
Karina Sainz Borgo
Penguin Random House, 2019, Kindle
Aunque hay un par de episodios y peripecias que no terminan de cerrar, no hay duda de que esta novela es importante por razones estéticas y políticas. Su autora, una periodista venezolana que se inaugura en la literatura con esta obra, narra en primera persona y mediante saltos temporales la muerte de su madre, el verse expulsada del hogar y un demencial plan de fuga, cuyos resultados permanecen ocultos hasta el final. ¿El escenario? Una Caracas devastada por los Hijos de la Revolución, cuyo accionar trae consigo saqueos, corrupción, ajusticiamientos.
La protagonista, de nombre idéntico al de su madre, Adelaida, es una editora literaria que ve no solo que escasean comida y medicinas, sino que se extingue toda forma de vida caracterizada por prácticas como ir a museos y librerías, desplazarse por las calles, leer el periódico.
La madre, un fantasma discreto, encarna esa tradición cultural ya pisoteada; y otros personajes le sirven a la autora para completar el fresco de una sociedad gobernada por una mezcla de “guerrilleros, delincuentes y militares”, cuyas víctimas, como el hermano de su amiga o su flamante esposo, son asesinadas o anuladas al máximo.
He aquí un relato crudo, en los que se alcanzan altas cotas poéticas al hablar de la madre, las mujeres de la familia, la vulnerabilidad extrema, lo femenino, y cuya naturaleza ficticia no oculta la realidad extraliteraria de un régimen que financia grupos violentos que reprimen toda disidencia. ¿El saldo? El deseo de huir a como dé lugar, como Adelaida, la hija de la española.

