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Mundo Diners al día

Gabriela Cabezón: “Una nación siempre tiene mucho de ficción y algo de mito”

por Damián De La Torre Ayora

Gabriela Cabezón
La escritora argentina Gabriela Cabezón fue una de las invitadas internacionales de la FIL de Quito 2024. Foto: EFE.

En los últimos años, la escritora Gabriela Cabezón ha acumulado una legión de lectores gracias a la publicación de ‘La Virgen Cabeza’ y ‘Las aventuras de la China Iron’. En estas novelas habla de la marginalidad, la inclusión y el género.

La escritora argentina Gabriela Cabezón ha sido capaz de reimaginar la historia de su país desde las periferias, ofreciendo una perspectiva provocadora. Desde su experiencia personal hasta su innovador uso del lenguaje, invita a reflexionar sobre la importancia de las voces marginadas en la construcción de una sociedad más inclusiva y diversa. La ganadora del Premio Sor Juana Inés de la Cruz, conversó con Mundo Diners, en su paso por la Feria Internacional del Libro, de Quito.

En sus novelas suele imaginar otra historia argentina. ¿Cree que sus libros pueden incidir en la discusión sobre la identidad nacional?

Una nación tiene mucha ficción, algo de mito, y está siempre en disputa. En mi país gobierna un señor que tiene un imaginario espeluznante, que cree en la ley del más fuerte. Entonces, ¿cuánto puede incidir un libro en esa discusión? No sé, pero no puedo evitar participar y la gente debe entrar en esa disputa. Espero que, de alguna manera, mis libros incidan, que podamos ser capaces de imaginar países con una identidad nacional más amorosa, que nos permita vivir a todos.

En ‘Las aventuras de la China Iron’ hay una revisión de la identidad argentina y también una innovación del lenguaje. 

No me gusta citar filósofos europeos, pero voy a mencionar a Deleuze, quien dice que escribir es devenir mujer, devenir animal, devenir imperceptible, y creo que tiene razón. Cuando te pones a escribir, algo te atraviesa. A mí me atraviesan voces que suenan y esa musiquita se me hace palabra. El lenguaje empieza a tener un espesor más raro, porque la unión de las palabras crea armonía. Aparecen tonos, registros, ironías, humores. Ahí empiezo a mezclar formas del habla de mi barrio, de mi familia, de la escuela donde estuve, de las múltiples lecturas.

En ‘La Virgen Cabeza’ hay personajes que viven en los márgenes. ¿Cuán importante es contar desde las periferias? 

Somos periféricos, habitantes de los márgenes del mundo, de las zonas de sacrificios. América Latina es un territorio de sacrificio, saqueo y extracción. Después, en nuestros países hay centros y periferias y hay que contar al mundo desde todos los lugares, porque debemos entendernos desde nuestras geografías. Romper esa imagen de un mundo único es importante y esto se puede lograr narrando desde el margen.

Gabriela Cabezón Cámara

  • Escritora y periodista argentina, nacida en Buenos Aires en 1968. 
  • Estudió Letras en la Universidad de Buenos Aires y ha trabajado como periodista en diversos medios. 
  • Ha publicado las novelas ‘La Virgen Cabeza’ (2009), 'Romance de la negra rubia' (2014), ‘Las aventuras de la China Iron’ (2017) y 'Las niñas del naranjel' (2023).
  • Ha recibido reconocimientos como el Premio Sor Juana Inés de la Cruz y la nominación al Premio Booker Internacional. 
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Gabriela Cabezón Cámara en el estand de Mundo Diners de la FIL de Quito 2024.

¿Escribir desde la marginalidad es un acto de resistencia?

Tampoco me gusta citar a Borges, pero hagámoslo (risas). En un artículo dice que la condición de periferia de la literatura argentina la hace más rica y libre. Esto se puede extender a toda América Latina. Como no hay una tradición milenaria, no hay una identidad que respetar. Todo ha ido mutando y la mezcla enriquece, sin dejar de entender los procesos de violencia que muchas veces nos atravesaron. La gran ventaja de la periferia es que, a diferencia del centro, no es conservadora. 

¿Existe alguna experiencia que influyó significativamente en la construcción de alguno de sus personajes?

En ‘La Virgen Cabeza’, Cleopatra es un homenaje amoroso a Lucas, una amiga travesti que tuve de adolescente. Vivía en la calle, tuvo que prostituirse porque no había trabajo para ella. Fui testigo de cuando fue abusada por la policía. Además de que la mandaron a una cárcel de varones, imagínate una nena así allí. Era una persona hermosa, amorosa, brillante, con un sentido del humor increíble. Murió muy joven y ahí está su homenaje. Mi amor hacia ella se fue transformando en escritura. 

¿La literatura juega algún papel en revelar las vidas marginadas?

Veo que las personas que tradicionalmente no tenían acceso a la escritura lo empiezan a tener. Hay personas de grupos sociales cuyas voces nunca estaban publicadas y que ahora aparecen. Espero que esto se expanda más, porque es una belleza.

¿Cómo trata y explora el tema del género en su obra?

En principio, con la forma, en la mezcla de temas sin importar su tiempo. A mí me gusta mucho lo mezclado, lo que está lejos de cualquier pureza. La pureza no existe, es un artificio, un recorte de un momento. Después, mis personajes se pueden vestir de varón, de mujer, de lo que venga mejor, o de una mezcla de las dos cosas, según las ganas que se tenga en ese día. Yo misma soy queer. Hay algo de esos moldes en los que nos meten, en los que nunca entramos del todo cómodos.

Breve, breve con Gabriela 

¿Le reza a alguna virgen? 

No, pero tengo un altar con la Guadalupe y voy a visitar a La Dolorosa cuando estoy en Quito. 

¿Jorge Luis Borges o Julio Cortázar?

Borges.

¿Charly García o Luis Alberto Spinetta? 

Charly.

¿Messi o Maradona?

Maradona.

¿Un autor argentino?

Probablemente Horacio Quiroga (risas).

¿No es uruguayo?

Lo sé. Pero para mí no hay fronteras.

¿Leila Guerriero o Martín Caparrós?

Ambos.

¿Le gusta la literatura ecuatoriana?

Lo que he leído, me gusta.

¿María Fernanda Ampuero o Mónica Ojeda?

Las dos son grandísimas escritoras.

¿Qué espera de los lectores?

Que hagan su propio viaje creativo y que inventen lo que ellos quieran.

¿Es más desafiante escribir o vivir?

No puedo separar las dos cosas. Si no escribiera, no sé lo que sería de mi vida. No sé si estaría viva. Es lo único que sé hacer y, si no lo haría, estaría rota entera.

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Acerca de Damián De La Torre Ayora

Estudió Ciencias de la Educación, Lengua y Literatura y Comunicación Social. Fue editor y jefe de información de Diario La Hora y condujo el programa radial In-Cultos. Ganador del Eugenio Espejo UNP y Artes Vivas de Loja.
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