombre de gran bondad y la gente lo recuerda por eso.

Y, al mismo tiempo, hubo personajes que desde el mal también transformaron la historia: sin Al Capone, a lo mejor los Estados Unidos hubieran persistido en la ‘ley seca’; al fin y al cabo, la aparición de un gánster de su talento y codicia hizo que en 1933, el Gobierno norteamericano se percatase de que era necesario legalizar el alcohol, controlando la calidad y cobrando impuestos a las empresas que lo producían. Si bien cuando se promulgó aquella ley produjo entusiasmo entre los sectores puritanos, su resultado real solo fue el aumento de la violencia.

Antes de terminar, le proponemos un ejercicio inverso al que hizo en su libro: hablar del futuro, ¿ha encontrado alguna pista sobre él entre sus páginas?

Lamentablemente, por naturaleza soy pesimista, tiendo a ver más nubes negras de tormenta que el sol de la mañana. Siento que si nos descuidamos -y lo estamos haciendo- la democracia terminará por ser una pequeña nota a pie de página en la historia de la humanidad porque, en el transcurso de los siglos, hemos visto muchísimas más tiranías y despotismos que otra cosa.

Sin embargo, hay quienes, con datos y cifras, señalan que la humanidad está viviendo una época de oro: las sociedades son más libres, prósperas, sanas y educadas que en otros períodos. No lo sentimos en la calle porque vivimos tiempos peligrosos, pero los datos que, por ejemplo, ofrece el escritor Steven Pinker demuestran que mejoró la esperanza de vida y que nunca hubo menos pobreza, desigualdad y opresión que hoy.

Entonces, me encuentro entre esas dos orillas: mi intuición me dice que vamos mal, pero los datos, lo contrario, y yo termino atrapado en la incertidumbre.

 

Etiquetas:

Finalizar Compra

DETALLES DE FACTURACIÓN

Requerido.
Requerido.
Ingrese un correo válido.
Documento inválido.
Celular inválido.
País / Región *
    Requerido.
    Región / Provincia *
      Requerido.
      Localidad / Ciudad *
        Requerido.
        Requerido.

        RESUMEN DEL PEDIDO

        Producto
        Cantidad Total 1
        Subtotal $0.00
        IVA 0% $0.00
        Total $0.00

        Pagos seguros vía:

        Visa Mastercard Amex Discover Diners

        Finalizar Compra

        Detalles de facturación

        Requerido.
        Requerido.
        Ingrese un correo válido.
        Documento inválido.
        País / Región *
          Requerido.
          Región / Provincia *
            Requerido.
            Localidad / Ciudad *
              Requerido.
              Requerido.
              Celular inválido.

              Resumen del Pedido

              Plan
              Subtotal $0.00
              IVA 0% $0.00
              Total $0.00

              Pagos seguros vía:

              Visa Mastercard Amex Discover Diners
              Revista Mundo Diners
              Resumen de privacidad

              Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.