Skip to main content

Mundo Diners al día

‘El libro de la boca’ o el génesis del lenguaje

por Abril Altamirano

Poeta
Agustín Molina es parte de la nueva generación de poetas que tiene el país.

El escritor cuencano Agustín Molina se sumerge en la poesía con ‘El libro de la boca’, una obra que propone la exploración del lenguaje a través de los sentidos. 

Durante el encierro por la pandemia, en 2020, me las arreglé para viajar a General Villamil, a una residencia de escritura en un hostal que daba directo a la playa. Éramos pocos, suficientes en caso de sobrevivir y tener que contar la historia del apocalipsis. Allí, sin haberlo planeado, me encontré con Agustín Molina.  

A casi cuatro años de esos días en que nos permitimos desprendernos del miedo y volver a vivir, la editorial Subte de la Chuna me envió un ejemplar del primer poemario de Agustín, publicado como parte de la colección Efímero.

Redescubrir el mundo con la boca

‘El libro de la boca' está dividido en tres secciones que guardan su propia propuesta temática y estética. Lo que las congrega en un solo libro es, precisamente, la exploración del mundo -y del lenguaje- a través de las posibilidades de esa cavidad en la que introducimos las cosas y las devolvemos al aire como palabras.

“sal: virtuosa y violenta alternancia hacia el mármol”

En la primera parte, “Para qué lamer la sal”, el texto está acompañado por fotografías a blanco y negro tomadas por el autor. En esta sección hay un acercamiento al golpe de las olas al volverse espuma. Al calor y la muerte, a los gallinazos que sobrevuelan el sueño de las crías. La carretera abierta como una herida en el paisaje, la atmósfera detenida de los pueblitos costeros, arrimados al mar en eterna espera. 

La escritura de Agustín salta del verso al ensayo metaliterario, a la anécdota inacabada, al silencio. El lenguaje se deshace como un bloque de sal en el agua. La sal como sinécdoque del cuerpo y sus fluidos: las lágrimas, el sudor, la sangre. La imagen poética se cuartea y se desprende igual que la pintura en las paredes viejas, azotadas por el tiempo.

¿se prueba todo el mundo como dueño de una lengua? ¿Y el mundo que no es saboreado todavía por el niño, cómo se presenta?”

“Saliva de mandarina”, la segunda sección del poemario, contrasta con las otras por la explosión del color naranja en las fotografías y dentro del texto. La narración se cubre de una atmósfera mítica, se reescribe el cuento del primer hombre y la primera mujer, seducidos por el fruto carnoso que cuelga del árbol prohibido. 

La boca protagoniza el descubrimiento del mundo ajeno que es el otro. A través de la lengua (del lenguaje), se saborea la exuberancia de ese mundo. La fruta -que es el cuerpo- se abre entre las manos que desgajan la piel y hurgan en la carne. La voz poética manosea el lenguaje antes de llevárselo a la boca. La boca acaricia la piel de la fruta antes de la mordida. Escupe las palabras como semillas.

“el niño aprende de manera irreparable que morder es quitar. Es aprehensión de lo que se desea cuando se descubre que no se puede tener sin quitar” 

“Morder o providencia”, última parte del poemario, encierra la historia de la humanidad y sus culturas en nuestra búsqueda incansable de lo sagrado. Con imágenes que se mecen entre el horror y la belleza, Molina cierra su poemario con una fábula sobre la creación, el nacimiento y la indomabilidad de lo creado. Un relato, en fin, sobre la literatura. 

Su trayectoria

  • Su obra poética es parte de la antología '90 Revoluciones' (Mecánica Giratoria, 2015), y ha sido publicada en las revistas 'Salud a la esponja' (Universidad de Cuenca, 2017), 'Liberoamérica' (2019) y 'Pie de Página' (Escuela de Literatura Uartes, 2021). 
  • Es autor de la colección de cuentos 'Memorias Parroquiales Rurales' (Municipio de Cuenca, 2017), traducida al inglés por Tom Larsen en 2019 (Municipio de Cuenca).
  • Publicó un foto-ensayo en 'Arqueología de la Pandemia' (2021), edición especial de la Gaceta República Cultura, auspiciada por el Ministerio de Cultura y Patrimonio del Ecuador. 
  • Fundó el colectivo El Aullido, que produjo la revista cultural 'Sutano y Mengano' (Casa de la Cultura, 2016). 
  • Trabaja como gestor cultural en el desarrollo de diversos proyectos editoriales independientes. 'El libro de la boca' es su primer poemario.

Libro-objeto

‘El libro de la boca’ llama la mirada hacia la caligrafía roja, deformada, que colorea el título. Luego lo sostienes y sabes que no solo has agarrado un libro; hay algo más entre las guardas manchadas con las huellas de unos labios ansiosos. 

El libro percibido como un objeto artístico; la hoja como soporte para la intervención experimental con la forma y la textura. Con la colección Efímero, Subte de la Chuna, joven editorial independiente cuencana, propone un modelo de trabajo colaborativo en el que el texto sirve de base para la indagación y el juego. 

De cada obra se imprime un tiraje único de 300 ejemplares, cuyo diseño no se replicará en futuras ediciones. Uno percibe, nada más al abrir el libro, que se encuentra ante un objeto único e irrepetible. 

Este proyecto encabezado por Rosalía y Dianola Vázquez Moreno -en la edición y el diseño, respectivamente- augura buenos vientos para el desarrollo editorial ecuatoriano, en donde la calidad y el cuidado de la forma comienza, por fin, a ser coherente con el valor simbólico de nuestra literatura. 

Etiquetas:

Imagen de perfil

Acerca de Abril Altamirano

(Quito-1994) Periodista cultural, escritora y editora. Ganadora de la beca Mary Wollstonecraft Shelley (Horror Writers Association, 2020). Miembro del Consejo Editorial de la revista Elipsis.ec.
SUS ARTÍCULOS